Todo verde

Todo verde

La semana estuvo signada por el despegue del dólar paralelo. La situación económica y la pasividad del gobierno al respecto preocupan cada vez más a quienes aspiran a cargos electivos por el oficialismo. Las dificultades de Kicillof para encontrarle la vuelta al billete norteamericano y a una economía que altera la maduración del período pre electoral

El proceso de maduración de las candidaturas confronta cada vez más con la realidad económica. Para los postulantes del oficialismo que esperaban una primavera floreciente, el dólar, la inflación, y una creciente especulación acerca de problemas sociales hacia fin de año, operan como mochilas de plomo que la pasividad de la política económica no logra descargar.

Perenne en la cultura del ahorrista argentino, y sobre todo de los especuladores, el dólar suele pasar por esporádicos períodos de opacidad pero ante el menos chubasco reverdece con fulgor. Es lo que pasa en estos días con una moneda que, de acuerdo a la modalidad de uso, ha adquirido tantos nombres como los hay de gustos en una caramelera.

El panorama al respecto no ha variado demasiado en relación a las semanas anteriores. Pero sobre el cierre de esta ha aumentado la preocupación entre propios adherentes al proyecto oficialista. La brecha cambiaria experimentó la mayor alza y son cada vez más los que piden una reacción de Economía. ¿Devaluación? Sería la peor noticia para quienes quieran ir a cargos electivos en 2015 bajo el signo del FpV. ¿Entonces? Lo que se comienza a pedir puertas adentro es un cambio que posibilite enfriar el mercado y desinflar el blue.

También sobre el fin de semana fue un tema preponderante qué hacer con el dólar ahorro. La compra de divisas bajo esa modalidad, aun en el menudeo, significa una importante sustracción de dólares del sistema formal que en muchos casos pasa al informal o se fuga en turismo.

Un ejemplo. Si el viernes un comprador tenía la posibilidad de adquirir 5.000 dólares para ahorro (la cifra es bastante más elevada de lo que suele autorizar la AFIP pero sirve de parámetro) hubiera tenido que desembolsar 50.640 pesos, debido a que los compraba a 8,44 pesos, que con la aplicación del 20% de recargo tenían un precio final de 10,12 pesos. En ese momento, la plaza del paralelo ofrecía para la compra 16 pesos y pagaba hasta 15,75 para la venta. Es decir que con esta cotización los 5.000 dólares se convertían de inmediato en 78.750 pesos, reproduciendo una ganancia de 28.140 pesos en sólo segundos.

A todas luces, aparece como imposible sostener una economía donde la especulación financiera alcance una ganancia inmediata de casi el 60%. Por fuera de los reclamos de la oposición, en el seno del kirchnerismo también hay voces que se alzan. Los errores de hoy hipotecan las posibilidades de mañana.

Quizá por eso se especuló tanto en la semana con la inminencia de cambios en el gabinete nacional, reconocida hasta por el propio Jorge Capitanich. El jefe de los ministros es uno con salida segura para recuperar protagonismo político en su provincia y no arriesgar la gobernación del Chaco. En tren de especulaciones, y de vastas operaciones mediáticas que estuvieron a la orden del día, se mencionaron a varios posibles reemplazantes del chaqueño, y se aseguró que habría cambios en Economía.

Pero el presagio de que la Presidenta, luego de su viaje Roma-Nueva York, anunciaría movimientos en el equipo no se ha producido, y tampoco hay demasiadas certezas que llegue en las próximas horas. Las movidas de prensa, que muchos de los involucrados atribuyen a otros despachos de la propia Casa Rosada, se ha convertido en una verdadera caza de brujas entre miembros del gabinete y del Congreso. Como se ve, la interna oficialista está tan candente como el mercado de divisas.

Volviendo al tema dólar. En caso que el gobierno intente una nueva devaluación como la de principios de año, será muy difícil que pueda llevarla adelante sin ningún costo político elevado para el actual ministro. Kicillof ya devaluó y pudo culpar de eso a su antecesor, pero ahora no hay a quien echarle la culpa y la responsabilidad es toda suya.

Un caso claro de la alegoría de los dos sobres, cuyo origen es Rusia, donde un presiente le dejó a su sucesor dos cartas para que las abra cuando las circunstancias lo apremiaran, con la inscripción “échame la culpa a mí” en la primera y con la frase “ahora escribe dos cartas” en la segunda. La anécdota, para ejemplificar la actualidad del titular de Hacienda, fue recordada por el economista Federico Sturzenegger en una cena que funcionarios del Pro compartieron con empresarios en La Plata.

En ese mismo tentempié, el orador mostró un particular optimismo respecto a la Argentina post kirchnerista, sea quien sea el presidente. Dijo Sturzenegger que el problema no será controlar la disparada de la moneda norteamericana, sino “tratar de evitar que el dólar baje”. Está convencido el hombre que será tanto el flujo de capitales extranjeros hacia el país que sobrarán los verdes billetes. ¿Será para tanto? La actualidad no permite tanta ilusión anticipada.

En otro plano, la actualidad tampoco da inicios de entusiasmo extremo a quienes hoy aparecen como los principales aspirantes a la primera magistratura en 2015. Desde hace varias semanas los sondeos de opinión varían demasiado poco. Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri se mueven en las preferencias de la opinión pública con oscilaciones muy leves. Nadie despega y eso empieza a preocupar, sobre todo a quienes reman desde afuera del oficialismo, que por su parte tiene muchas cuitas internas a resolver.

Falta proceso de maduración en todos lados. Ni hablar en las candidaturas provinciales, como lo señaláramos en esta columna hace siete días. Aunque en este caso los encuestadores deberán afilar el lápiz, porque es insólito que el mismo día dos consultoras hayan publicado sus trabajos con una diferencia de 28 puntos de una respecto a la otra sobre un mismo candidato, en este caso del Frente Renovador.

La semana que pasó se tiñó de verde dólar en las calles argentinas, y tuvo un polémico discurso de Cristina Fernández en Nueva York face to face ante el mismísimo Barack Obama, además de un inesperado cruce diplomático con Alemania. El país y las algunas de las principales potencias económicas siguen sin encontrar afinidad. Nada nuevo bajo el sol en ese aspecto, como tampoco lo hubo en cuanto a los movimientos políticos.

La semana que se cursa desde hoy sí promete títulos vinculados a la rosca política, sobre todo cuando se concreten los dos actos del sábado 4 que tendrán como protagonistas al PJ bonaerense por un lado y a Nuevo Encuentro por el otro. Es la sinopsis perfecta de los dos polos que, forzosamente pero nunca a gusto, confluyen bajo el mismo universo K. En el medio de ellos orbitan muchos satélites más, pero ninguno sobrepasa esos extremos.

Los kirchneristas encabezados por Martín Sabbatella se juntan en la cancha de Atlanta y convocan a los sectores ultra k no peronistas. El partido Justicialista hace su plenario de la quinta sección en Tandil, con el especial condimento de la invitación a los precandidatos presidenciales del oficialismo, para que expongan cómo piensan llevar adelante los destinos del país. La incógnita es cuántos darán el presente y hasta dónde mostrarán las cartas quienes se acerquen a la ciudad serrana.

La maduración es lenta, todo sigue demasiado verde. Tan verde como ese billete que los arbolitos vocean libremente en las calles más transitadas de las principales ciudades del país, ante la impávida mirada de las autoridades que lo siguen llamando “ilegal”.

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