La petrolera estatal moderará el traslado de la escalada del crudo a los surtidores para evitar un efecto dominó sobre los precios de la economía real. La decisión tensa la cuerda con las refinadoras privadas.
Eugenia Muzio
La escalada bélica en Medio Oriente llevó el precio del barril de crudo internacional por encima de los USD 100 y, hasta ahora, la suba sacude los mercados financieros y las proyecciones de ingresos de divisas por exportación. Pero los precios de los combustibles subieron un 7% promedio y el problema en las pizarras comienza a trasladarse a la economía real. En ese contexto, mientras las petroleras evalúan qué decisión tomar ante la fuerte volatilidad que tensiona sus costos, YPF ancló las expectativas. Una herramienta que la gestión de Javier Milei ya utilizó en otras ocasiones para moderar la suba de precios que pueden presionar la inflación, aún su mayor logro en el contrato electoral hasta ahora.
La postura de la petrolera de mayoría estatal fue blanqueada por su propio CEO, Horacio Marín, en medio de la cumbre empresaria "Argentina Week" que se desarrolla en Nueva York. Buscando llevar calma a los tableros de control de Balcarce 50, el ejecutivo confirmó la directiva de contención: “YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles, somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”.
Marín explicó que la compañía aplica una estricta estrategia de micropricing, con un seguimiento permanente de los valores, apalancada en un sistema de moving average o promedio móvil. Este esquema financiero busca suavizar tanto los picos de alza abruptos como las bajas bruscas. El mensaje de fondo es que la principal operadora del país no permitirá que el nerviosismo geopolítico externo se traslade de forma automática a los surtidores locales.
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El ancla para el IPC y la lectura oficial
En los despachos energéticos asumen esta jugada como una ancla tácita de la gestión libertaria. Fuentes del mercado aseguraron a PERFIL que la firma de bandera no va a generar shocks nunca en los precios del combustible, simplemente porque “no es su política”. Según advierten en el sector, no hay posibilidades de que haya un "congelamiento" como en otras épocas, cuando la petrolera que pertenece 51% al Estado oficiaba como empresa testigo, sino que va a primar la sensatez en los aumentos, monitoreando minuto a minuto tanto los precios propios como el margen de acción que pueda tener la competencia.
La Casa Rosada mantiene como prioridad absoluta consolidar la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En el equipo económico saben que un salto en los combustibles impacta de lleno en toda la cadena logística, productiva y de consumo, desatando rondas de remarcaciones en las góndolas. Tras el mal trago del 2,9% nacional de enero y el alarmante 2,6% que reportó la Ciudad de Buenos Aires este mismo lunes, Milei necesita evitar cualquier chispa de costos si pretende cumplir su promesa de llevar la inflación a la barrera del 0% hacia mediados de año. Incluso, una fuente gubernamental señaló a este medio que la influencia de YPF y su decisión de subir o no los precios aún marca el pulso del mercado de las naftas.
La lectura gubernamental del conflicto en Medio Oriente, sin embargo, exhibe una fuerte disociación entre el tablero financiero y la economía real. Desde Nueva York, el ministro de Economía, Luis Caputo, minimizó el traslado a precios y celebró el blindaje cambiario. "Estamos ante uno de los mayores shocks externos de los últimos tiempos y el dólar no se movió. Lo importante es tener una macro sólida. En otro contexto, una crisis global hubiera generado una debacle. Hoy, el Banco Central compró dólares”, declaró a los medios presentes.
La grieta refinadora
A principios de su gestión, el oficialismo ató los precios internos del combustible a la paridad de exportación del Brent. Aunque los contratos locales se ajustan mensualmente por promedio, la cotización internacional varía a diario, lo que hoy deja al surtidor local desfasado. Algunas empresas, incluso, acusan atrasos del 15%.
El tablero local del mercado de combustibles tiene grandes jugadores con asimétrico control. YPF domina el 55% del despacho nacional, seguida por Shell (19%), Axion (14%) y Puma Energy (5%). En ocasiones anteriores, las firmas 100% privadas cuestionaron la situación de tener que avanzar con los aumentos con brecha de precios y pagar el costo político, mientras YPF pisa los valores y mantiene su porción mayoritaria del market share.
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El mantenimiento de los precios mientras la suba del Brent presiona sobre los costos es distinta según la empresa. YPF y Axion son refinadoras integradas, por lo que tienen una mayor espalda y ventaja comparativa para aguantar sus pérdidas. Raízen (operadora de las estaciones Shell) y Trafigura (dueña de Puma Energy), deben comprarle el crudo a otras productoras como Vista, Pluspetrol, Chevron o la propia Shell, quedando mucho más expuestas a la volatilidad internacional.
El factor Trump y el dilema de corto plazo
En el segmento privado optan por la cautela. Ante la consulta de este medio en las empresas repiten que la posición es esperar a ver cuál será la tendencia definitiva del precio. En los despachos corporativos siguen el minuto a minuto: señalan que el crudo había bajado a USD 85 y rebotó a USD 90, pero apuestan al factor político de Donald Trump, quien asegura que la guerra terminará pronto. Aunque en el mundo el commodity respondió a una expectativa más a largo plazo.
Si esa promesa diplomática se concreta, en el sector privado anticipan que se liberará automáticamente la producción retenida en el Estrecho de Ormuz. El diagnóstico es que, antes del conflicto con Irán, el mercado petrolero estaba sobreofertado y con los inventarios a tope, por lo que si la crisis bélica termina rápido, el valor volverá a bajar. "Nosotros vemos el largo plazo, más allá de una semana de precios altos, porque todo está muy volátil", se sinceraron.
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En "Argentina Week" Marín se cruza con el CEO de Pan American Energy (PAE), Marcos Bulgheroni, y el fundador de Vista Energy, Miguel Galuccio, entre otros popes argentinos de la energía. Esos nombres, entre otros, participan del evento organizado por la Embajada Argentina en EE.UU. con el objetivo de negociar las inversiones futuras en el marco del RIGI, la herramienta estrella del Gobierno. Uno de los bancos que alberga el despliegue, el JP Morgan, dijo este lunes en un análisis que envió a sus clientes que Argentina se encuentra entre los países exportadores (junto con Brasil, Colombia y Ecuador) que disfrutan de ganancias en los términos de intercambio debido a la crisis, en especial, que el país se ve beneficiado a través de Vaca Muerta y la empresa YPF.
También advirtió que si la disrupción global se prolonga por un período de tres a seis meses, Argentina se enfrentaría a una decisión difícil. “El Gobierno tendría que elegir entre permitir ajustes significativos en los precios de los combustibles en los surtidores o absorber costos cuasifiscales”, indicó.





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