El Gobierno espera por Cristina y estira la definición de los candidatos en la Provincia

El Gobierno espera por Cristina y estira la definición de los candidatos en la Provincia

Reuniones y retiros para confeccionar las listas en terreno bonaerense. La estrategia de Cambiemos y el rol de María Eugenia Vidal para las elecciones

El oficialismo todavía no definió quiénes encabezarán las listas de diputados y senadores nacionales en la provincia de Buenos Aires. El misterio, que se prolongaría hasta fines de la semana próxima, está vinculado en gran parte al enredo de la interna peronista y a la incógnita en torno a la eventual postulación de Cristina Kirchner, cuya indefinición provoca un creciente desconcierto en el macrismo.

Si bien altísimas fuentes partidarias le aseguraron ayer a Infobae que no habrá sorpresas, tanto en la Casa Rosada como en el piso 19 de la sede porteña del Banco Provincia -donde María Eugenia Vidal hace base- no decidieron aún los nombres y los lugares en las nóminas. Es que, según confiaron desde el oficialismo, esperan alguna certeza desde el kirchnerismo tras la inscripción de ayer de la alianza partidaria que podría incluir la candidatura de la ex presidenta por fuera del Partido Justicialista, que, por su parte, postularía al ex ministro K Florencio Randazzo.

Por lo pronto, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, tiene agendados dos encuentros con su par bonaerense, Federico Salvai -jefe de campaña de la provincia de Buenos Aires- para el jueves y viernes de la próxima semana, casi al filo del sábado 24. Hasta ese momento no habría definiciones. Tres días antes, el lunes 19 y el martes 20, María Eugenia Vidal se recluirá junto a su gabinete en el complejo presidencial de Chapadmalal: la gobernadora empezaría allí a cranear las definiciones preliminares.

De no mediar imprevistos, Esteban Bullrich o Gladys González encabezarán la nómina para el Senado. En las últimas semanas, tanto el ministro de Educación como la presidenta de ACUMAR se reunieron por separado con varios ministros bonaerenses para estudiar diversos ejes de la gestión provincial de cara a la campaña. Mismo procedimiento siguieron Graciela Ocaña, Héctor "Toti" Flores -que en una reciente charla en un municipio se mostró exultante con el call center que montó en La Matanza- y Facundo Manes, tres de los eventuales postulantes para la Cámara baja. El neurocirujano podría encabezar la lista. En las últimas semanas se sumaron, sin embargo, los nombres de Jorge Triaca y de Guillermo Montenegro, el embajador en Montevideo que tiene un lugar asegurado en la papeleta y que se aburrió de los menesteres diplomáticos. El ex ministro de Seguridad porteño es un habitué del piso 10 de la sede porteña del Banco Provincia cada vez que visita la ciudad de Buenos Aires.

El caso de Bullrich es diferente al de González. El ministro o encabeza la nónima para la Cámara alta o sigue frente a la cartera de Educación. En el caso de la ex interventora del SOMU, puede encabezar esa lista, secundarla o ir como cabeza de Diputados.

Hace unas semanas, el ministro recompuso su relación con Vidal, que históricamente estuvo plagada de chispazos. Y se reunió con Salvai, a quien le manifestó sus deseos de ser candidato. "¿Cómo no voy a tener ganas de jugar en un elección tan trascendente como esta?", le transmitió, según reconstruyó este medio a través de colaboradores del funcionario y del jefe de Gabinete provincial. La duda estaba planteada por algunas señales bipolares del ministro, y ante los resultados de los estudios de focus groups encargados por los estrategas de la campaña, que concluyeron que los bonaerenses ven sola a la gobernadora frente a lo que ella denomina las peleas contra las mafias. Es, en parte, una de las razones por la que los potenciales candidatos empezaron a estudiar con los ministros para defender la gestión con una base informativa. "María Eugenia tiene que dar muestra de que tiene equipo y que no está sola", explica uno de los eventuales postulantes. Vidal será, en los hechos, la principal candidata de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.

En ese sentido, la ex interventora del SOMU empezó a hacer los deberes desde hace varias semanas. Tiene un altísimo desconocimiento, pero cuando se reunió hace un par de meses con Jaime Durán Barba, principal estratega y uno de los proveedores preferidos de la provincia de Buenos Aires, en el departamento del ecuatoriano en el barrio porteño de Recoleta, el consultor se mostró maravillado con su figura y la definió como un "clon" de Vidal. Hasta a González le pareció desproporcionado el halago. La funcionaria tiene el respaldo de Mauricio Macri, de la gobernadora, de Horacio Rodríguez Larreta y hasta de Carlos Grosso, consejero estrella del PRO.

Cristina Kirchner y Florencio Randazzo se disputan la interna peronista (NA)

A pesar de la inscripción de las alianzas electorales de ayer, que todavía no despejaron las principales incógnitas, en el PRO barajan por estas horas los tres escenarios electorales relacionados al kirchnerismo y al peronismo, azuzados por una confusión reinante: que finalmente haya unidad entre el sector liderado por la ex presidenta y el de Randazzo, que cada uno se presente por separado o que alguno de los dos no se postule. La segunda opción es a la que más le prenden velas en la Casa Rosada por la dispersión del voto opositor peronista. Hasta Sergio Berni, senador provincial y ex secretario de Seguridad, hoy enrolado detrás de Cristina Kirchner, reconoció ayer por la tarde en declaraciones radiales que ese escenario beneficiaba al Gobierno.

"En el 2015 tuvimos enfrente a Aníbal Fernández. Ahora podríamos tenerla a Cristina", se entusiasma uno de los potenciales candidatos macristas. Se refiere a la conveniencia de hacer campaña contra la ex presidenta, en un escenario de extrema polarización. Hace dos años, la estrategia del PRO se basó en parte en relacionar al ex jefe de Gabinete K con la mafia de la efedrina, que redundó en el triunfo de Vidal. En la Casa Rosada se regodean con la posibilidad de enfrentar a Cristina. El objetivo de Macri y de Vidal en la provincia de Buenos Aires es alcanzar el 50% en el interior de la provincia de Buenos Aires, el 40% en la primera sección y el 30% en la tercera sección del Conurbano bonaerense, donde el Presidente registra sus peores números.

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