Dólar, el inoportuno enemigo que le suma inquietud a la campaña del Gobierno

Dólar, el inoportuno enemigo que le suma inquietud a la campaña del Gobierno

Así como en el Gobierno repiten a diario que Mauricio Macri está preocupado por la gestión y no por la campaña, buena parte de su equipo invierte ese orden.

Un tema traumático, y que no deja dormir a más de un funcionario por estos días, es la impresionante escalada que ha tenido el dólar en tres meses, a raíz de una devaluación del peso de en torno al 15%. “Estas cosas no pueden pasar en campaña. Fuimos graduales desde que se devaluó a fines de 2015 y ahora el dólar llegó a $ 18, que es lo que presupuestamos para todo el año”, se lamentan.

 

 

Cerca de los ministros más políticos del Gobierno se cuestiona la estrategia del Banco Central de que el precio del dólar fluctúe libremente. Federico Sturzenegger, el elegido por Macri para encabezar la entidad, es quien decide los lineamientos sin escuchar consejos de hombres clave del Gabinete. “Está bien que así sea, pero a este nivel de alza del dólar sí o sí va a terminar impactando de lleno en la inflación”, deslizan fuentes ejecutivas.

 

 

“Estas cosas no pueden pasar en campaña. Fuimos graduales desde que se devaluó a fines de 2015 y ahora el dólar llegó a $ 18, que es lo que presupuestamos para todo el año”, se lamentan en el Gobierno.

 

 

En los últimos días, para colmo, muchos funcionarios que asistieron a La Rural oyeron reclamos constantes del sector agropecuario que, aseguran, necesitan un dólar más competitivo. La relación con el campo sigue siendo sólida, y debería reflejarse en el voto de los principales distritos bonaerenses que fueron decisivos para que Macri sea Presidente y Vidal gobernadora, así como también en un buen número de provincias. Pero no se puede descuidar.

 

 

La variable Massa

 

 

Los vaivenes económicos no son el único aspecto que preocupa. A dos semanas exactas de las PASO, en la mesa chica del Gobierno hay una doble inquietud. La positiva, que tiene que ver con la ansiedad ante la cercanía de los comicios, y la negativa, que se emparenta con la dificultad que supone poder prevalecer sobre la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un territorio tan complejo y decisivo como el conurbano bonaerense.

 

 

Ante ese panorama, existen reparos y los siempre necesarios “peros”. En Casa Rosada plantean que en la legislativa que se viene no salen a la cancha los jugadores titulares de Cambiemos. “La única figura es Carrió. El resto se debe construir”, dicen, y ubican a la precandidata a diputada porteña en la línea de “celebridades” que encabezan Macri y Vidal y, en menor medida, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, o referentes del Gabinete como Marcos Peña y Rogelio Frigerio.

 

 

En el Gobierno confían que parte de los votos de Massa irán en octubre a BUllrich si el líder del Frente Renovador no supera el 20% en las PASO.

 

 

“Ganar la elección bonaerense por un voto”, sigue siendo el leitmotiv de quienes trabajan en las oficinas donde se pergeña la hoja de ruta de cara a los últimos días de campaña. Sin embargo, son muchos los que creen que, aun perdiendo en la PASO por poco margen, las chances de imponerse en octubre se elevarán si Sergio Massa, el tercer hombre en la disputa provincial, perfora el 20% que todavía muchas encuestas le proyectan para el 13 de agosto.

 

 

Si eso sucede, creen en Gobierno, en las generales buena parte del voto del ex intendente de Tigre se trasladará hacia Esteban Bullrich, cabeza de lista para senadores de Cambiemos. Si Massa se mantiene y el escenario de tres tercios se consolida, será muy difícil poder revertir una derrota en las Primarias.

 

 

El crecimiento de Randazzo y el punto a favor de Bullrich

 

 

No sólo se mira la evolución o el retroceso de Massa. Florencio Randazzo, referente de Cumplir, es el otro observado. En Balcarce 50 esperan que se confirmen algunos informes que muestran al ex ministro de Transporte en franco crecimiento, merodeando el 9 o 10% de la intención de voto, dos o tres puntos porcentuales por encima de lo que marcan la mayor parte de los sondeos. De lograrlo, argumentan, Massa caerá por decantación, y el beneficiado será Bullrich. En Cristina, afirman, esos vaivenes no tendrán impacto. Sus votantes ya están definidos, y difícilmente baje o suba demasiado de en torno al 30%.

 

 

Las encuestas son tenidas en cuenta por el macrismo, sobre todo las propias, que lo muestran a Bullrich un punto arriba de la ex mandataria. Sin embargo, en el seno del PRO hay quienes las relativizan. Y aducen, en esa línea, que no hay un interés manifiesto del votante de Cambiemos por meterse en la campaña de manera anticipada. Y que todo lo contrario ocurre con el electorado kirchnerista. “Se desviven por responder, se involucran más”, sostienen.

Durante la previa a una elección confluyen dos mensajes en el armado de la campaña. Por un lado, el que se comunica hacia el exterior, que toma forma visible en un spot o en un acto. Por el otro, existe un discurso interno que nunca sale a luz, que tiene que ver con el modo en que se comunicará una propuesta para captar más votos, pero que también contempla qué tipo de estrategia lleva adelante el adversario de turno y de qué modo se puede desgastarlo.  Ese lado oscuro de la campaña se construye en todos los espacios políticos que compiten en una elección. Y Cambiemos demuestra no ser la excepción.

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