En el bloque oficialista resisten la intención del Gobierno de ubicar a Zamora en la presidencia del cuerpo
El conflicto tiene nombre y apellido: el del ex gobernador de Santiago del Estero y actual senador por esa provincia Gerardo Zamora, quien tendría un acuerdo con el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, para reemplazar a Beatriz Rojkés de Alperovich, esposa del gobernador de Tucumán.
Lo concreto es que el nombre de Zamora, un ex radical convertido al kirchnerismo y mimado, por su verticalismo, por la presidenta Cristina Kirchner, ha provocado una verdadera rebelión en el bloque oficialista, algo que hasta el año pasado era impensado.
Pero la resistencia no sólo se registra a nivel de los senadores kirchneristas. Según pudo saber LA NACION, por lo menos cuatro gobernadores del PJ mostraron su preocupación por una eventual designación de Zamora en un cargo que podría cobrar un rol fundamental en la coyuntura actual. Ocurrió el lunes pasado en la sede del Banco Hipotecario y los protagonistas de ese encuentro fueron Daniel Scioli (Buenos Aires), Juan Manuel Urtubey (Salta), Eduardo Fellner (Jujuy) y Luis Beder Herrera (La Rioja).
"Para el bloque sería un agravio que se encumbrara a un radical como Zamora", explicó uno de los legisladores. "No hay ambiente en el oficialismo para votarlo", agregó.
Otro legislador fue más allá y aseguró que "hay una mayoría en el bloque que lo ve a Zamora como una reedición de Cobos", en alusión a la entronización del ahora diputado radical por Mendoza en la vicepresidencia, en 2007.
Pero la reacción contra Zamora excede las fronteras del oficialismo. En el radicalismo adelantaron que bajo ningún punto de vista le darán su voto al ex gobernador, al que consideran un "traidor".
"Si la propuesta del oficialismo es Zamora no vamos a acompañar. Somos respetuosos de las decisiones del FpV, pero corresponde que ese cargo sea ocupado por un peronista kirchnerista puro y no por un converso", sentenció el jefe de la principal bancada opositora del Senado, Gerardo Morales (Jujuy).
Por su parte, Zamora desmintió las "versiones" que lo mencionan como posible presidente provisional del Senado y dijo que "nunca" le ofrecieron dicho cargo, "ni lo aspira, ni pretende ocuparlo".
Mientras tanto, fuentes oficialistas de la Cámara alta dejaron trascender que "el mensaje ya fue enviado a la Casa Rosada". En otras palabras, que la Presidenta ya está al tanto de la resistencia de sus senadores a apoyar el acuerdo entre Zannini y Zamora.
Como contrapartida, los kirchneristas proponen alternativas. Así, varios sostienen que lo mejor sería darle a Rojkés de Alperovich un mandato más como presidenta provisional, cargo que ocupa hace dos años, a pesar de las gaffes que cometió desde que llegó a ese sitial, como las costosas vacaciones en Dubai que realizó el año pasado.
Sin embargo, en el peronismo ven el presente como un año complicado, demasiado como para mantener en un cargo tan importante a una senadora cuyo único mérito para llegar a ese lugar es ser la esposa de un gobernador alineado sin cortapisas con la Casa Rosada.
De hecho, en la reunión de los gobernadores se barajó el nombre del actual jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto (Río Negro), ante una eventual crisis institucional que exceda una salida traumática de la escena política de un Boudou acosado por la causa Ciccone.
Consultado por LA NACION, el senador por Río Negro negó tener aspiraciones para ocupar ese cargo. Por el contrario, apeló a su tradicional verticalismo y afirmó: "La decisión del presidente provisional del Senado debe estar en línea con el deseo de la Presidenta".
La disputa tiene fecha límite: el 28 de febrero se llevará a cabo la sesión en la que se elegirán a las autoridades de la Cámara alta, entre ellas, de presidente provisional..











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