Por su proximidad, las elecciones de Capital Federal, Santa Fe y Córdoba repercutirán en los comicios presidenciales del 14 de agosto. Las elecciones en los tres distritos ya anticipan escenarios hostiles para el Gobierno nacional, por lo que estas tres contiendas podrían ocasionar efectos negativos para Cristina Fernández de Kirchner.
El fin de semana anterior a la segunda vuelta porteña, las expectativas se trasladarán a Santa Fe. A dos semanas de la elección, las encuestas dan como ganador a Antonio Bonfatti, el candidato socialista de Hermes Binner. Con estos guarismos, el kirchnerismo, representado por el postulante a la gobernación Agustín Rossi, deberá lograr el segundo lugar, hoy puesto en duda por algunos sondeos que señalan un crecimiento del candidato de Unión PRO Federal, Miguel Del Sel.
Sin embargo, desde el entorno de Rossi sostienen que la diferencia entre ambos candidatos puede llegar a ser de más de diez puntos. Para lograr esto, el Partido Justicialista santafesino espera un cierre de campaña con la Presidenta en el escenario. En tanto, el 7 de agosto y a sólo una semana de la interna presidencial, el PJ cordobés, liderado por Juan Manuel de la Sota y el gobernador Juan Schiaretti, se presentará a los comicios sin aliados kirchneristas en las nóminas.
Después de largas negociaciones, el kirchnerismo y el PJ tampoco lograron unidad en la lista de legisladores nacionales, por lo que el próximo 14 de agosto en esta provincia el Frente para la Victoria llevará como primer diputado nacional a Fabián Francioni y el PJ cordobés al ministro de Gobierno, Carlos Caserio.
En este territorio, Luis Juez –aliado de Binner– es el principal competidor de De la Sota. Ayer, Binner trasladó a sus equipos a Córdoba para que se reúnan con Juez. Aquí, gane quien gane, el kirchnerismo no tendrá nada que festejar.











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