Alberto y Jorge Macri, al teléfono para firmar la paz entre Larreta y los intendentes K

Alberto y Jorge Macri, al teléfono para firmar la paz entre Larreta y los intendentes K

El jefe comunal de Vicente López, de buen diálogo con el presidente, ofició de vocero ante las quejas de sus pares por la reapertura gradual habida en la Ciudad. El primer mandatario también hizo lo propio

Borrón y cuenta nueva. Los poderes ejecutivos de la Nación, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad arrancan la semana con la expectativa de haber superado los cruces verbales que en los últimos días dirigieron varios intendentes del Conurbano bonaerense hacia al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el chivo emisario de sus temores de ver un rebrote de contagios de coronavirus en los municipios colindantes a la capital, a raíz de las actividades económicas reanudadas y el mayor tráfico a la metrópoli.

Los temores no parecen infundado: desde el Conurbano agitan estadísticas oficiales de la Ciudad de Buenos Aires que marcan que casi la mitad de los trabajadores registrados en empresas que operan en la capital federal viven en el Conurbano. Son aproximadamente 1.325.000 personas que, al tercer trimestre de 2019 y sin las restricciones que impone la pandemia, cruzaban a diario la General Paz para cumplir con sus labores.

El jefe comunal de Esteban Echeverría, Fernando Gray, fue de los primeros en levantar la voz para solicitarle a la gestión PRO que revierta las medidas que había adoptado. Lo respaldó su colega de Florencio Varela, Andrés Watson. Les acompañó el intendente de Merlo y presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, quien advirtió una eventual "repercusión" del crecimiento de contagios en la ciudad de Buenos Aires sobre los distritos aledaños.

La intendenta de Quilmes y referente de La Cámpora, Mayra Mendoza, en cambio acusó a Rodríguez Larreta de actuar como un "irresponsable" con la reapertura gradual de comercios. Y más drástico fue el intendente de Berazategui, Juan José Mussi, que directamente reclamó cerrar todos los accesos a la capital federal. En mayor o menor medida, todos ellos metieron el dedo en la llaga de Larreta al señalar el crecimiento exponencial de los casos positivos en villas y asentamientos de la Ciudad.

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No tardaron en responderle los intendentes del PRO en el primer cordón, entre ellos Diego Valenzuela (Tres de Febrero) que se valió de Twitter para recordar que "no es momento de hacer política con la pandemia".

Este domingo, el Gobierno porteño al mando de Larreta y la gobernación bonaerense que encabeza Axel Kicillof dieron a entender que las críticas quedarían en el pasado y que en nada se había resentido la cooperación que existe entre Nación, Provincia y Ciudad. Es de esperar que las quejas bajen, teniendo en cuenta la foto del presidente con Larreta y su vicejefe Diego Santilli, el pasado viernes en Olivos, y gestiones que el primer mandatario y Jorge Macri hicieron entre los efervescentes líderes del Conurbano.

"No queremos levantar el tema -dijo un funcionario porteño a este diario-. Jorge Macri está hablando con los intendentes por nosotros". Otra fuente al tanto de los diálogos añadió: "Es un posicionamiento político que Alberto frenó por ahora".

En la Provincia, una tercera voz completó: "Los extremos no suman, y menos ahora". Y si quedaran dudas, cerca del gobernador reiteraron que "al igual que desde el día cero no nos verán peleando con Larreta" porque "los tres gobiernos vienen trabajando muy bien". 

Mientras dure la pandemia, regirá una pax alberta.

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