Lavagna sería parte del acuerdo en Capital Federal. El gobernador considera que en octubre el objetivo es detener la rereelección. Versiones sobre el armado en Córdoba.
El armado es sobre la base del peronismo, pero el gobernador no descarta un acuerdo con el macrismo. Este acercamiento hasta podría reflejarse en la conformación de listas en Córdoba.
Para De la Sota, el principal objetivo en las elecciones legislativas de octubre, es cerrarle definitivamente al kirchnerismo la puerta para una posible reforma de la Constitución Nacional, que le permita un nuevo mandato a la presidenta Cristina Fernández.
Con esa premisa fundamental –casi de supervivencia política– el gobernador cordobés decidió acercarse a peronistas con los cuales no tenía sintonía fina, como el propio Moyano y Sergio Massa. Con el intendente de Tigre almorzó un día después de la cena con el titular cegetista y Lavagna.
De la charla con Massa, De la Sota se fue con más dudas que certezas. Pese a que en privado el intendente se muestra muy crítico de los K, el gobernador no cree que esté dispuesto a enfrentarlos en octubre.
Con Mauricio Macri hoy existe un distanciamiento desde enero pasado, cuando el jefe de Gobierno aseguró en Mar del Plata que era “muy posible” un acuerdo con el gobernador cordobés.
De la Sota se molestó porque entendió que Macri utilizó las reuniones institucionales por temas de gestión que habían tenido en Córdoba, para sacar un rédito político. De allí, que entonces le ordenó al jefe de Gabinete, Oscar González, que saliera a desmentir esa versión.
Macri también se sintió tocado por aquella desautorización pública. Pero, ahora los operadores de ambas orillas intentan un acercamiento.
De la Sota fue quien impulsó la reunión con Lavagna y Moyano, luego de la cumbre kirchnerista que se realizó dos semanas atrás en Paraná. Allí, el gobernador entrerriano Sergio Urribarri, cristinista, logró reunir a 11 gobernadores del PJ.
“Si nos quedamos quietos, le entregaremos el peronismo al cristinismo. Ése escenario sería la tumba del partido”, palabras más, palabras menos, fue la definición de De la Sota ante Lavagna y Moyano, antes de entrarle al cordero patagónico que compartieron en el departamento del dirigente camionero, en el barrio porteño de Barracas.
Fueron testigos de esa reunión, el presidente del PJ cordobés y principal operador político delasotista, Carlos Caserio; Enrique Devoto, quien acompañó al exministro de Economía, y Octavio Frigerio y Facundo Moyano, los invitados del anfitrión.
Se sabe que Lavagna está negociando con Macri un acuerdo para ser candidato a senador por el PRO en Capital Federal. De la Sota avala ese arreglo y pretende sumar a Alberto Fernández (exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner), quien está cerca del gobernador Scioli.
Ante la inacción y las dudas de Scioli y Massa, De la Sota es partidario de que Macri busque un nuevo acuerdo con Francisco de Narváez, para restarle votos al kirchnerismo en la decisiva provincia de Buenos Aires. En las legislativas de 2009, la alianza de De Narváez, Macri y Felipe Solá, derrotó a Néstor Kirchner y Daniel Scioli, que fueron candidatos testimoniales en Buenos Aires.
Por ahora las conversaciones fueron por los dos principales distritos electorales del país como son la provincia de Buenos Aires y Capital Federal, pero tanto delasotistas como macristas no descartan que haya una negociación en el armado de las listas en Córdoba.
El PJ ya puso en la cancha a Juan Schiaretti como primer candidato a diputado nacional. Mientras que el PRO lanzó al exárbitro Héctor Baldassi.
Por ahora, los delasotistas niegan cualquier tipo de acuerdo con el macrismo en Córdoba, pero hay dos hechos que alimentan esa posibilidad: De la Sota considera que en octubre está en juego la reelección de la Presidenta y es partidario de cualquier consenso para evitarlo.
El segundo dato es que Baldassi mide bien en las encuestas, algo que al PJ le interesa.
Contra dos referentes
La Cámpora. Mientras los K intenta hacer pie en las provincias para alimentar la posibilidad de re-reelección de la presidenta Cristina Fernández, dos dirigentes muy ligados al Gobierno nacional sufren los embates de La Cámpora.
En La Rioja, el gobernador Luis Beder Herrera es rechazado por la agrupación que suele elogiar la Presidenta, para respaldar al intendente de la capital riojana, Ricardo Quintela, enemigo del gobernador.
Por su parte, en Santa Fe, Unidos y Organizados le quitó el respaldo al titular del bloque de diputados nacionales, Agustín Rossi.




















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