También usarán las listas colectoras para sumar bancas

El oficialismo ampliará ese recurso a casi todas las provincias; buscan aliados fuera del PJ
Ampliar la base electoral más allá del PJ, asegurarse la mayor cantidad de legisladores afines para el nuevo Congreso y evitar las fugas de los "heridos". Con esos tres objetivos, el Gobierno ampliará el uso de las listas colectoras para los candidatos a legisladores nacionales que le permita sumar votos desde varios partidos a la fórmula presidencial.

Después de alentar las colectoras o listas de adhesión en la provincia de Buenos Aires, que disparó las críticas de los intendentes del conurbano, ahora la Casa Rosada negocia en varias provincias para que los postulantes a diputados y senadores nacionales que no sean del peronismo acompañen la boleta de Cristina Kirchner -de presentarse, claro- con sus propios partidos.

La estrategia fue en su origen una idea del ex presidente Néstor Kirchner para que el diputado de Nuevo Encuentro y ex intendente de Morón, Martín Sabbatella, se postule a gobernador pegado de la boleta presidencial. Ahora comenzó a analizarse por orden de la jefa del Estado para los legisladores nacionales.

Pese a que desde el mismo Gobierno habían instalado la idea de que para cargos nacionales no estaba permitido incluir otras boletas, en rigor, la nueva ley electoral por la que se instrumentaron las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas, no prohíbe este mecanismo. Sólo eliminó el uso de las listas espejo, aquellas que llevan los mismos postulantes por diferentes partidos.

"Lo que se busca es que podamos contar con el apoyo de todas las fuerzas que nos acompañan", explicó a LA NACION un funcionario. Ya hay provincias en las que el kirchnerismo podría estar representado por varios candidatos. Son Neuquén, Misiones, Santiago del Estero, Jujuy, La Rioja y Córdoba. La Casa Rosada trabaja en lograr acuerdos que incluyan a todos los postulantes. De no conseguirlo, la prioridad es no dejar "heridos" que se disparen para un candidato opositor: para evitarlo, se podrán colar varias boletas de la de la Presidenta.

En Córdoba, el intendente de Villa María, el kirchnerista Eduardo Accastello, disparó la primera señal de la estrategia electoral cuando anticipó que el Frente para la Victoria se presentará a la elección del 23 de octubre con sus propios candidatos a diputados nacionales. Eso fue parte del acuerdo de la Casa Rosada con el postulante a gobernador José Manuel de la Sota: el kirchnerismo puro no presentaría su propia lista para los comicios provinciales, que se harán antes que los nacionales y, a cambio, el oficialismo sumaría con sus aliados duros para la presidencial.

Otra de las provincias en las que el Gobierno necesita sumar votos de varios frentes es Neuquén. Por un lado, la Presidenta aspira a quedarse tanto con el apoyo del PJ como del Movimiento Popular Neuquino (MPN), que representa el gobernador Jorge Sapag.

En Misiones, el gobernador, Maurice Closs, del Frente Renovador, también llevará sus legisladores nacionales pegados de la boleta presidencial. Por otro lado, irá el peronismo provincial, también colgado de la lista de la jefa del Estado.

El Gobierno no sólo necesita atraer votos a la fórmula presidencial desde varios sectores, sino que, por orden de la Presidenta, intenta tener en sus manos la toma de decisiones a nivel electoral en todos los distritos. Eso le permitirá controlar, una vez que asuman, a los nuevos legisladores en el Congreso y evitar la dispersión que se generó en el PJ a partir de la crisis con el campo y la creación del Peronismo Federal.

Un caso similar se da en Jujuy. La Casa Rosada apuesta a la candidatura de Eduardo Fellner, pero no quiere descuidar a grupos no peronistas que la apoyan como la que encarna Milagros Sala, que podría entonces adherirse con sus propios candidatos nacionales a la boleta presidencial.

Otro distrito que irá dividido es Santiago del Estero. Gobernada por un radical K como Gerardo Zamora, del Frente Cívico, sus candidatos a legisladores nacionales estarán junto con la fórmula presidencial, pero el PJ podrá también adherirse.

En las provincias en las que el peronismo no logre unidad pasará lo mismo, como en La Rioja, que llevará diputados y senadores del gobernador Luis Beder Herrera, y se podrían sumar los sectores que representan Angel Mazza y Carlos Menem, con una lista aparte.

Todos los candidatos, sean de una lista o de otra, deberán sacar en la primera nacional del 14 de agosto el 1,5% de votos del padrón para revalidar sus postulaciones y avanzar hacia los comicios de octubre. El Gobierno sostiene que para diferenciar cada una de las listas y evitar la confusión se les dará a las colectoras colores diferentes en las boletas.

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