Los recibirá en la previa a la apertura de sesiones; malestar por las quejas radicales
Será el punto de partida de un año bisagra para el Gobierno. Pero también el presidente Mauricio Macri aprovechará la oportunidad para motivar a la tropa. El martes, la noche previa a la apertura de sesiones ordinarias del Congreso , el jefe de Estado convocó a sus ministros y a los integrantes de los bloques parlamentarios de Cambiemos a la Quinta Presidencial de Olivos.
"Arranca el año electoral", describió a LA NACION uno de los hombres con acceso directo al despacho presidencial.
Estará presente la plana mayor del gobierno nacional -los 22 ministros-, más los 15 senadores y los 86 diputados que integran Cambiemos en el Parlamento.
La reunión, además, servirá para que el Presidente enfrente cara a cara a parte de la cúpula radical tras el encuentro de Villa Giardino, en Córdoba, donde deslizaron quejas por la forma de conducir el Gobierno. Desde el radicalismo plantearon la necesidad de que Cambiemos deje de ser una alianza electoral y parlamentaria para madurar en una coalición de gobierno efectiva. Buscan que la UCR se convierta en socia activa en la toma de decisiones.
La queja radical no cayó bien en el Gobierno. Principalmente, porque en el Gabinete hay varios integrantes del partido centenario: Ricardo Buryaile (Agroindustria), Julio Martínez (Defensa), Oscar Aguad (Comunicaciones) y también incluyen en el listado a Nicolás Dujovne (Hacienda). Además, destacan la presencia de Javier González Fraga al frente del Banco Nación y de José Cano, que lidera el Plan Belgrano.
"Uno de los principales problemas del radicalismo es que quieren hacer oficialismo y oposición... no creo que quieren cometer el mismo error. No se puede colegiar todas las decisiones; lo importante es cuidar la imagen del Presidente", dijeron fuentes de la Casa Rosada.
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Otra de los argumentos que esbozaron desde la Casa de Gobierno es que todos los martes el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, reciben a la cúpula radical. Los habituales invitados son Ernesto Sanz, uno de los arquitectos del frente junto con Macri y la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; el jefe del bloque Cambiemos en Diputados, Mario Negri; el jefe de la UCR, José Corral; el presidente del interbloque de Senadores, Ángel Rozas, y el senador Luis Naidenoff, entre otros.
"Parece que a veces a los radicales les cuesta hacer oficialismo", chicanearon fuentes macristas.
El "factor Lousteau" también genera malestar. Es que la posible candidatura de Martín Lousteau a diputado por la Capital por fuera de Cambiemos y enfrentando a Horacio Rodríguez Larreta, es otra de las cuestiones que distancian al radicalismo del Gobierno.
La UCR en la ciudad quiere enfrentar a Pro, pero Lousteau todavía duda. En el Gobierno una cosa es clara: si Lousteau vuelve este año a la Argentina para participar de los comicios, el Gobierno no habilitaría que participe de la interna.
"Macri se lo dijo dos veces, no hay margen. Si juega ahora, no tendrá oportunidad de integrar ECO [partido de Lousteau] a Cambiemos", sostuvo uno de los hombres de consulta de Macri.
Pese a la indefinición del economista, en el Gobierno están seguros de que no participará en las legislativas. "Quiere ser jefe de gobierno, no se va a quemar. ¿Va a hacer campaña contra Macri y Rodríguez Larreta? No tiene espacio para jugar", conjeturaron.
Si bien el mensaje del radicalismo molestó, desde el Gobierno advirtieron que serán dirigentes radicales los que encabecen las listas de candidatos en varias provincias.
Esto se empezó a discutir en el encuentro que mantuvo el Presidente con la cúpula radical a fin de enero. En esa primera reunión bilateral del año entre Pro y la UCR comenzaron a delinear la estrategia electoral de Cambiemos y repasaron el armado territorial para enfrentar los comicios de octubre.
Ahí también pactaron que conformarán "una mesa -que integrarán todas las fuerzas que componen Cambiemos- que va a oficiar como comando electoral", que primero se buscará consensuar el orden de los postulantes en los distintos distritos. En caso de no ponerse de acuerdo, utilizarán las PASO para resolver el conflicto.

















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