Larroque tiene problemas con Ottavis. De Pedro es criticado por la derrota electoral de su hermano de crianza. Pujas con la juventud sindical y la lucha por espacios de poder.
La conducción de La Cámpora sufre una grieta cada vez mayor por el reparto de poder. Los cargos y roles en la Casa Rosada, el Congreso y las legislaturas provinciales son el botín que se disputan las caras visibles de la agrupación que lidera Máximo Kirchner, el hijo de la Presidenta.
Todavía no enfrentaron su primer desafío, el inicio del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, pero ya muestran problemas hacia afuera y sobre todo puertas adentro.
Andrés “Cuervo” Larroque es el hombre más fiel que tiene el hijo de la Presidenta. El secretario general de La Cámpora cumple sus órdenes a rajatabla. “Está radicalizando su discurso y va a ir al Congreso para ser la espada de la juventud camporista”, graficó a PERFIL una fuente del oficialismo.
El militante oriundo de Flores se convirtió en el soldado de Máximo. Ya fue a reconocer el terreno donde tendrá que librar las batallas: la Cámara de Diputados.
Entró tercero en la lista de Capital Federal. Y es posible que lo coloquen al frente de la Comisión de Libertad de Expresión, que hoy maneja la radical Silvana Giudici. Pero enfrentará una pugna con otro líder juvenil que pretende disputarle poder en el recinto: Facundo Moyano, el hijo del secretario general de la CGT. Pablo Moyano, su hermano, advirtió la semana pasada: “Vamos a ver qué hacen”, en alusión a los líderes de La Cámpora.
“Esperemos que todo eso, a partir del 10 de diciembre, lo que han mostrado en la campaña, el movimiento nacional y popular, lo demuestren apoyando las leyes en beneficio de los trabajadores. Cuando el Gobierno se caía, fuimos nosotros los que mantuvimos el modelo”, enfatizó Pablo. Facundo, además, advirtió que si el Congreso no aprueba la distribución de las Ganancias harán paro y saldrán a la calle. La Cámpora se opone, porque Cristina no quiere darle vía libre a ese proyecto.
Detrás de Facundo se alinearían el Movimiento Evita, que también metió diputados, y los peronistas que no comulgan con los camporistas, muchos de ellos referentes de barones del Conurbano o de gobernadores heridos por el avance de la agrupación juvenil en las listas.
Larroque tiene otro rival en la conducción de la mesa chica de La Cámpora. Se trata de José Ottavis, el líder de la Juventud Peronista bonaerense. Ottavis se siente ninguneado por la Casa Rosada y considera que existe una falta de reconocimiento por su trabajo territorial.
“Se lo quiere comer crudo a Larroque”, enfatizó otra fuente oficial. Piensa que es el propio Larroque el que debilitó su posición dentro de La Cámpora. Pretende conseguir la vicepresidencia primera de la Cámara de Diputados provincial, pero fuentes de la Legislatura bonaerense advirtieron que para eso “hacen faltan dos tercios de los votos, y el bloque K en su conjunto consigue alrededor de 45 votos”.
Aun así, hay dirigentes peronistas en la Cámara que no digieren la idea de que Ottavis obtenga el cargo. Ottavis tiene, además, a su novia en el Congreso, Mayra Mendoza, que es la gerenta de Relaciones Institucionales de Anses.
Hay algunos en el Gobierno y en La Cámpora que le recriminan a Eduardo De Pedro, el preferido de la Presidenta, su derrota en Mercedes. Por la intendencia compitió Juan Ustarroz, su hermano de crianza, con el respaldo de varios ministros, pero perdió a manos del histórico Carlos Selva. Al pase de facturas interno ahora se suma el conflicto que tiene Recalde en Aerolíneas, que hasta ahora ha sido contenido por el propio Gobierno.











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