De Zannini a Milagro Sala, hubo fuerte presencia K en un festejo uruguayo

De Zannini a Milagro Sala, hubo fuerte presencia K en un festejo uruguayo
Por Natasha Niebieskikwiat.

Fue para bajar la tensión por las sospechadas obras de dragado.

Pocas o ninguna recepción extranjera tuvo semejante convocatoria de oficialismo nacional y tantos variopintos invitados como la de Uruguay, ayer, en su Día de la Independencia. Por empezar, uno de los primeros invitados en llegar fue el secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini, a quién jamás se ve circular por los cócteles de embajadas. Se sabe que a Zannini le gusta descansar en Uruguay pero su breve paso ayer por la residencia de Avenida Figueroa Alcorta al 3300 y su abrazo al jefe de la diplomacia de José Mujica en Buenos Aires, el embajador Guillermo Pomi, representó un gesto de amistad en el medio de las evidentes tensiones bilaterales y choques verbales entre el canciller Héctor Timerman y sus pares en Uruguay por las denuncias cruzadas en torno a las obras de dragado pendientes en el canal Martín García, que ahora los funcionarios atribuyen a “exageraciones de la prensa”.

Ayer, un alto funcionario, que prefirió el anonimato, ante este diario daba por sentado que en un diálogo telefónico sostenido por Cristina Kirchner y Mujica, ambos gobiernos acordaron congelar el ahora enturbiado proceso de licitación para las obras del Martín García, en el Río de la Plata e ir por un nuevo acuerdo en los próximos meses. Otra de las señales emitidas ayer por las dos capitales es el viaje que harán hoy a Montevideo el ministro de Defensa Arturo Puricelli y su secretario de Asuntos Internacionales, Alfredo Forti, para firmar un acuerdo contra el tráfico aéreo ilícito. Ambos presenciarán ejercicios militares conjuntos.

Bajo esta última tensión, Pomi, un embajador asiduo de la Rosada, se llamó a silencio por orden de Mujica y dejó que las peleas entre Timerman, el canciller Luis Almagro lo sobrevuelen sin herirlo. Ayer tuvo una alta concurrencia de legisladores: entre otros, Rubén Gustiniani, Ricardo Gil Lavedra, Daniel Filmus, y Carlos Kunkel, quien se la pasó hablando con el Presidente del Grupo Banco Provincia, Santiago Montoya. “Están operando” dijo uno. Kunkel, que hablaban de “espiritualidad”. Por la Cancillería, el embajador Dante Dovena, Gabriel Fuks y Antonio Trombetta.

Mujica tiene más que buena relación con Mauricio Macri, a su vez de fluidos lazos empresariales y familiares con Uruguay. El líder de PRO mandó ayer a sus hombres de la diplomacia porteña, Diego Guelar y Fulvio Pompeo. Pero se vio a solas con Pomi a principios de semana. El banquero Jorge Brito, Cristiano Rattazzi de Fiat, y el siempre presente Juan Carlos López Mena, de Buquebus, conformaban el paisaje empresario. Lo completó Ignacio De Mendiguren con quien Ratazzi quedó agradecido porque en el reciente seminario del Consejo de las Américas pidió que para la cena por el Día de la Industria, evitaran la presencia de “bombos” y de “los chicos de La Cámpora”.

Los empresarios hablaban del acuerdo para el intercambio de información tributaria entre Argentina y Uruguay que aún trata el parlamento vecino, y que ha provocado tensiones entre Mujica y sus opositores. Lejos de todos ellos, aunque no tanto, completaba el paisaje la líder de la agrupación Tupac Amaru, Milagro Sala, una invitada sorpresa .

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