Desde las actividades de campaña hasta las especulaciones sobre el rédito que darán los resultados del Seleccionado se ponen en juego este mes.
“Después de esos cuatro días de fiesta, si salimos campeones del mundo con Diego (Maradona) a la cabeza, hasta yo me animo a una candidatura”, dijo hace unos días el sindicalista Hugo Moyano.
Algunos funcionarios a-dhieren al espíritu exitista. “Si ganamos el Mundial... ¡Adelantamos las elecciones!”, tiró, eufórico, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, frente a empresarios de la carne hace dos meses.
Un ministro, en voz baja, opinó que el Mundial va a congelar la agenda política, pero aclaró que, sin dudas, un triunfo de la Selección “será positivo para el Gobierno”. El mismo ministro recordó que a tal punto los presidentes buscan rédito en el fútbol que en el ‘86 Raúl Alfonsín hizo lobby para echar a Carlos Bilardo, porque estaba convencido de que con el DT no pasarían la primera rueda. También todos recuerdan el uso político que hizo Jorge Rafael Videla con la Copa del Mundo en 1978, cuando intentó tapar sangre, torturas y muertes con goles.
“En este momento, el 70 por ciento del electorado está buscando un candidato para votar en contra de Kirchner. El Gobierno está en una situación tan complicada frente a la opinión pública que aunque piense en el Mundial, o en la Virgen de Luján, tiene un partido difícil”, graficó el politólogo Heriberto Muraro en diálogo con PERFIL. Y añadió: “En este momento la atención de la gente está puesta en las góndolas del supermercado. Lo único que le importa es la inflación”.
¿Puede el Gobierno aprovechar la distracción para meter medidas impopulares? “No recuerdo que un Gobierno haya intentado tomar medidas anti populares durante un Mundial. Sí durante las vacaciones de verano, donde la gente tiene la cabeza puesta en otra parte”, explicó a este diario el politólogo Carlos Fara.
¿Se va a paralizar el mundo político? Es lo más probable, aunque los precandidatos presidenciales anticipan que no suspenderán ningún acto por los partidos de fútbol. Sí aprovecharán para sacar rédito. Francisco de Narváez, por ejemplo, ya empezó a palpitar el Mundial: vio la inauguración junto a su equipo de trabajo en el local central de Unión Celeste y Blanco. Lo mismo harán otros. Felipe Solá verá los tres partidos de la primera fase en bares porteños. Y Mauricio Macri aprovechará las dos pantallas gigantes que su Gobierno colocó en Parque Centenario y en Plaza San Martín. El ministro de Economía, Amado Boudou, verá el debut argentino en un centro de jubilados. Néstor Kirchner no detiene su campaña. Sus operadores le organizan actos en el Conurbano y el interior. “Y mientras tanto, recibe concejales, intendentes y gobernadores”, contó una fuente que lo ve asiduamente en Olivos.











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