Manejar “La Casa”, el gran desafío de Cuccioli

Manejar “La Casa”, el gran desafío de Cuccioli

Hombre de Mario Quintana, jefatura de Gabinete refuerza su poder. Trabajará sobre el fin de ingresos brutos, mayor inversión en fiscalización electrónica, menos monotributistas y más acuerdos de intercambio fiscal con el mundo.

Joven. Muy inteligente. Absoluto perfil financiero. Poco conocimiento de impuestos. Pero mucha voluntad y absoluta fidelidad al proyecto. Una alta fuente del Gobierno presentaba de esta forma la llegada de Leandro Cuccioli a las grandes ligas del macrismo. Desde el 31 de marzo este especialista en mercados de capitales y gestiones financieras internacionales, pasará a dirigir una de las áreas más difíciles de cualquier gestión que quiera ser exitosa y comenzará a ser el hombre que deberá proveer el dinero para que el Gobierno de Mauricio Macri pueda hacer una buena gestión. Lo que Cucicoli no consiga, deberá ser proveído por el ministro de Finanzas Luis Caputo, su antiguo jefe. 

Cuccioli sabía desde fines de enero que su destino sería reemplazar a Alberto Abad al frente de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y que todos los ojos estarían fijados en si, más allá de su alto perfil de profesional exitoso en el mundo de las finanzas, estaría capacitado para recaudar impuestos. Por esto le dejó en claro a Abad en la primer reunión que mantuvieron en la sede del organismo a comienzos de febrero, que el equipo que acompañaba al hasta ahora recaudador debía mantenerse. Así, el director de la DGI, Horacio Castagnola; los subdirectores de Fiscalización, Marcelo Costa de Recaudación Sebastián Paladino y de Servicios al Contribuyente Sergio Rufail y de Asuntos Jurídicos Eliseo Devoto continuarán en sus puestos. Sabe Cuccioli que esta decisión, al menos durante un tiempo importante, es la llave para el primer gran desafío que tendrá para que su gestión sea exitosa. Abad y sus hombres tienen el pleno respaldo de "La Casa", como se la conoce en la jerga administrativa a la AFIP; un organismo donde trabajan unas 23.000 empleados, en su mayoría de un alto perfil técnico y profesional y donde el desconocimiento y la falta de dominio se pueden pagar caras. De hecho, unas de los primeros desafíos del nuevo administrador, será atender a una sospecha que se viene sosteniendo dentro del organismo desde hace un tiempo: que finalizaría la reglamentación que ata los salarios de los agentes a la evolución de la recaudación (medida que data del 2001), y que, se sospecha, sería parte de los ajustes administrativos que quiere impulsar el Gobierno de Mauricio Macri desde el ministerio de Modernización de Andrés Ibarra. Despejar esta duda será una de las primeras respuestas que "La Casa" quiere escuchar de Coccioli. Esos 23.000 funcionarios deben controlar a 4 millones de contribuyentes, desde hace mucho tiempo enojados por la altísima presión impositiva que se sufre en Argentina. 

El hecho de no provenir del mundo de los impuestos (ni desde la AFIP ni desde las huestes de los grandes estudios contables del país), es una preocupación y un alerta. Pero nada que determine un inevitable destino en su función. Se recordaba este fin de semana en varios encuentros de titulares de estudios contables, que ni Carlos Silvani (creador de la AFIP como organismo) ni Alberto Abad eran recaudadores, y que fueron avanzando y convenciendo a "La Casa" a medida que transcurría su gestión. Se aseguraba que para que tenga éxito en su gestión, deberá demostrar ser un buen administrador, aprender rápidamente sobre cómo se recaudan los impuestos "in situ" y saber apoyarse en los funcionarios adecuados. El ejemplo más cercano que tendrá Caccioli es el propio Abad, que llegó a comienzos del 2002 a la AFIP, sin ser tributarista ni experto en impuestos, y que a los pocos meses demostró habilidad e inteligencia y ser un muy buen estratega en tiempos de tormentas. 

La designación de Cuccioli confirma además otra realidad dentro del Gabinete Económico de Mauricio Macri. El hombre fuerte del Gobierno es Marcos Peña, secundado por Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. La designación de Cuccioli fue elaborada en las oficinas de Peña, y el nombre fue acercado por Quintana, quién conoce a Cuccioli desde los días en que ambos manejaban negocios en el mercado de "private equity". La salida de Abad había sido hablada por el titular de la AFIP con Macri en diciembre, y el Presidente le había pedido al funcionario que esperara hasta tener un sucesor. Una vez resuelto en Gabinete el nombre de Cuccioli, el primero en conocerlo fue Abad; el segundo el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne que además elevará a AndreEdelstein a la Secretaría de Hacienda, y finalmente Caputo, el jefe de Cuccioli. 

Sobre el contenido de la gestión del flamante titular de la AFIP, ya hay puntos establecidos sobre los que deberá comenzar a trabajar: 

Se profundizará la tarea iniciada por Abad sobre los mecanismos electrónicos de fiscalización a través del cruzamiento, y la detección de casos de irregularidades por esta vía. 

Deberá trabajar sobre la cantidad de monotributistas y la profundización de la fiscalización para que muchos de estos pasen a revistar en la categoría de autónomos. La sospecha sigue siendo que un 40% de los anotados en el régimen simplificado para pequeños contribuyentes, no tendría que ser monotributista, o estar en una categoría superior. 

La idea de Gabinete es trabajar en una reforma tributaria que ponga fin al impuesto de ingresos brutos y lo vaya reemplazando por una ampliación de la base tributaria del IVA. Esta sería la próxima etapa para una reforma impositiva y se espera que la AFIP sea parte del proceso. 

Cuccioli tendrá que profundizar en el proceso de ejecución y ampliación de los acuerdos internacionales de intercambio impositivo con el exterior, en el marco de los tratados de la OCDE. Estos comenzaron a regir desde septiembre del año pasado, y deberían acelerarse desde enero de 2019. Un desafío importante es interesar a los Estados Unidos en avanzar en el acuerdo ya firmado a fines el 2016, y que por ahora languidece en alguna dependencia de la ARS norteamericana. 

Habría cambios en la estrategia de combate a la evasión. La intención sería identificar sectores o bolsones de alto nivel de irregularidades, y desembarcar a pleno en aquellos cuya fiscalización redunde en beneficios directos de aumento en la recaudación. En todos los casos la fiscalización no deberá derivar en la finalización de la actividad del evasor, sino en su incorporación como contribuyente.

Coment� la nota