Macri, Larreta y Carrió, el triángulo de una oposición sin líder

Macri, Larreta y Carrió, el triángulo de una oposición sin líder

El banderazo tensó la interna de Juntos por el Cambio. Y Lilita es la madre mediadora entre Mauricio y Horacio.

 

La geolocalización, uno de los dioses paganos de la era de Internet, señala adonde estaban Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió el lunes 17 de agosto por la tarde. A esa misma hora en que miles de ciudadanos se movilizaron en doscientas ciudades del país para protestar contra la reforma judicial y algunas otras debilidades políticas del gobierno de Alberto Fernández.

El triángulo opositor ubicaba al jefe del Gobierno porteño en su departamento de Palermo Chico. A la fundadora de la Coalición Cívica en su casa bonaerense de Exaltación de la Cruz. Y al ex presidente en Zurich, la ciudad suiza en la que participa de los encuentros glamorosos de la Fundación FIFA. Desde allí posteó un tuit al día siguiente para elogiar la marcha y encender los fuegos de la interna en Juntos por el Cambio.

Una de las preguntas más escuchadas en los círculos de poder, ahora que el fastidio contra el Gobierno convoca a multitudes en los centros urbanos, es simple. ¿Quién es el líder de la oposición en estos tiempos? ¿Quién conduce políticamente a esos argentinos enojados?

Rodríguez Larreta tiene una respuesta a flor de labios para ese interrogante. “La oposición hoy no tiene un jefe”, explica a quien se lo pregunte. Y pone a la mesa directiva de Cambiemos como el lugar donde se discuten y se toman las decisiones de la coalición opositora. Allí están él y Macri, pero también María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich, los radicales Alfredo Cornejo y Martín Lousteau, más los dirigentes que responden a Lilita Carrió.

Lo que no dice Rodríguez Larreta es que él aspira a ser ese jefe que la oposición no tiene. Y que el mayor obstáculo para lograrlo es la sombra de Macri. Pero el ex presidente no se resigna a tener un papel decorativo a pesar de su final caótico y de las encuestas que lo muestran con la imagen por el subsuelo. Por eso, participó activamente en el zoom opositor del día siguiente al banderazo. La misma razón por la que Horacio, fastidiado, no estuvo.

Tras la masiva marcha del 17A, la pregunta cobró más fuerza: ¿Quién es el líder de la oposición? Foto Mario Quinteros

A Rodríguez Larreta lo complica su apuesta a la moderación en medio de la grieta política. Que Alberto Fernández lo llame "mi amigo" y que deba consensuar hasta la apertura de una cancha de tenis. A Macri lo complican el recuerdo de las tres devaluaciones que destrozaron la economía en el final de su gestión y los flancos judiciales que el kirchnerismo conoce y activa a la perfección.

Seis horas después del tuit que Macri tipeó en su celular mientras tomaba café en Zurich, los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherarbide pidieron la declaración indagatoria de su ex secretario privado, Darío Nieto, en la causa por supuesto espionaje que se tramita en Lomas de Zamora. La Justicia siempre es veloz cuando está al servicio de la política.

Como ya ha sucedido otras veces, es Carrió quien salió en auxilio de la indefinición opositora. “Los actos del pueblo son del pueblo y nadie debe sacar ventajas de la movilización”, escribió en su cuenta de Twitter para frenar los intentos de algunos dirigentes que se apresuraron a capitalizar su participación en la marcha del lunes. Sobre todo, le respondió a Patricia Bullrich, quien entusiasmada por los homenajes que recibió en la movilización había dicho que estos no eran tiempos para tibios.

Como una madre protectora, Lilita mantiene una buena relación con Macri pero cree que buena parte del futuro de la oposición está en manos de Rodríguez Larreta. El jefe de Gobierno porteño fue generoso con la Coalición Cívica cuando armó las listas electorales del año pasado y ella no lo olvida.

Pero, como esos sobrevivientes que lo han visto todo, Carrió sabe que el liderazgo de la oposición se definirá en las elecciones legislativas de 2021. Allí se comprobará si puede más la apuesta moderada de Rodríguez Larreta, Vidal y los radicales o si la extraña predilección argentina de retornar al pasado vuelve a fortalecer las acciones de Macri.

En el lejano 2017, Cristina Kirchner tenía dilemas parecidos a los que hoy sobrevuelan a Macri. Fue a la batalla electoral para aferrarse al refugio de los fueros parlamentarios y, aunque perdió por poco con Cambiemos, le sirvió para conservar el liderazgo del peronismo que le permitiría elegir incluso la candidatura de quien hoy es el presidente.

Si eso sucediera, la Argentina podría completar dos décadas atrapada entre los liderazgos de dos dirigentes enfrentados sin que haya una mejora consistente de la economía, ni del empleo ni de la pobreza. Un fenómeno imperdible para los estudiosos de la autodestrucción.

Del Editor,

FERNANDO GONZALEZ

 

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