Roberto Salvarezza: «Ningún país del mundo desarrollado considera que la ciencia tiene que estar en manos de sectores privados»

El que fue ministro de Ciencia durante la pandemia, ex director del organismo y actual titular de Y-TEC, respondió a la propuesta de Javier Milei de desprenderse del Conicet y dárselo a los privados. "No son propuestas del siglo XXI, son del siglo pasado, y ya fracasaron", apunta Salvarezza. Destaca algunos de los principales desarrollos nacionales, y los que se vienen: por ejemplo, la fabricación de baterías de litio.

 

“Que la Ciencia y la Tecnología queden en mano del sector privado. Que se ganen la plata sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad y mejor precio, como hace la gente de bien”, con esas palabras el actual diputado nacional y candidato a presidente por La Libertad Avanza, Javier Milei, se refirió a la situación del Conicet en caso de que asuma.

“¿Qué productividad tienen?, ¿qué han generado los científicos?”, continuó. Lo que siguieron luego fueron los rechazos de la comunidad científica, referentes, y también sectores productivos que trabajan con (y depende de) el sector científico-tecnológico nacional.

Quien habló con Tiempo sobre el rol del Conicet es una de las personas que más lo conoce: Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia durante la pandemia, ex director del organismo, y actual titular de Y-TEC, la empresa tecnológica compuesta en partes iguales por YPF y el Conicet, y que el mes que viene comenzará a fabricar baterías de litio, la primera en todo el país.

El Conicet y los ’90

-¿Cómo tomás las declaraciones de Miley sobre el Conicet?

-No esperaba otra cosa de este personaje que trae propuestas que son propuestas de los ’90, ya el tema de la privatización del Conicet y de la Comisión de Energía Atómica habían surgido en el periodo neoliberal de la Argentina y su propuesta es claramente la vuelta al pasado no hoy en día en ningún país del mundo desarrollado considera que la ciencia tiene que estar en manos de sectores privados sino que al revés, el Estado se encarga de potenciar la ciencia, se encarga de valorizar a los científicos, porque gran parte de la disputa por el desarrollo socioeconómico de los países está justamente en quiénes generan el conocimiento; así que no me sorprende. De un tipo que admira a Caballo y a Margaret Thatcher solamente podría ser esta propuesta de este nivel. Es propio de él, de su concepción que tiene de la sociedad y es un atraso de 40 años para la Argentina. Claramente sus propuestas son de siglo pasado, no del Siglo XXI, y son propuestas que fracasaron.

-Lo curioso es que los modelos que él reivindica como por ejemplo el estadounidense o Israel, son países que destinan mucho desde el Estado a la ciencia.

-Es que los países desarrollados en realidad apuestan al conocimiento, a invertir en el sector de ciencia, a valorizar a sus científicos. El tema de que esta propuesta significa desfinanciar al sistema y esto trae como como consecuencia normalmente una caída de proyectos que hoy en día tienen un apalancamiento productivo o que tiene un impacto social; y también van al desaliento de los jóvenes, gente que pensaba tener una beca para especializarse… esta concepción de que hay que privatizarlo es retroceder. Vuelve sobre la desvalorización de los científicos, que tienen que ir a ganarse el pan como si no trabajaran, esta idea de ‘ñoquis’, que ya se instaló en la época de Caballo con mandar a lavar los platos, que continuó Macri con los ataques a la ciencia. También ahí en ese momento los investigadores eran ‘ñoquis’. Y ese desprecio total por el sistema de ciencia y por los científicos no es lo que hacen los países desarrollados, vamos en la dirección opuesta, somos un país que no va a poder agregar este valor a su producción primaria porque el agregado de valor requiere un sistema de ciencia y tecnología, también seremos un país que no va a poder tener respuestas a hechos de emergencia como hicimos en la pandemia, aún con un sistema de ciencia herido por Macri que lo recibimos en condiciones lamentables, desfinanciado, desmotivados, y pudimos dar respuestas a la sociedad porque había científicos que sabían y que no sólo se encargaron de desarrollar bienes como fueron los diagnósticos (cuando cada uno de afuera salía 13 o 14 dólares), los test de anticuerpos, los elementos de protección como los barbijos del Conicet que hoy también hacen colitas antipiojos de gran efectividad, el desarrollo de las vacunas que está terminando en estos meses… eso se hace cuando uno tiene un sistema de ciencia capaz de responder. Como sucede en los países desarrollados. Lo dice Mariana Mazzucato, experta en el tema, o el coreano Ha-Joon Chang: el principal emprendedor en ciencias es el Estado, para hacer investigación donde el privado no va porque es muy riesgoso invertir. No hay desarrollo sin el Estado. Y además la Argentina ni siquiera contaría con toda la capacidad de los privados para hacerse cargo de todo lo que hace el Conicet. De hecho, en nuestro país el Estado invierte más del triple en ciencia que los privados.

-¿Cómo se compone el Conicet?

-Es una institución clave de la Argentina, en cuanto a su volumen, su capacidad, tiene más de 11.000 científicos, 12.000 becarios, 3.000 técnicos, 300 institutos que están distribuidos en forma federal desde Jujuy hasta Tierra del Fuego fue creado por el Premio Nobel Bernardo Houssay. Hoy en día articula con las universidades todo lo que es la política nacional de ciencia y tecnología, investiga en todas las áreas de las ciencias humanas, en la ciencia de la salud, las ciencias biológicas, las ingenierías, las ciencias sociales, las ciencias exactas de física y naturales, cubre todos los aspectos de la ciencia de nuestro país y justamente hace que la Argentina sea el país que tiene más investigadores por población económicamente activa de Latinoamérica. Es el sistema mejor formado, un sistema de ciencia que es capaz de hacer reactores nucleares, satélites, que ha hecho biotecnología vegetal (HB4, que combate la sequía) y tenemos empresas argentinas que cotizan en Nueva York gracias a esos desarrollos. Y sobre todo, la capacidad que tiene la Argentina de multiplicarse por diez, lo que podría impactar en nuestro producto bruto. Hoy en el mundo el gran secreto pasa por tener innovación, tecnología y agregar valor a los productos primarios, ese es el gran desafío que tienen los países, la Argentina tiene la capacidad y el Conicet es uno de esos medios. Pero el camino de Milei es destruirlo.

-¿Cuáles son las principales líneas de trabajo de Y-TEC?

-El caso de Y-TEC es muy interesante: una empresa que es de YPF el 51%, y el otro 49% es del Conicet. Investiga en energía, aporta para optimizar todo lo que es la explotación de los recursos no convencionales en Vaca Muerta, que avanza con el desarrollo de las energías renovables, que investiga el área de Hidrógeno, que investiga el área de litio, que hoy está por poner en marcha la primera planta latinoamericana de fabricación de baterías de ion litio para sectores como los vehículos eléctricos o la energía renovable, y que permanentemente está pensando en cómo se pasa a materializar y concretar el conocimiento en productos que trabajan biotecnología. Hoy en día nuestros productores cuentan con bioinsumos hechos en Y-TEC, como como Y-TERRAsoja y el de Y-TERRAtrigo, que son bioestimulantes para las semillas. Son ejemplos claros de que la ciencia argentina asociada con el mundo productivo tiene enormes perspectivas, solo está en nosotros potenciarlo y avanzar

-Absolutamente. Tenemos que entender que la exportación de bienes primarios es importante, generan dólares, pero mucho más dólares genera cuando vos le agregás valor y sos capaz de hacer productos de alta tecnología. Argentina hace redactores nucleares, hace satélites de observación y de comunicación, es capaz de hacer desarrollos en biotecnología en todas las áreas, hace aportes en energía. ¿Qué tenemos que hacer? Multiplicar por 10 esos esfuerzos. No desarticular ese sistema ni primarizar nuestra economía. Costó mucho construir nuestro sistema tecnológico-científico, cada vez que vienen estos tipos se encargan de retroceder 4 o 5 años todo lo que se hizo. Pensá que aún no logramos recuperar el daño que le hicieron a la ciencia los 4 años de Macri.

 

Comentá la nota