Vicentin: el fantasma de la Resolución 125 vuelve a rondar por el Congreso

Vicentin: el fantasma de la Resolución 125 vuelve a rondar por el Congreso

Mientras el kirchnerismo duro espera avanzar con la expropiación en el Senado, desde el oficialismo perciben señales de alerta en Diputados

En el Congreso todas las miradas apuntan a Alberto Fernández. Es el Presidente el que tiene la llave para decidir si la intervención de la empresa Vicentin escala hasta transformarse en una pulseada por la expropiación, que amenaza repetir la experiencia de la Resolución 125, o si encuentra un camino intermedio que le permita salir de la encerrona política.

Mientras el kirchnerismo espera ansioso en el Senado que el jefe del Estado cumpla con la anunciada expropiación del grupo cerealero, una luz de alerta se prendió en el tablero oficialista, indicando que en la Cámara de Diputados algo no está del todo bien.

Apenas han pasado dos semanas, pero parece que una eternidad mediara entre la conferencia de prensa del 8 de junio y este presente en el que el Gobierno sigue sin enviar el proyecto prometido. Mucha agua ha pasado bajo el puente en este tiempo y las señales negativas comienzan a preocupar en el oficialismo.

A las protestas callejeras por la medida se ha sumado una amenaza más clara y tangible para el oficialismo, tal vez la única que cuenta para los términos en que se maneja el kirchnerismo: la de la derrota legislativa.

"El problema Vicentin tiene solución y esa solución no es la expropiación", sentenció en diálogo con LA NACIÓN el diputado Jorge Sarghini, anticipando el rechazo del bloque que responde a Roberto Lavagna a la idea de que el Estado se haga cargo del grupo empresario con sede en la provincia de Santa Fe.

Sin los votos de ese sector, el kirchnerismo difícilmente pueda alcanzar la mayoría necesaria para convertir en ley una eventual expropiación de Vicentin, por más fácil que parezca el trámite legislativo en el Senado.

En otras palabras, y salvando las distancias, podría darse una escenario parecido al de la Resolución 125. A diferencia de 2008, en esta oportunidad la Cámara díscola sería la de Diputados.

Ante esta situación, la pregunta que se hacen en despachos oficialistas es si el Presidente forzará la máquina o si, por el contrario, tomará nota de las señales de advertencia que aparecieron en el camino que transita desde hace dos semanas atrás.

Por lo pronto, la intervención del gobernador santafecino Omar Perotti (PJ) ha puesto una pausa en la escalada del conflicto. La propuesta planteada por el mandatario ante la Justicia, establecer una suerte de intervención tripartita, podría convertirse en una salida elegante para la Casa Rosada.

Omar Perotti y Alberto Fernández

Tensa espera

En los sectores más ultras del kirchnerismo no quieren saber nada con esperar la decisión del juez federal de Reconquista, Fabián Lorenzini, y esperan ansiosos que Fernández cumpla su palabra y le pida al Congreso la expropiación de Vicentín.

No en vano el bloque liderado por Cristina Kirchner pretende aprobar cuanto antes la creación de una comisión bicameral investigadora de la relación crediticia entre el Banco Nación y la empresa santafecina durante la gestión de Mauricio Macri.

Además, recuerdan que en la conferencia de prensa del 8 de junio junto al Presidente se sentó la senadora Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), dirigente de La Cámpora y favorita de la vicepresidenta. "Cristina no mueve una pieza de manera pública para después dar marcha atrás", advirtieron en el bloque oficialista de la Cámara alta.

El kirchnerismo tiene en el Senado la mayoría necesaria para aprobar cualquier iniciativa. Sin embargo, hay un sector en el oficialismo que no responde con los ojos cerrados a las directivas emanadas del Instituto Patria.

Ese grupo, cada vez más pequeño, es el que con más ansiedad espera una definición de la Justicia que les evite tener que apostar todo a blanco o negro, como quiere el kirchnerismo.

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