Las huellas marcadas del Gobierno en el INDEC

Las huellas marcadas del Gobierno en el INDEC

Caputo admitió que conocía con antelación los datos de inflación y violó normas de confidencialidad de un número sensible. La increíble medición de IPC que decidieron sostener.

 

Por Leandro Renou

El día después de la intervención política del Gobierno de Javier Milei al INDEC, el organismo se convirtió en un polvorín de internas, desconcierto e incertidumbre. El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a blanquear que sabía de antemano los números de inflación, violando el secreto estadístico y desprestigiando aún más las mediciones. Y le apuntó al saliente titular del ente, Marco Lavagna, quien según él es la persona que le detalló el número de IPC, al menos 10 días antes de que se conozca en público.

Esa situación se generó, en realidad, porque gente del entorno del Presidente Milei le puso en la cabeza al ministro una teoría algo peregrina: que Lavagna, con origen en el massismo pero alejado de esa fuerza, estaba conspirando contra el Gobierno desde dentro del INDEC. Según supo Página I12, “Toto” supone que fue Lavagna el que filtró que la inflación podía dar un número más cerca del 3 por ciento. Y lo obligó a inmolarse de forma pública.

Cerca del ex funcionario lo niegan, pero el dardo de Caputo exponiendo en su cuenta de X que fueron Lavagna y su reemplazo en INDEC, Pedro Ignacio Lines, quienes le adelantaron el IPC, muestra que el Gobierno tiene sospechas. Aún así, en medio del internismo, Caputo produjo una violación grave del artículo 13 de la norma que creó el ente estadístico, al decir un número en público. Esa información delicada, dada de forma adelantada mucho antes del 10 de febrero, cuando saldrá el IPC, puede ser aprovechada para especular, para hacer negocios y hasta para predecir jugadas. Un escenario inédito.

Ese Caputo desencajado tiene que ver, además, con que lo tomó de sorpresa la renuncia de Lavagna. Lo único que sabía el ministro era que Marco estaba en un nivel de malestar insostenible, producto de la demora en la medición actualizada de IPC. Es más, la renuncia y el no cambio de la fórmula decidido por Milei tomó por sorpresa a los directores del INDEC, que ya habían anunciado su implementación. Y hasta al Banco Central (BCRA), que en su último reporte de Política Monetaria, del jueves a última hora, admitía que el nuevo índice ofrecería “mayor claridad comunicacional” en su primer año de implementación. Con el diario del lunes, además, adquiere sentido político el hecho de que, en ese mismo IPOM, Santiago Bausili, presidente del BCRA, adelantara que la inflación del primer trimestre sería más alta de la esperada. Esa fue, justamente, la razón por la cual Milei y Caputo frenaron el nuevo IPC: porque enero, febrero y marzo, por el alza de tarifas, iban a golpear fuerte el indicador. Todo en esta historia es desprolijo, pero no por un error, sino por una intención apresurada para evitar lo que el Gobierno considera un daño mayor. La referencia es al asunto de que la inflación podría verse desbordada.

¿Dende sacaron la información?

En el organismo, los trabajadores están desempeñándose en un escenario impensado. Una crisis de credibilidad que paraliza la estructura. Un dato: es todo tan desordenado que nadie les informó a las autoridades específicas del área IPC que el día 10 debe salir la medición vieja y no la nueva. “Nadie dijo que había que frenar nada”, admiten.

También sorprendió que Caputo haya violado el secreto estadístico. Es cierto que INDEC hace estimaciones semanales de IPC, pero eso se hace a los fines del control de calidad de los datos que se van relevando. Los datos de esos relevamientos los pueden tener los dos cuadros más importantes del ente, pero nunca un funcionario ajeno.

Es más, el dato de IPC, cuando Caputo lo expuso en público adelantando un 2,5 por ciento, aún no estaba terminado. Los relevamientos se terminan, en general, cerca del día 30 de cada mes.

Alguien que conoce el paño aseguró a este diario que no es normal y es la primera vez que un funcionario da en público un dato estadístico de INDEC, pero esa misma fuente admitió que es más raro aún que el Gobierno haya decidido de manera unilateral dejar de medir correctamente la inflación.

La bizarra lista del IPC

Al rechazar la fórmula de IPC que ponderaba más los Servicios (tarifas) que los Bienes (Alimentos, etc.), el Gobierno decidió seguir midiendo con una fórmula vieja, poco representativa y hasta ridícula si es que se miran los objetos que se consideran para calcular la inflación.

En la canasta de consumo correspondiente a la Encuesta de Hogares del 2004 (la que se toma como referencia) se contabiliza el impacto de cosas que las familias ya no usan. El listado es increíble y es de acceso público en INDEC.

Entre una canasta amplia, aparecen cosas bizarras que se computan en la medición y ya no existen más o quedan sólo vestigios: la nafta común, reparaciones de teléfono y fax, servicio de teléfono en el hogar y hasta tarjetas de teléfono fijo para el hogar y tarjetas para cargar el celular.

La medición también computa llamadas desde locutorio o teléfono público, también inexistentes hoy. Y lo más llamativo es que se computan los precios de la video casetera, el reproductor de DVD, walkman, discman, radiograbador, minicomponente y hasta máquina de escribir. También en el IPC que sostienen Milei y Caputo se miden los disketes, el CD Rom, elementos grabados en cassettes, rollos de fotos y alquiler de películas de video, DVD o juegos. La inflación de hoy, medida como hace más de 20 años atrás.

 

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