Alejandro Catterberg - Director de Poliarquía Consultores
La elección de un compañero de fórmula es una decisión de suma importancia en una campaña electoral. En principio, existen tres grandes tipos de incentivos o razones electorales a la hora de optar por un vice. El primero de ellos, es darle al candidato algo de lo que carece a fin de atraer nuevos grupos de votantes, se pretende puntualmente generar un equilibrio geográfico, de género o de edad a fin de presentar un binomio atractivo y convocante. El segundo incentivo es el de constituir un acuerdo -formal o informal- con un partido político, una facción interna, o un sector social, de forma que la fórmula sea la garantía del compromiso mutuo entre esos actores y represente a amplios y diversos sectores de la sociedad que buscan o tienen demandas en común. Por último, la designación de un compañero de fórmula puede pretender instalar un sucesor natural para un próximo mandato.
Aunque en todas las designaciones hay una combinación de diferentes factores, parece claro que la designación, por ejemplo, de Eduardo Duhalde (1989) y Carlos Ruckauf (1995) como compañeros de fórmula de Carlos Menem están dentro del primer grupo de razones, ya que el objetivo fue conseguir el apoyo y los votos del Gran Buenos Aires. Néstor Kirchner buscó en Daniel Scioli una figura popular que equilibrará el alto desconocimiento que tenía el caudillo patagónico a nivel nacional. En 2007 Cristina Kirchner apostó a la transversalidad sumando al mendocino Julio Cobos, cabeza los radicales K.
Hoy, a tres semanas de que expire el plazo legal para presentar las fórmulas presidenciales (y las listas de aspirantes al Congreso Nacional y el Parlasur), sólo Ernesto Saenz, de los principales candidatos presidenciales, ha designado a su compañero de fórmula. El caso más relevante es el de Daniel Scioli que podría designar un vice cercano a Cristina Kirchner con el doble objeto de explicitar formalmente una alianza con el kirchnerismo y robustecer su caudal electoral con los votantes más fielmente identificados con la Presidenta. Mauricio Macri tampoco ha anunciado a su compañero de fórmula, pero todo parece indicar que optará por una figura de su partido que le aporte algún eje de diferenciación como ya hicieron Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal en su experiencia en la Ciudad de Buenos Aires. El caso se Sergio Massa es una incógnita mayor en tanto que su propia candidatura presidencial está envuelta en dudas.
A nivel provincial ya se han definido los nombres de quienes competirán el próximo 23 de agosto para definir al sucesor del gobernador Alperovich. El oficialismo ha optado por poner dos representantes puros que personifiquen la continuidad de la gestión. Manzur y Jaldo, sin contar con la imagen y carisma que todavía tiene su líder en amplios sectores de la sociedad tucumana, juegan el rol de garantes de las políticas alperovichistas. Por su parte José Cano y Domingo Amaya realizaron un acuerdo interpretando la demanda de una gran parte de los tucumanos de juntarse como condición básica para poder generar una alternativa creíble y con reales chances de derrotar al oficialismo. Será su principal tarea ahora, demostrarle a los tucumanos que tienen propuestas, equipos y capacidad para gobernar la provincia.












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