La campaña "góndola" de Lammens para superar el techo del kirchnerismo porteño

La campaña

Fragmentada, la estrategia apunta a convencer al electorado de clase media no cristinista

La campaña del Frente de Todos en la ciudad de Buenos Aires es como un supermercado. En la misma góndola del progresismo, un producto diferente para cada paladar. Así, con cada componente buscando llegar a un sector político y social distinto del desencantado electorado porteño de Cambiemos, el Frente de Todos busca retener la base peronista/kirchnerista porteña, que alcanza para poco, y ampliarla con las expresiones progresistas de clase media de la ciudad que puedan atraer sus candidatos no cristinistas. Eso sí: todos los instrumentos de esta orquesta tocan la melodía que dirige Mariano Recalde, el camporista referente de la alianza en la ciudad.

Vista desde afuera, la campaña parece dispersa. No hay ni una foto de los referentes del Frente de Todos, todos juntos. Y menos con Cristina Kirchner, Alberto Fernándezo Axel Kicillof. Lo que parece desconexión, en el seno de la alianza es definido como una táctica que busca llegar de manera diferenciada a cada votante, dijeron a LA NACION los estrategas del espacio.

Así, Matías Lammens, presidente de San Lorenzo y candidato a jefe de gobierno porteño, es la expresión "progresista no kirchnerista", según su propia definición. Busca capturar con su discurso al electorado no tan cercano al peronismo, sino a sectores medios de la sociedad. Pretende con estos recursos "romper el techo del PJ en la ciudad", que oscila entre el 20% y 25% en los últimos años, y superar los reveses cosechados por Daniel Filmus, encerrado en el kirchnerismo.

Su estrategia es procurar mucha exposición mediática con encuentros horizontales, mano a mano, con actores de la sociedad civil. Por ejemplo, con su reciente visita al Hospital Tornú. O su encuentro con padres de cooperadoras escolares que padecen el ajuste en la educación pública. O la visita a una fábrica de Pompeya que despidió a 30 empleados. La idea es mostrase cerca de la gente, sin intermediarios. Los temas y los medios donde se busca la exposición del candidato se basan en este criterio.

Trabaja, además, sobre temas institucionales como, por ejemplo, la propuesta de crear una Oficina Anticorrupción en la ciudad.

Su discurso se complementa con el de los otros actores del Frente. Victoria Donda, candidata a diputada en el cuarto lugar; Fernando Pino Solanas, cabeza de esa lista, o Paula Penacca, legisladora porteña de La Cámpora que va en el segundo puesto de la boleta. El mencionado Recalde, también camporista, va como candidato a senador nacional, y Claudia Neira, como legisladora porteña. Cada uno tendrá un nicho a cubrir entre el electorado.

Los personajes que se ocuparán también de campar al votante porteño son la precandidata a senadora nacional y exdirectora del Conicet Dora Barrancos, que ayer compartió un acto con Lammens, y la precandidata a legisladora Ofelia Fernández, la joven que fue presidenta del Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini. Junto a la periodista Gisella Marziotta, candidata a vicejefa, le hablarán al electorado joven kirchnerista y no kirchnerista.

Cada uno funcionará como vocero de la campaña en su segmento: los progresistas Solanas y Donda, más allá de un chispazo en el cierre de listas, se mostrarán juntos, cada uno con su agenda de temas. El senador, que ocupa su banca desde 2013, tendrá un discurso más nacional que porteño, con ejes en la energía, el petróleo, el ambiente y Vaca Muerta. Todo eso, sin descuidar el leitmotiv de la campaña del Frente de Todos: la economía. Para bajar ese discurso a la ciudad, apuntará a la falta de incentivos para alquilar, los créditos UVA o el transporte.

Estrategia diferenciada

Donda tendrá entre sus prioridades los temas de género, al igual que Dora Barrancos, que además puede instalar la discusión por la educación y el rol del Estado en el apoyo a los científicos locales. Recalde, en cambio, es quien articula el discurso hacia adentro del partido, del peronismo y del kirchnerismo. Mantiene y ordena el voto propio. De hecho, el miércoles pasado realizó un acto con los comuneros para bajar las líneas políticas y discursivas, en contraposición con las actividades más públicas dirigidas al resto de los votantes de sus socios en el Frente.

La semana pasada, el extitular de Aerolíneas Argentinas presentó la campaña electoral ante 300 dirigentes del distrito. Claudia Neira les dio la bienvenida, Recalde dio un discurso netamente político y Lammens, un mensaje más motivacional, de agradecimiento.

Aunque lo lidera, Recalde no está solo en el comando de campaña del Frente de Todos porteño. Lo acompañan Manuel Socias, cercano a Lammens; Matías Barroetaveña, vinculado al gremialista Víctor Santa María, titular del PJ local, y Neira, que trabaja codo a codo con Juan Manuel Olmos, cercano a Alberto Fernández. Olmos y Santa María, tras superar un tiempo de enemistad, y La Cámpora, son los pilares del armado electoral local que colocó a Lammens como candidato.

Este comando general que coordina las actividades tiene sus brazos ejecutores en un comando de organización territorial, que arma actos y distribuye el material; un comando de comunicación, que maneja las redes sociales oficiales de la campaña y se encarga de proveer los materiales promocionales, y un comando de equipos técnicos, que trabaja por estos días en la elaboración de diversas propuestas de políticas públicas para la ciudad, que verán la luz en breve.

Así, con roles diversificados, y con cada candidato por su lado, el Frente de Todos aspira a ser más que peronismo y el kirchnerismo porteño, seduciendo con otros discursos a la izquierda y a la clase media desencantada con Cambiemos.

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