El kirchnerismo ha hecho de la pelea mediática una guerra cósmica entre el Bien y el Mal, ubicando a oficialistas y críticos en cada dimensión.
Nunca como ahora en la historia nacional, la lucha política se ha resumido tanto a una pelea mediática.
El Gobierno, en una embestida lamentable, ya no contra los medios sino contra los periodistas - muchos de ellos elogiados por representantes del oficialismo en otros momentos, cuando estos mismos cuestionaban los desastres políticos de la Alianza o la corrupción menemista.
Estos mismos periodistas aparecen hoy en las paredes de Buenos Aires con un billete de dólar en la boca a modo de mordaza económica. En una palabra, como si hubiesen sido comprados.
Las miradas giraron hacia el Gobierno, que quedó presa del suceso por su apasionado y sistemático ataque a esos medios o periodistas.
¿De donde salieron los recursos para pagar semejante despliegue ?.
Imputar a un periodista de haber vendido su opinión es indeciblemente grave, demasiado grave como para decirlo arteramente valiéndose del anonimato de un afiche. Con el agravante de que algunos de esos periodistas escrachados injustamente fueron quienes hablaron cuando muchos políticos no lo hacían.
En ese momento, muchos dirigentes los destacaban por animarse, pero ahora que critican lo que a ellos les parece que está mal son o los "enemigos de los intereses populares" o "amigos del campo" o "macristas, denarvaístas, duhaldistas" o cualquier ismo que esté enfrentado con el gobierno, o "funcionales a la derecha"..., o cualquier otra descalificación.
El último número de la revista "Barcelona" – www.revistabarcelona.com.ar - evidencia el hartazgo de esta concepción bipolar y dicotómica o maniquea del pensamiento político oficial, porque no sólo es el kirchnerismo que etiqueta de esa manera a quienes no piensen como ellos sino que también lo hizo y lo hace la oposición.
Hace dos años, en pleno conflicto agropecuario, cuestionarle o meramente observarle al campo el hecho de no producir valor agregado era rápidamente calificado de ser K o filo kirchnerista. O defender el uso de reservas del Banco Central, aunque no con el método del DNU, también significaba estar con la Presidente. Y así con todo. ¿Qué pasó en la Argentina para que la realidad esté de un lado o en otro pero nunca en una tercera posición, por citar una imagen peronista ?
Sin darnos cuenta hemos retrocedido al esquema socrático - platónico de la dialéctica bipolar, y de las dos posiciones opuestas que se excluyen mutuamente, cuando otros filósofos como Hegel se dieron cuenta dos mil años después que entre dos posturas contrarias puede surgir una síntesis superadora de ambas.
Y eso está bien, porque si nos hubiéramos quedado con los griegos, no teníamos más remedio que optar por una posición y excluir a la otra, en cambio Hegel da la oportunidad de contemplar a las dos y generar una alternativa que contenga a ambas. La primera es enfrentamiento y exclusión, la segunda es razonamiento, consenso y superación.
Despegando
La tapa de Barcelona refleja el hartazgo argentino por el enfrentamiento.
"Por qué criticar la contaminación de la minería a cielo abierto, el pago de la deuda ilegítima con reservas del Estado, la alianza con intendentes y gobernadores mafiosos, los casos de gatillo fácil, la entrega del petróleo y oro a españoles y canadienses, la detención de un perejil con lupa debajo de un escritorio del Ministerio de Economía es ser funcionales a la derecha" se pregunta.
Los periodistas escrachados pagaron por esta estúpida y regresiva bipolaridad en la que ha caído el pensamiento político nacional.
Afortunadamente, el presidente del Bloque de Diputados K, Agustín Rossi, tomó distancia del inexplicable e inaceptable juicio de Gabriel Mariotto, titular del Comfer, quien atribuyó los afiches a una supuesta "libertad de expresión". En cambio Rossi dijo que eran "hechos repudiables". Florencio Randazzo y Aníbal Fenández también estuvieron en contra.
El Gobierno, salvo Mariotto, quiso despegar de toda sospecha. Pero muchas veces los papistas dejan mal parado al Papa. Y quienes pretendieron ayudarlo, terminaron escupiendo hacia arriba porque estos gestos terminan trazando trayectorias de boomerang.
La simplificación de Barcelona invita a todos a superar esa trampa de agresiones y descalificaciones en la que hemos caído y a buscar alternativas superadores que incluyan y no excluyan opiniones. Algo así como el esquema dialéctico tripartito de Hegel.
Es una lástima que un gobierno que tiene tanto para mostrar se haya dedicado a pelear tanto con la prensa o a defenestrar al periodismo crítico.
Es verdad que en esto no hay ángeles, pero también es cierto que tampoco hay demonios.
Ese debe ser el punto de partida para volver a pensar con la cabeza y para abandonar definitivamente esquemas maniqueos que están más cerca del medioevo que del siglo veintiuno.
Política y prensa
Mientras el kirchnerismo se pelea a muerte con los medios, en la política estaría hablando con casi todos, a veces con interlocutores impensados. De lo que se podría deducir que la hipótesis principal de conflicto no es con los políticos opositores sino con la prensa.
La revista platense La Tecla publicó algo sorprendente para quien piensa que la política es una guerra entre enemigos irreductibles.
Refiere que hay un diálogo constante entre Francisco de Narváez y Julio De Vido, el ministro preferido de los Kirchner y el hombre de confianza del matrimonio presidencial.
Sobre esto, otro dato: el armador de De Narváez, Alfredo Atanasoff, que también es un conspicuo duhaldista, le bajaba a militantes de su espacio que "todos hablan con todos" y especificaba que había vasos comunicantes entre Kirchner y su jefe en virtud de un posible acuerdo electoral que podría incluir a Scioli en la Nación si es que a Néstor no le dan los números, y De Narváez en la provincia como número puesto.
La versión es por muy dudosa porque al Colo, esta estrategia componedora no lo dejaría bien parado simplemente porque su crecimiento se basa en su antikirchnerismo. Es más, se dice también que los habría instruido a sus legisladores para hacer todo el antisciolismo que se pueda.
En síntesis, habrá que ver cómo se comportan en la sesión del miércoles para ver qué estrategia se sigue en el denarvaísmo. Por otro lado, de los 37 diputados provinciales oficialistas, 25 se manejan en la elasticidad de la no agresión, dos son sciolistas confesos y los otros diez son los ultra K que pertenecen a las organizaciones sociales.
Mientras tanto, el felipismo ha desarrollado una intensa campaña de afiliación al partido PAIS, que perteneció alguna vez a José Octavio Bordón y Carlos "Chacho" Alvarez.
La idea es la de permanecer atentos en algún lugar y ver qué pasa en el PJ. Pero mientras tanto, construir por afuera. Y Mario Das Neves se arrima a la Provincia con una postura que pretende ser alternativa entre los grupos antagónicos.
A la sombra de un árbol
La charla se dio debajo de un árbol en la Quinta de San Vicente.
Julio Alem , el ex presiodente del Concejo Deliberante, se entrevistaba con Eduardo Duhalde y concretaba así un encuentro prometido desde 2009, cuando el Chango pegó el último portazo al gobierno de José Eseverri aunque su intención fue la de irse del kirchnerismo.
Hacía apenas un mes que el Vicepresidente de la Nación lo recibía en su despacho y parecía que este encuentro prefiguraba el futuro político de Chango. Y aunque él mismo advertía que no se iba a definir con qué fórmula nacional hasta 2011, nadie dudaba que lo haría con Julio Cobos si es que el mendocino se decidía a ser candidato.
"Soy radical y mi lugar natural es el radicalismo" sostenía Alem, y se tomaba su tiempo para volver al partido.
Tal vez todo tiene que ver con una cuestión de orden cronológico, tal vez tenga que ver con su función, lo cierto es que una entrevista formal con Duhalde después de haber hablado con Cobos (ambas tienen una profunda significación política) terminó confundiendo a casi todo el mundo.
Julio Alem puede jactarse de haber hablado en el término de cuarenta días con dos pesos pesados de la política, pero hacia abajo generó incertidumbre y confusión. Y de eso se ha dado cuenta en estos días cuando comenzó a escuchar los primeros reproches. "Mitad y mitad", apuntó un allegado suyo, pero quizás ese 50 por ciento lo tenía incondicional antes de ir a San Vicente.
De todos modos, genere o no confusión, Alem logró instalarse otra vez en la agenda mediática y le produjo al duhaldismo local algunos problemas.
Porque ¿cómo queda parado el ex diputado nacional Domingo Vitale después de esta visita?
Cabe recordar que Mingo Vitale había primereado el armando una especie de correlato del MPA en Olavarría, logró juntar a un grupo de empresarios, pero ahora se le cruza Chango Alem en el camino y con posibilidades de disputarle el espacio, si quiere.
LA CANDIDATOCRACIA
Argentina asiste a la segunda modificación de hecho de su régimen político.
Todo es posible en esta política sin marcos partidarios, doctrinarios y con difusas fronteras ideológicas.
No son buenos los ismos, pero algún límite debería haber para no seguir cayendo en el terrible pragmatismo lavado de toda convicción que viene rigiendo desde 2003, cuando Duhalde dividió el PJ en tres sublemas para no entregarle el partido a Carlos Menem.
A partir de entonces, todo es posible en la política argentina. Desde la multiplicidad de partidos con candidatos de la misma identidad, el fin de las internas, las testimoniales o semi testimoniales de quienes encabezaron listas y renuncian a los pocos meses ....
Todo es posible en una Argentina que asiste a la segunda modificación de hecho de su régimen político.
El primero se dio hace un siglo, con la Ley Sáenz Peña.
El segundo, el que comenzó a gestarse hace 7 años con la desaparición de los partidos políticos y la supremacía de lo que sería una especie de candidatocracia o el poder de los candidatos sobre las estructuras partidarias.
Las candidaturas dejaron de ser el fruto de una puja interna y comenzaron a surgir los ungidos por algo o por alguien, por la mano de algún patriarca o por el poder del dinero.
Pero nunca por los afiliados y en elección democrática.
La aprobación popular aparece después, con las encuestas, con un producto marketinero.
Las ideas-fuerza o los programas de gobierno dejaron de ser la conclusión de un debate colectivo dentro del partido y terminó siendo las respuestas adocenadas y standarizadas de las preocupaciones que manifiesta la gente, también extraídas de los sondeos de opinión.
¿Tendrá que ver esto con el fin de la modernidad y el entierro definitivo de una verdad histórica, única y definitiva, sustituida por varias verdades, una tan relativa como la otra, que termina desalentando el debate?
Al fin y al cabo, en virtud de este esquema, todos tendrán razón o nadie la tendrá, todo dependerá del poder que se tenga para imponerla.











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