La oposición no logra capitalizar, hasta el momento, las derrotas del oficialismo en la ciudad de Buenos Aires y la cantada de hoy en la provincia de Santa Fe.
En el próximo turno electoral, Córdoba, donde las encuestas le están dando la victoria, al menos hasta ahora, al ex gobernador José Manuel de la Sota, el kirchnerismo se perderá también la posibilidad de un festejo que podría haber tenido de no haber actuado con la dureza que lo caracteriza a la hora de buscar acuerdos.
De la Sota se había acercado a la Casa Rosada, pero como a la pingüinera no le gustó la elección que el cordobés hizo de su compañera de fórmula, echó todo por la borda y se quedó sin candidato.
El kirchnerismo deberá reflexionar sobre ciertas actitudes, como las que ya se notaron en la elección porteña, o en Santa Fe, donde la presidenta atacó innecesariamente al gobernador Hermes Binner, que tiene un alto prestigio en la provincia, o también sobre el armado electoral que realizó en Buenos Aires, gestos todos que en lugar de acercarles votos, los terminan ahuyentando.
Molestias en la CGT.Aún hay heridas que no cicatrizaron entre los aliados del gobierno por el cierre de las listas. Sobre todo con la CGT, donde los hombres de Moyano siguen molestos con el Ejecutivo por no haber incluido en las listas oficialistas nombres como los de Juan Carlos Schmidt, en Santa Fe, o Julio Piumato, en la ciudad de Buenos Aires.
Ellos poco o nada hicieron para mover sus estructuras por los candidatos Daniel Filmus y Agustín Rossi. "No nos vamos a cruzar de vereda porque estamos convencidos de este proyecto, pero no vamos a mover un dedo por candidaturas ajenas", se escuchó decir esta semana en la CGT de Moyano.
Lo mismo ocurre en provincia de Buenos Aires, donde sólo se incluyó a Facundo Moyano en la lista de candidatos a diputado nacional y a un líder de la UOM, a pedido de Daniel Scioli, con la diferencia de que el gobernador, fiel a su estilo y con paciencia oriental, va tratando de suturar lentamente las heridas abiertas.
Esta semana, por ejemplo, Hugo Moyano dejará inaugurado en la Matanza un moderno hospital para su gremio, acto al que, se rumorea, no ha sido invitada Cristina pero sí Scioli.
Es que la relación entre el líder cegetista y Cristina Fernández pasa, tal vez, por el momento de mayor frialdad y distanciamiento desde que el kirchnerismo llegó al poder.
En este dato hay que apoyarse para entender el reclamo lanzado esta semana por la CGT de llevar el salario mínimo, vital y móvil a $2.400, que encendió luces de alarma en la UIA, y, nuevamente, sobre subir el tope a los sueldos para que no sean alcanzados por el impuesto a las ganancias.
A pesar de los tropiezos electorales del oficialismo y los malos manejos con sus aliados, ni la imagen ni la intención de voto de la presidenta a nivel nacional han sido afectadas.
Sólo en ciudad de Buenos Aires se ha notado un descenso en la intención de voto de la presidenta tras el contundente triunfo de Mauricio Macri.
Dificultades de Alfonsín. La oposición no logra capitalizar esos tropiezos del oficialismo. A Ricardo Alfonsín le sigue costando poner todo el aparato radical detrás de su candidatura. El acuerdo con Francisco De Narváez, sumado a algunas versiones de esta semana sobre un posible acuerdo en marcha con el duhaldismo para después de las primarias, llevaron a que el histórico dirigente Hipólito Solari Yrigoyen renunciara a la presidencia del principal órgano partidario: la convención nacional, por las demoras en aprobar la propuesta electoral que deben presentar a la sociedad.
En provincia de Buenos Aires dirigentes cercanos a Federico Storani trabajan por lo bajo por la candidatura de Margarita Stolbizer, quien como candidata a gobernadora del Frente Amplio Progresista va a la búsqueda del tradicional voto radical del interior bonaerense.
Para tranquilizar las aguas crispadas de su partido, la semana que pasó Alfonsín salió a desmentir que haya alguna posibilidad de acuerdo con Eduardo Duhalde.
Las versiones, surgidas del propio radicalismo y del entorno de Duhalde, hablaban de un acuerdo para que el candidato que se ubicara segundo el 14 de agosto, tras el oficialismo, en las primarias a nivel nacional, recibiera el apoyo del otro.
Pero ni Duhalde contempla bajarse ni Alfonsín lo hará fuera cual fuera la ubicación que logren tras el voto de la gente. Entre ellos están disputando el segundo puesto.
Según el comando de Duhalde, la fórmula del ex presidente con Mario Das Neves está segunda, con una intención de voto del 22 por ciento.
Según el comando de Alfonsín, el binomio que está segunda es el conformado por Alfonsín y González Fraga, y con la misma intención de voto.
Se observa también un crecimiento, aunque lento, del gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá. Y seguramente el triunfo del socialismo en Santa Fe ayudará a instalar a Binner como el candidato de la centroizquierda, en desmedro de Elisa Carrió y Proyecto Sur.
Extraña foto la que puede darse este domingo en la provincia de Santa Fe. Al festejo por el triunfo de Antonio Bonfatti tiene previsto asistir Ricardo Alfonsín. ¿Compartirá el escenario con Binner, con quien estuvo a punto de sellar una fórmula y ahora son competidores, o lo evitará?
Festejos en puerta.Si Miguel Del Sel logra realizar una buena elección, como indican las encuestas previas, seguramente Duhalde tratará de colarse en esos festejos, desde el momento en que logró ubicar como compañero de fórmula al ex intendente de la ciudad santafesina de Chabás (Osvaldo Salomón), que es de su sector político. Y habrá que ver si el ex gobernador santafesino Carlos Reutemann da alguna señal a futuro sobre si le dará algún tipo de apoyo al ex presidente.
El camino a las primarias de agosto se está poniendo, políticamente, más que interesante. Los resultados de esa elección serán la gran encuesta nacional que determinará y marcará a fuego el camino a la elección presidencial de octubre.
Servirá para que algunos ratifiquen posicionamientos políticos, para que otros cambien de estrategias y algunos abandonen definitivamente la búsqueda del premio mayor.





















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