Magario arma su desembarco en el Senado provincial donde el oficialismo tendrá minoría

Magario arma su desembarco en el Senado provincial donde el oficialismo tendrá minoría

Además de su rol legislativo, buscará empezar a proyectarse como figura política con peso propio en el peronismo

Apoco más de dos semanas de asumir como vicegobernadora, Verónica Magario prepara por estas horas su mudanza a La Plata. En sus últimos días como intendenta de La Matanza, ya avisó que vendrá a vivir a la Ciudad, una movida que rompe la tradición de los últimos vices bonaerenses, que no residieron en la capital provincial.

Quienes la conocen, dicen que la decisión tiene que ser leída como toda una señal política. Magario quiere estar muy cerca del manejo del Senado bonaerense, que comenzará a presidir el próximo 10 de diciembre con un escenario complicado: mayoría opositora en el recinto y un delicado equilibrio interno de fuerzas en el peronismo, en el que deberá mediar. Pero además, quiere proyectarse desde La Plata como una figura política de peso propio, ya sin la “tutela” de su padrino político, Fernando Espinoza, quien la sucederá en la intendencia matancera.

El jueves pasado, la futura vice tuvo una larga reunión con Axel Kicillof y sus dos principales referentes en la Legislatura, Teresa García, presidenta del bloque en el Senado, y el diputado Carlos “Cuto” Moreno. El encuentro sirvió para ordenar la agenda de la transición legislativa, con la definición de las fechas de las sesiones preparatorias, que serán el 4 y 5 de diciembre. Pero también para empezar a poner sobre la mesa cuestiones centrales para el gobierno de las cámaras, como la negociación por el reparto de los espacios de poder, el diálogo con la oposición y la integración de las comisiones.

El principal desafío para Magario será sortear la situación desfavorable en el Senado, donde Cambiemos controlará 26 bancas contra 20 de todo el peronismo unificado. Especialmente en el primer tramo de su gestión, para el que se prevé una agenda intensa, con el Presupuesto y el paquete de proyectos que enviará Kicillof a poco de asumir, entre los que estará la declaración de emergencias y, quizás, alguna readecuación de la estructura de ministerios. Además, el Senado deberá tratar en período extraordinario designaciones claves, como la del Director General de Cultura y Educación, los directores del Banco Provincia y representantes en organismos de control.

Para eso, será clave cómo se desarrolle la negociación que ya arrancó con Cambiemos y que incluye el esquema de autoridades en el Senado y las comisiones. Todo indica que el radicalismo se quedará con la vicepresidencia Primera, que iría para un hombre de Daniel Salvador, Emiliano Reparaz. Pero además, el peronismo deberá ceder a la mayoría opositora otros sillones de peso, como las presidencias de algunas de las comisiones más importantes.

En esa discusión, Verónica Magario ya empezó a mover fichas y a mostrar su impronta como negociadora. Si no hay otra salida, dijo, podrían resignarse algunas presidencias de comisiones. Pero lo que no es negociable es contar con mayoría propia en las vocalías de las tres más importantes: Presupuesto, Legislación General y Asuntos Constitucionales y Acuerdos, por donde además pasan los pliegos de designación de jueces y fiscales.

Tener mayoría de los votos en esas tres comisiones revisoras, es decir, por las que pasan todas las leyes, es el primer paso para conseguir un escenario que le permita aprobar proyectos en el recinto.

La negociación tendrá a Magario como una de las principales protagonistas, en tándem con Teresa García y Roberto Costa, que seguirá siendo presidente del bloque de senadores de Cambiemos.

FRENTE INTERNO

Otro de los desafíos para la dirigente matancera que presidirá el Senado bonaerense es mediar en el delicado equilibrio de fuerzas interno en el Frente de Todos. Magario llega a la Cámara alta con poca tropa propia y sectores internos con fuerte influencia, como La Cámpora, que tiene seis bancas en un bloque de 20, y los representantes del peronismo del interior.

Cerca de la vicegobernadora se mencionan algunos nombres sobre los que buscará apoyarse para comenzar a construir su propio polo de poder desde el sillón de la presidencia del Senado. En esa lista, por ejemplo, está Alfredo “Pichi” Fisher, ex intendente de Laprida.

Pero también anticipan buena sintonía con senadores que vienen, como ella, del peronismo del Conurbano, como Gustavo Soos, de Merlo.

En ese marco, Magario se concentra por estos días en una definición clave para su propio armado: la designación de los que se pondrán al frente de la Secretaría Legislativa y la Secretaría Administrativa.

El secretario Legislativo es quien se sienta junto al presidente en el estrado y es su mano derecha en las sesiones. Su rol es importante, pero quizás no tanto como el del secretario Administrativo, quien se ocupa de controlar todos los movimientos internos de la Cámara, como contratos, módulos y ejecución del presupuesto.

Para ese cargo, trascendió, Magario piensa en un actual senador que en pocos días terminará mandato. Se trata de Daniel Barrera, de La Matanza. Pero en las últimas horas esa posibilidad quedó en medio de dudas. Antes del 5 de diciembre, la futura vice deberá tenerlo resuelto.

El principal desafío de Magario es sortear la situación de minoría del PJ en la Cámara alta

La vicegobernadora llega con poca tropa propia y sectores internos del PJ de fuerte influencia

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