Si no prospera el diálogo con el Gobierno, lo votarían en las dos cámaras entre el miércoles y jueves
Salvo que prospere el intento de diálogo que impulsan algunos sectores del oficialismo para rever la decisión, la derrota del Gobierno parece inexorable en la Cámara de Diputados. En las últimas horas, todos los bloques, incluidos los de centroizquierda, confirmaron que asistirán a la sesión especial convocada para el miércoles con el propósito de darle la primera estocada al decreto, cuya aplicación fue suspendida la semana pasada por un fallo judicial.
El camino parece allanado en la Cámara baja, pero una incógnita se abre en el Senado, donde la relación de fuerzas entre el oficialismo y la oposición es más pareja. Allí, los opositores más críticos insisten en lapidar el decreto al día siguiente de la sesión de Diputados -con lo cual ya quedaría definitivamente sin efecto-, pero el oficialismo confía en frenar la ofensiva si logra convencer a los senadores Carlos Verna y María Higonet (PJ-La Pampa), impulsores de un proyecto de ley muy similar al decreto de la discordia.
El Gobierno, ante un eventual escenario de derrota en ambas cámaras, estaría dispuesto a revisar su estrategia y a aceptar el debate en el Congreso de un proyecto de ley que presente la oposición sobre el pago de la deuda con reservas.
Sin embargo, esta iniciativa debe ser "igual o mejor" al decreto 298, insistió ayer a LA NACION el ministro del Interior, Florencio Randazzo (de lo que se informa por separado).
Estas condiciones suenan inaceptables a los oídos de la oposición más dura, que exige del Gobierno una revisión integral del presupuesto 2010 como instancia previa a la definición de cómo afrontar los pagos de la deuda externa.
Ante esta intransigencia, la única carta con la que podría jugar el oficialismo para desequilibrar al Senado en su favor y lograr la mayoría de 37 votos es Verna.
El senador pampeano tiene agendadas reuniones con encumbrados interlocutores oficialistas en los próximos días, aunque fuentes legislativas deslizaron que Verna quedó visiblemente molesto el lunes pasado, tras la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, donde la presidenta Cristina de Kirchner anunció un nuevo decreto para el pago de la deuda e ignoró el proyecto de ley que él le había elevado pocos días antes.
En la Cámara baja, todos los bloques opositores confirmaron que no depondrán su intención de derogar el decreto oficial el miércoles próximo. Según los cálculos opositores, se espera reunir en el recinto poco más de 140 diputados; allí se discutirá no sólo el polémico decreto, sino también la creación de una comisión bicameral que investigue el origen de la deuda y una resolución para que el Gobierno envíe un proyecto complementario del presupuesto 2010, en el que detalle el déficit de las cuentas públicas y las necesidades de financiamiento del Tesoro.
Ambas fueron las condiciones que elevó la centroizquierda para garantizar el quórum en el recinto.
Sin vuelta atrás
"La sesión especial se mantiene en pie. El oficialismo debe reconocer las nuevas mayorías en el Congreso", confirmó a LA NACION el jefe del bloque de diputados radicales, Oscar Aguad. En el mismo sentido se pronunciaron sus pares Patricia Bullrich (Coalición Cívica), Federico Pinedo (Pro), Marcelo López Arias (PJ disidente) y Claudio Lozano (Proyecto Sur).
"No hay negociaciones bajo la mesa", enfatizó Bullrich, en la misma línea de su jefa de bloque Elisa Carrió, quien ayer reclamó a la oposición "no negociar si se cumple o no la ley", en alusión a las charlas reservadas que anteayer mantuvieron el vicepresidente Julio Cobos y el senador radical Gerardo Morales junto al presidente provisional del Senado, José Pampuro, uno de los interlocutores oficialistas que buscan arribar a un acuerdo. Mañana seguirán esas tratativas, aunque se desconoce si cuentan con el aval explícito del matrimonio Kirchner.
Ante esta intransigencia, el jefe del bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi, advirtió que denunciará la actitud opositora ante la Justicia. Según Rossi, la oposición no está en condiciones de debatir el decreto presidencial porque no ingresó formalmente al Congreso; además, impugnó la intención opositora de imponer su mayoría en la estratégica Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, que es la que debe revisar el decreto y emitir el dictamen respectivo. A su juicio, la comisión ya fue conformada en diciembre pasado, con ocho miembros oficialistas y ocho opositores, y sus mandatos duran dos años.
La instancia de la comisión bicameral es fundamental en la estrategia de los bloques opositores; si no logra allí emitir el dictamen, no contará con la mayoría suficiente de dos tercios de los votos en el recinto para derogar la medida presidencial. El oficialismo promete dar batalla en todos los frentes, incluido el judicial.
140
Diputados
Es lo que aspira a aglutinar la oposición en la Cámara de Diputados el próximo miércoles, en la sesión especial que convocó para derogar el DNU que autorizó el pago de deuda con reservas. Son 11 más que el quórum.
37
Senadores
Se sentarían el jueves en la Cámara para terminar de sepultar el decreto de Cristina Kirchner. Es el número justo del quórum, por lo cual el oficialismo intentará negociar que los pampeanos Verna e Higonet se despeguen de la jugada opositora.











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