El objetivo, recuperar la iniciativa económica

El objetivo, recuperar la iniciativa económica
En la Casa Rosada hablan de "golpe de timón" y se muestran optimistas
Golpe de timón. Ésa era la sensación en el interior del Gobierno tras la decisión de convalidar una fuerte devaluación y anunciar la intención de flexibilizar la compra de dólares para ahorro , una opción que restringió de manera gradual desde fines de 2011 y fue eje de la batalla discursiva oficial por la pesificación de la economía .

Anoche, la presidenta Cristina Kirchner partió rumbo a Cuba para asistir a una cumbre, acompañada por una pequeña comitiva, después de monitorear el primer impacto de la medida y delinear los próximos pasos con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, convocados durante la tarde a la residencia de Olivos.

La decisión de aflojar el cepo cambiario, que generó un shock cuando fue comunicada a las 8 de la mañana, se combinó casi al cierre del día con otra acción inesperada: la máxima entidad monetaria resolvió subir a 25,5% las tasas de referencia, una disposición de corte ortodoxo que apunta, en teoría, a frenar la demanda hacia el dólar y contener la inflación.

"Es una jugada a fondo", dijo con entusiasmo un funcionario a LA NACION. En lo que consideran una reacción para recuperar la iniciativa económica y en medio de un escenario de incertidumbre, en la Casa Rosada buscan mostrarse optimistas, pero no ocultan la preocupación por el correlato en los precios, el nivel de reservas en el Banco Central y la capacidad de sostener una cotización del billete verde a $ 8, considerado el valor "óptimo".

Si bien desde la oposición catalogaron de "improvisada" la medida, fuentes oficiales se esforzaron por remarcar que la propia Presidenta venía barajando distintas propuestas del ala económica.

Anteanoche, en una reunión en conjunto, Cristina Kirchner bajó su veredicto, que incluye un mix de distintas alternativas presentadas. De hecho, algunas, según insisten, aún están en la gatera.

En la Casa Rosada no hubo indicios en la última semana de que tomarían ese carril. De hecho, el planteo oficial fue acusar maniobras especulativas, asegurar que la devaluación no fue buscada y, para ayer, en la conferencia de prensa matinal, Capitanich había preparado en la jornada anterior una ampliación de su denuncia sobre las cuevas y el entramado de negocios detrás del dólar paralelo.

Nada de eso ocurrió. El chaqueño llegó a la sala de conferencias, temprano, escoltado por Kicillof y en un minuto y treinta segundos difundió la novedad. No respondieron preguntas y, en un giro abrupto, el ministro de Economía tomó el micrófono para disparar contra los que "quieren convencer que el dólar vale 13". La dupla se retiró y, a solas, siguieron unos minutos las repercusiones por TV.

Después de las diferencias en el Gabinete por la frustrada idea de modificar el Impuesto a los Bienes Personales, volvió al centro de la escena el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray. "Se convirtió en un hombre clave para esta reforma", interpretó un funcionario que suele, por lo bajo, objetarlo. Quedó a su cargo la instrumentación formal para suavizar el cepo, que recién comunicaría pasado mañana. La única certeza es que el acceso estará limitado por la "capacidad contributiva" de cada solicitante y su equipo trabaja a contrarreloj para ajustar la letra chica.

¿Por qué no anunciaron la medida completa? La explicación más extendida era que había detalles que convenir con más actores -algunos fuera del Gobierno, como los bancos- y eso hubiera dado pie a filtraciones. Otra interpretación, de sectores menos involucrados en la cocina de las decisiones, abona la teoría de una determinación intempestiva, no premeditada ni en el marco de un programa, que pretendió dar un batacazo.

Diálogo con gobernadores

En búsqueda de apoyo y para llevar previsibilidad, Capitanich habló por teléfono con la mayoría de los gobernadores. En la lista de llamadas estuvieron, entre otros, José Alperovich (Tucumán), Maurice Closs (Misiones), Alberto Weretilneck (Río Negro), Francisco Pérez (Mendoza) y hasta Daniel Scioli (Buenos Aires). La suba del tipo de cambio fue más que aplaudida por los caciques que hace tiempo reclamaban una moneda más competitiva que revitalice sus economías regionales.

"Una mejora del tipo de cambio real es sumamente favorable ya que, para nuestra provincia, configura un horizonte más alentador para las actividades exportables y el turismo receptivo", afirmó el neuquino Jorge Sapag, en un comunicado, en sintonía con sus colegas.

En una jornada intensa de reuniones, cruces y nuevas indicaciones sobrevolaron, otra vez, versiones de fuertes pujas acerca de la conveniencia de la batería de medidas, desmentidas por voceros de cada área. "Se trabajó codo a codo", insistía un colaborador que subrayó la amplitud de interconsulta. Lo sabe el secretario de Seguridad, Sergio Berni, que cruzó información con un técnico como Fábrega, días antes de los allanamientos a las financieras. Aún así, surgía que, especialmente desde el Banco Central, había una mirada distinta de cómo intervenir.

La estrategia comunicacional tuvo tres patas: el breve anuncio de Capitanich, una entrevista radial de Kicillof -en la que objetó que las cerealeras no liquidan por un monto de 4000 millones de dólares- y declaraciones de la ministra de Industria, Débora Giorgi, que tildó de "excelentísimo" el nuevo tipo de cambio.

Según informaron fuentes oficiales, el techo de 8 pesos por dólar surge de las conversaciones entabladas con distintos sectores empresariales y de las reuniones, rubro por rubro, con representantes de las cadenas de valor.

"Planchamos el mercado", se ilusionaban anoche en un despacho. Saben, igual, que el Día D será pasado mañana, cuando vuelva a operar el mercado y entren en vigencia los cambios. La prueba de fuego se dará con Cristina lejos del país, pero, según ordenó antes de despegar, en comunicación permanente con el equipo económico.

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