La ola arrasó también el bastión radical en la capital de la provincia

La ola arrasó también el bastión radical en la capital de la provincia

El peronismo no ganaba en la ciudad desde 1998; Llaryora sucederá a Mestre en la intendencia

La rotunda victoria de Juan Schiaretti le permitió a la alianza cordobesa encabezada por el peronismo ganar la capital provincial por segunda vez desde el regreso de la democracia. Martín Llaryora se impuso sobre Luis Juez (aliado de Mario Negri) y Rodrigo de Loredo (socio de Ramón Mestre). Finalmente, se concretó el mayor temor de los referentes del fracturado Cambiemos: el efecto "arrastre" del gobernador sobre Llaryora quien, de todos modos, obtuvo muchos menos votos que Schiaretti.

El único triunfo en este distrito para la alianza que administra Córdoba desde 1998 fue el del liberal Germán Kammerath (UceDé) quien, en 1999, abandonó la vicegobernación junto a José Manuel de la Sota para ser intendente. Nunca más, hasta ayer, había vuelto a ganar.

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Seguramente, a la hora de buscar responsables por la derrota, en el Cambiemos dividido apuntarán a la gestión de Ramón Mestre, quien es el administrador de la ciudad hasta el 10 de diciembre. Aunque él aseguró a LA NACION que deja una ciudad mejor que la que recibió, la percepción en los sondeos no coincide con esa mirada.

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Sobre esa "evaluación negativa" fundamentó la Casa Rosada su decisión de aislar a Mestre e inclinarse por Juez, quien terminó 2018 como postulante a gobernador y en enero se decidió por ir por la intendencia. En ese movimiento, también rechazaron que Rodrigo de Loredo, con buenas relaciones con los funcionarios nacionales, acompañara a Negri. Con los resultados a la vista, la hipótesis es que, unido, Cambiemos podría haber retenido la capital o, al menos, haber dado más pelea.

Al cierre de esta edición, en el escrutinio De Loredo registraba una mejor performance que Mestre (de quien se desmarcó en buena parte de la campaña), mientras que Juez tenía una mínima ventaja respecto de Negri. Ambos estaban muy por debajo de sus propias proyecciones. El jueves, en el cierre de campaña, Negri aseguró que estaban ganando la capital.

Renovación

La dupla de Llaryora con su compañero Daniel Passerini (proveniente del delasotismo) es parte de la renovación del peronismo a la que apostó Schiaretti al elegir candidatos; a ellos se suma su compañero Manuel Calvo. De ese grupo espera el gobernador reelecto que salga su sucesor en el liderazgo del partido.

La de Llaryora fue la candidatura más debatida porque el legislador nacional, quien votó en San Francisco -ciudad de la que fue intendente-, fue impugnado por su residencia tanto por Juez como por De Loredo; el viernes, el Superior Tribunal de Justicia habilitó su candidatura. Siguió la misma estrategia que su jefe político: no debatió y no dio prácticamente entrevistas. Anoche, cerca de las 22 subió al escenario acompañado por quienes serán sus concejales.

Festejó su triunfo cuando aún las mesas computadas no llegaban al 10%. "Felicitaciones a todos; quiero agradecer especialmente a todo el pueblo de Córdoba, a todos aquellos que nos acompañaron. Muchas gracias por afianzar este triunfo y a aquellos que nos acompañaron por afianzar la democracia", dijo.

Se comprometió a "diálogos, consensos y acuerdos" para "recuperar la ciudad", y pidió el reconocimiento para Passerini, quien "se animó a acompañarme en esta lista" y también es del interior, de Tercero Arriba. Hubo también un espacio para Alejandra Vigo, esposa de Schiaretti.

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