A la fuerza, Gendarmería impidió la vigilia frente al Congreso contra el ajuste a los jubilados

A la fuerza, Gendarmería impidió la vigilia frente al Congreso contra el ajuste a los jubilados

El gobierno de Mauricio Macri sigue demostrando que está dispuesto a poner todo lo que sea necesario para lograr la sanción de la crecientemente resistida Reforma Previsional, o recorte a los jubilados. 

Cambiemos, queda claro, no duda en apelar, incluso, al amedrentamiento y a la amenaza de la represión. Una prueba de todo esto se vivió este miércoles por la tarde con el operativo -inédito- de la Gendarmería en la Plaza de los Dos Congresos. 

Las columnas de la Confederación de Trabadores de la Economía Popular (CTEP) marchaban por Avenida de Mayo y por la calle Hipólito Yrigoyen en dirección a Entre Ríos y, más allá, el Congreso, cuando se encontraron con una hilera de gendarmes pertrechados con escudos, gas pimienta, palos, escopetas con balas de goma y perros ovejero alemán ávidos de morder al que estuviera cerca. También había camiones hidrantes.

La presencia de la Gendarmería logró su objetivo: impidió que los manifestantes llegaran hasta las puertas del Congreso para exigir a los legisladores que no aprueben el proyecto de ley. 

En la cabecera de la marcha caminaban los referentes de la CTEP –el abogado Juan Grabois, Esteban “Gringo” Castro, Daniel Menéndez y Lito Borello- junto a un grupo de dirigentes políticos, como Rafael Klejzer, del Movimiento Popular La Dignidad; Itai Hagman, de Patria Grande; gremialistas como Daniel "Tano" Catalano (ATE Capital); y representantes de la economía popular, como Eduardo “Vasco” Murúa, del Movimiento de Empresas Recuperadas, entre otros.

Una hora antes, la CTEP había realizado una impresionante concentración sobre la 9 de Julio, con un escenario montado a la altura de Avenida de Mayo.

A las 18:15, cuando la cabecera de la movilización había traspasado la altura de la calle Rodríguez Peña y se acercaba al Parlamento, los gendarmes avanzaron un paso. Entonces cortaron la calle Rivadavia, y se desplegaron en un cordón que ocupaba toda la calle a lo largo y tenía tres o cuatro efectivos de ancho: había que impedir que la marcha avanzara.

La intención de la CTEP, que ya había cerrado su acto, era manifestarse en el lugar que se suele ocupar en este tipo de movilizaciones: sobre la avenida Entre Ríos, frente mismo al Palacio Legislativo. Los gendarmes, en un operativo que estaba al mando del comandante mayor Jorge Orlando Galván, lo impidieron. 

En ese momento empezaron los empujones, los efectivos buscaban arrastrar a los manifestantes hacia atrás con sus escudos. También pegaron palazos, y algunos efectivos lanzaron gas pimienta por debajo del escudo de otro, en una maniobra que intentaba el disimulo. Del otro lado volaron botellas. Algunos manifestantes que quedaron aislados o detrás de los cordones policiales fueron golpeados y detenidos.

Tres diputados nacionales que adhieren a la CTEP, Victoria Donda (Libres del Sur) y Lucila De Ponti y Leonardo Grosso, ambos del Evita, que se habían sumado a la marcha, quedaron envueltos en la represión. A Grosso lo mordió un perro en un costado del torso: le produjo una herida. Donda fue lastimada en un tobillo.

“Esto fue orden de Patricia Bullrich. Queríamos hacer un abrazo simbólico (al Congreso). Quisimos hablar con el jefe del operativo y nos tiraron los perros encima y me pegaron patadas. Esto es responsabilidad del Ministerio de Seguridad”, denunció la diputada de Libres del Sur. “Nos cagaron a palazos”, dijo Grosso, quien a pedido de los periodistas –entre ellos Tiempo- se levantaba la remera para mostrar la herida.

Al enterarse de lo que estaba pasando a metros del recinto, otros diputados opositores se acercaron para exigir el final de la represión y solidarizarse con los miembros de las organizaciones sociales agredidos. Los primeros en llegar fueron Mayra Mendoza y Rodrigo Rodríguez, del espacio FpV-PJ.

Luego se sumaron otros legisladores de la misma bancada, con el titular del bloque Agustín Rossi entre ellos. Eran Adrián Grana, Gabriela Estévez, Horacio Pietragalla, Rodolfo Tailhade, Eduardo “Wado” De Pedro, Cristina Álvarez Rodríguez y Juan Manuel Huss.

A partir de un reclamo de Rossi, el responsable del operativo de la Gendarmería –el comandante mayor Galván- se negó a negociar un eventual levantamiento del cordón. Dijo que él no debía negociar nada con ellos. Que si los legisladores querían más información debían contactar a las autoridades del Ministerio de Seguridad, al mando –se sabe- de Patricia Bullrich.

En diálogo con Tiempo, Rossi expresó su repudio y su incredulidad por las escenas que había presenciado.

“Yo he sido muchos años diputado y nunca vi una cosa así. Hemos tenido situaciones de tensión, pero algo así no. Me acuerdo cuando fue el debate por la resolución 125. No tuvimos nunca una situación de estas características. El Congreso está militarizado. Estoy muy preocupado por mañana (por el jueves), porque la CGT va a venir acá. El Parlamento es el lugar en el que la sociedad debe expresarse. Pero, además, ¿quién es el dueño del Congreso? ¿Quién toma la decisión de vallarlo en su totalidad? Porque acá trabajamos todos: diputados del oficialismo y diputados de la oposición”, subrayó el rosarino, jefe del bloque FpV-PJ.

Diputada nacional por Buenos Aires, Mendoza atribuyó el endurecimiento y la ola represiva (“Están generando violencia desde el gobierno mismo”) al nerviosismo que genera en Cambiemos el intento de sancionar este tipo de leyes. 

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