Karina organizó una reunión en la oficina de Adorni con los operadores políticos del Gobierno, con Santiago Caputo, Lule Menem y Patricia Bullrich. Mahiques envió los pliegos judiciales al Senado, incuido el del hijo de Horacio Rosatti. El Gobierno confía en que las encuestas mejorarán con el tiempo.
María Cafferata
El Gobierno sabe que juega una carrera contra el tiempo, que ya perdió demasiado crédito político con el escándalo patrimonial de Manuel Adorni y que, si quiere volver a sancionar una ley este año, tiene que empezar ya. Es así que, después de tres semanas de internismo paralizante, Karina Milei reunió a la mesa política en Casa Rosada para ordenar el frente interno y delinear una estrategia legislativa que le permita avanzar con las reformas que Javier Milei anunció a principios de marzo.
Empoderados tras el fallo a favor de la Argentina de la Cámara de Apelaciones de Nueva York por la expropiación de YPF, los funcionarios del Gobierno fueron ingresando al despacho de Adorni de buen humor. Luego de casi un mes de malas noticias –con la crisis política desatada por las irregularidades patrimoniales del jefe de Gabinete y los descubrimientos periodísticos en el celular de Mauricio Novelli en la causa $LIBRA–, el Gobierno había ganado cierto aire. El fallo de la Justicia norteamericana era un espaldarazo, pese a que contradecía la propia voluntad de pago a los fondos buitre que Milei había expresado mientras era candidato en 2023, y el presidente estaba dispuesto a capitalizarlo.
La cadena nacional de Milei del viernes.
Mientras que Milei se reunía con el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, a unos metros, unas horas más tarde, sus principales operadores políticos se reunían en el despacho de Adorni para trazar las prioridades legislativas de abril. Estuvieron presentes Karina y Santiago Caputo, cuya disputa interna –que escaló con la designación de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia y se profundizó con la filtración del video de Adorni subiéndose a un avión privado rumbo a Punta del Este– es identificada, por el propio oficialismo, como la principal responsable de la parálisis en el Congreso.
Participaron también el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el armador nacional de Karina, “Lule” Menem. Los ministros, Luis Caputo y Diego Santilli. La jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, quien se había reunido la semana pasada en la Cámara alta con Adorni para bajar la espuma de la interna (ya que ambos compiten por la Jefatura de Gobierno porteño). Y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
Patricia Bullrich mostró su apoyo a Manuel Adorni la semana pasada X: @PatoBullrich
Se definió que el primer objetivo, de cara al 8 de abril, será avanzar con la sanción de la reforma de la Ley de Glaciares. El oficialismo pretendía sancionar la reforma mucho antes, pero la denuncia de supuesto enriquecimiento ilícito contra Adorni, sumada a las denuncias de irregularidades en el desarrollo de las audiencias públicas por Glaciares en la Cámara de Diputados, terminaron dilatando los tiempos. El objetivo es dictaminar dentro de dos semanas y llevar el proyecto al recinto al día siguiente, pero dependerá del clima político.
En paralelo, el Gobierno buscará avanzar en el Senado con los pliegos judiciales. Mahiques ya envió un paquete con 45 pedidos de acuerdo para jueces nacionales y federales de diferentes fueros, entre los que se encuentra el de Emilio Rosatti, el hijo del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti. El pedido es para integrar un tribunal federal de la ciudad de Santa Fe. Se desataca, además, el pliego de una secretaria del juzgado de Julián Ercolini, María Julia Sosa.
Rosenkrantz, Rosatti, Mahiques y Lorenzetti.
Luego, buscarán avanzar con la Ley Hojarasca de Federico Sturzenegger, que ya fue presentada el año pasado y el Gobierno volvió a lanzar, como si fuera una novedad, el viernes pasado. Y, finalmente, impulsar una ley de “Inviolabilidad de la propiedad privada”, que incluye reformas en la ley de expropiaciones.
“A medida que pasa el año uno pierde el ímpetu. Fue un buen comienzo, pero ahora estamos en un párate. Tenemos que avanzar porque las reformas que no entren ahora después va a ser difícil que salgan”, precisó un funcionario libertario, poco después de que finalizase la reunión.
“Ya pasó”
Dos días después de la imputación a Adorni en la causa por presunto enriquecimiento ilícito que quedó en manos del juez Ariel Lijo, el Gobierno está convencido de que la crisis política que desató el vuelo privado del jefe de Gabinete se terminó. Las recriminaciones internas continúan sobrevolando los despachos de Casa Rosada y el Congreso, pero Karina Milei bajó línea de cerrar filas y bajar el tono de la interna.
Según la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública, la desaprobación del gobierno aumentó 7 puntos Universidad de San Andrés
El Gobierno arrastra tres semanas de caída en la imagen y en las expectativas en casi todas las encuestas. La última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP), que la Universidad de San Andrés realiza todos los meses, da cuenta de que el índice de desaprobación de la gestión de Milei trepó un 7% desde febrero. El estudio, que se realizó entre el 10 y 17 de marzo, es decir en el momento de mayor agitación política por las presuntas inconsistencias entre las propiedades de Adorni y su declaración jurada, da cuenta que el gobierno de Milei registra un 59% de desaprobación frente a un 36% de aprobación.
En LLA argumentan, sin embargo, que el momento de mayor crisis política “ya pasó” y que, con el correr de los días, el impacto se verá reflejado en las encuestas. El objetivo, en principio, es cambiar el eje de la agenda: pasar de la defensiva a la ofensiva y volver a instalar el paquete de reformas que Milei busca llevar a cabo durante el año.












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