El concejal de la UCR Maximiliano Abad, fue protagonista decisivo en el quiebre que produjo Ernesto Sanz en la Convención Nacional de la UCR. En la previa jugó fuerte, para soplarle parte de los 73 convencionales a Ricardo Alfonsín, quien no pudo asegurar la totalidad de los mismos, que resultó clave para inclinar la votación final.
Para Ernesto Sanz, ese aporte le aseguró la mayoría y se señala que la fractura fue liderada por el intendente de San Isidro, y los dirigentes bonaerenses Pablo Dominichi y Maximiliano Abad. Ya en la semana previa se descontaba que este sería el rumbo que torcería definitivamente la suerte de la convención de Gauleguaychú, analizó LPO, en su adelanto.
Ricardo Alfonsín podría convertirse en el detonante de la derrota de postura que lidera junto a Julio Cobos y Gerardo Morales, sino lograba garantizar el apoyo de una buena parte de los 73 convencionales por la provincia de Buenos Aires que supuestamente conduce, claves para la votación final.
LPO pudo confirmar que en las horas previas, Alfonsín estaba sufriendo una sangría fuerte de convencionales bonaerenses, que estaban comprometiendo su apoyo a la posición de Ernesto Sanz, para aprobar una alianza electoral exclusivamente con el PRO y la Coalición Cívica, dejando afuera al Frente Renovador de Sergio Massa.
Lideran esa fractura, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y los dirigentes bonaerenses Pablo Dominichi y Maximiliano Abad.
Se trata de una fuga anunciada que Alfonsín y sus socios hasta ahora no pudieron evitar. Un aviso de este cisma lo tuvo el diputado y presidente de la UCR bonaerense la semana pasada cuando no pudo reunir quórum para concretar la convención radical de la provincia.
Tras ese fracaso, Alfonsín sólo tiró sobre la mesa la posibilidad de sumar 43 convencionales, insuficiente para garantizarse un triunfo. Un número que por estas horas incluso podría haberse visto reducido.
Tal era su nerviosismo, que tenía a un grupo de colaboradoras punteando y llamando a cada uno en la puerta del hotel Embajador.
Algunos rebeldes se volcaban por la postura de acordar con Macri, planteada por Ernesto Sanz, pero había otros que aún sin ganas de rozarse con el jefe de Gobierno porteño, tampoco querían hablar de internas amplias, como proponen Alfonsín y Cobos.
Era el caso del intendente de Tandil, Miguel Lunghi, quien buscaba aliados para plantear volver a la lista 3 a secas, con la que nunca dejó de ganar la intendencia.
Para retenerlo, Alfonsín reacomodó anoche su postura: pedirá interna amplia pero competir con la lista 3, que denominará Raúl Alfonsín.
Sin embargo, en el bunker de Sanz ya celebraban contar con la mayoría de los convencionales bonaerenses y aseguraban estar cerca de los 200 convencionales, más que suficiente para alcanzar la mayoría, sobre 337 posibles.









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