El bloque de senadores de la UCR será conducido por el jujeño, pero está al borde de la ruptura.
Los senadores perdidosos aseguraron que por ahora no fracturarán la bancada, pero intimarán hoy mismo a Morales a una fuerte reflexión ya que lo acusan de haberse dejado llevar por órdenes de Elisa Carrió y de ser el gran responsable del fracaso legislativo de la oposición.
Hace dos semanas, el cobismo debió ceder la conducción del bloque radical de Diputados al alfonsinismo y por eso el cordobés Oscar Aguad le dejará, la semana que viene, las riendas al porteño Ricardo Gil Lavedra. A raíz de este hecho, el propio Julio Cobos ordenó ir por el cargo de Morales. Pero gracias a la fuerte intervención del presidente de la UCR nacional, el mendocino Ernesto Sanz, su socio político (Morales) salvó el pellejo.
Fue el senador mendocino quien anunció la ratificación de Morales hasta diciembre del año que viene. Pero de los 9 votos que logró el jujeño (sobre un total de 14), 2 sufragios fueron de "ratificación parcial" ya que sólo apoyan a Morales hasta marzo.
Esta es la decisión que tomaron el pampeano Juan Carlos Marino y el chubutense Mario Cimadevilla, quienes junto al cordobés Ramón Mestre se reunieron temprano porque son los 3 senadores que no se definen ni alfonsinistas ni cobistas y a la vez son fuertes críticos de Morales.
En este pequeño cónclave, Mestre prefirió dar por terminado con el sainete ayer mismo y votar a favor de la destitución del jujeño. Los otros dos, prefirieron mantener todo como está hasta marzo y tributaron al alfonsinismo, para desazón del propio Cobos que los contaba como parte de su estrategia.
Todas las fuentes indicaron que Sanz operó fuerte sobre Marino y Cimadevilla, conductores del radicalismo en sus provincias y candidatos a gobernador. Y también sobre el chaqueño Roy Nikisch, quien coqueteó hasta último momento con el cobismo. Por eso Morales quedó ratificado, aunque muy debilitado.
El Vicepresidente, que estaba reunido con sus legisladores, se enteró primero por Mestre y luego por Marino que tanto el pampeano como Cimadevilla apoyarían con reparos a Morales.
Por eso ordenó a sus cuatro legisladores incondicionales (la mendocina Laura Montero, el rionegrino Pablo Verani, el santiagueño Emilio Rached y el correntino Nito Artaza) no asistir a la reunión de bloque -en el despacho de Morales- en la que se ratificaron todos los cargos. A dicho cónclave definitorio sí fueron los 7 alfonsinistas (con Morales incluido), Cimadevilla y Marino. En tanto Mestre llegó tarde.
"Deberán hacer una fuerte reflexión", dijo Montero sobre Morales y Sanz. "No se puede tapar el sol con la mano. El año empezó con un radicalismo con ganas de gobernar y terminamos con dos bloques casi partidos y con pocas victorias legislativas", agregó Mestre.
Si bien el cobismo no lo intentó ayer, buscará que otros tres radicales que no son de la bancada y que critican a Morales se sumen el bloque, para meter más presión. Se trata del correntino José Roldán y de los catamarqueños Oscar Castillo y Blanca Monllau. Y aspiran a sumar a ellos, en marzo, a Marino y Cimadevilla.













Comentá la nota