Cristina acompañó a Recalde sin exponerse

Cristina acompañó a Recalde sin exponerse

Evitó involucrarse directamente; prevé tener un rol más activo después de las PASO.

Con la idea de diferenciarse de Mauricio Macri, que se jugó de lleno por Horacio Rodríguez Larreta, Cristina Kirchner ensayó un apoyo sutil a Mariano Recalde y planificó una estrategia con poca participación en la disputa porteña con la idea de mostrar amplitud y sumar de todos los espacios en la propuesta presentada por la Casa Rosada.

 

En la última semana de campaña, incluso, la Presidenta ni siquiera estará cerca para darle el último empujón al presidente de Aerolíneas Argentinas. Ayer partió rumbo a Moscú para participar de la gira comercial con empresarios rusos y reunirse con su par Vladimir Putin, que la tendrá toda la semana afuera. Recién volverá la noche anterior a las elecciones.

El Gobierno planificó una estrategia de apuntalamiento de su candidato preferido, pero desde lo institucional. Cristina sumó a Recalde a los actos en los que la gestión en la ciudad era protagonista, y mandó a la mayoría de su gabinete a mostrarse con él, con el objetivo de exponer en público las obras para los porteños. Pero a diferencia de otras campañas, evitó meterse de lleno para proclamar a Recalde como su candidato con la idea de sumar desde las siete listas que participarán de las primarias del oficialismo. Una vez consagrado el candidato más votado del Frente para la Victoria, está previsto que entonces sí se rediseñe la campaña con mayor presencia presidencial.

"Macri excluye a Michetti y rompe. Nosotros mostramos amplitud porque necesitamos que todos sumen", explicaron desde el Gobierno sobre la estrategia que planteó la Presidenta para la campaña por la ciudad en la que nadie tiene esperanzas de ganar.

Si Cristina evitó involucrarse directamente, tampoco el presidente de Aerolíneas concentró su campaña en la Presidenta. Cada vez que dio entrevistas, dijo que no se consideraba el candidato del Gobierno y dejó flotar la idea de que todos los postulantes debían sumar al proyecto político del kirchnerismo.

Una vez que pase la primaria es posible que la Presidenta tenga un rol más protagónico para forzar el segundo lugar en las elecciones generales del 5 de julio. La esperanza de mínima está centrada en conseguir el 20 por ciento de los votos en la ciudad, un territorio siempre hostil a la Casa Rosada, y en las filas del kirchnerismo porteño sueñan con alcanzar el 25 por ciento de los votos, un caudal electoral similar al promedio del Gobierno en elecciones ejecutivas.

Cerradas las listas porteñas, Cristina presentó con Recalde un nuevo avión que compró Aerolíneas en un acto en Ezeiza, pero nada dijo de su candidatura. Ése fue el primer y único gran acto que compartieron. Desde entonces, la Presidenta lo convocó para las videoconferencias en las que presentaba obras para la ciudad de Buenos Aires, pero no lo hizo participar de las cadenas nacionales que acompañaron aquellos actos.

La tarea gruesa quedó en manos del gabinete. El ministro de Economía, Axel Kicillof, amigo de Recalde e integrante como él de La Cámpora, fue uno de los primeros en sumarse a su campaña. De la mano de Sergio Berni, el titular de Aerolíneas anunció la incorporación de 1000 patrulleros para la Policía Federal destinados a la seguridad en la ciudad y también presentó con Florencio Randazzo el trámite del DNI en 24 horas. También se mostró con los ministros Julio De Vido y Daniel Gollán, y con el secretario de Comercio, Augusto Costa. Su objetivo fue sumar de todos lados, para que el domingo electoral su espacio político pueda alcanzar el segundo lugar..

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