La cúpula radical, con Ernesto Sanz a la cabeza, decidieron que no tenían mucho tiempo que perder para marcarle la cancha a Mauricio Macri, que se muestra como único mentor del frente Cambiemos, el armado electoral con el que consiguió, no sólo forzar un balotaje con Daniel Scioli, sino también desplazar al peronismo del gobierno bonaerense.
Ayer, en el Comité nacional de la calle Alsina, la dirigencia en pleno buscó mostrarse unida, después de las fracturas internas que causó la convención de Gualeguaychú.
Sanz, ubicado en un lugar central, explicó en detallle el creciemiento del partido en la provincia más poblada del país, en donde de los 65 municipios que ganó Cambiemos, 42 quedaron en manos de intendentes radicales. Además, el mendocino y principal negociador con el PRO, resaltó que el centenario partido maneja nueve capitales provinciales y más de 400 intendencias en todo el país, además de haberse quedado con las gobernaciones de Jujuy y Mendoza.
El mensaje del senador tenía un sólo destinatrio, que no era otro que el jefe de Gobierno porteño. Y es que los radicales estiman que un posible acuerdo entre Massa y Macri de cara a la segunda vuelta presidencial, no los deje del todo conformes. “Nosotros formamos parte de Cambiemos, contruimos este espacio, no somos meros acompañtes de una campaña electoral”, se desquitaban algunos dirigentes. Algunos, reconocieron que en la mesa de negociaciones entre ambos partidos “hay buena voluntad por parte de Macri para incluir radicales a un eventual gobierno suyo”, aunque mostraban preocupación por cómo se muestra públicamente, “como si hubiera alcanzado el 34% de los votos sin la estrutura radical”.
Además de anunciar que ya están trabajando para la campaña de Macri, Sanz dejó en claro: “Éste es un momento especial para la Argentina y la UCR es protagonista”.
En el cónclave, hubo felicitaciones especiales para Gerardo Morales, recientemente consagrado como gobernador electo de Jujuy y para el diputado Edurado Costa, que perdió la gobernación de Santa Cruz. A próposito de la derrota de Costa, Sanz criticó la ley de lemas que rige en esa provincia por considerar que “al final, pierden los que más votos obtienen”.
Entre el tumulto, algunos dirigentes cercanos al vice electo de María Eugenia Vidal, Daniel Salvador, le achacaban a Ricardo Alfonsín no haber participado de la campaña desde el Comité provincial que preside. A diferencia de la incertidumbre entre la dirigencia nacional, recalcaban que “ya son parte de la administración de Vidal”, por lo que descontaban que “habrá muchos correligionarios en lugares claves” en La Plata.
Morales, le apuntó a Milagro Sala: “Van a tener que rendir cuentas. Nosotros vamos a garantizar derechos a los que hoy se arrodillan por un plan”.
Dudas sobre la integración de los bloques en el Congreso
El jefe del bloque de la UCR en Diputados, Mario Negri, celebró que con la nueva conformación de la Camara baja, en la que su partido contará con 44 diputados, “se terminó la escribanía”. El cordobés que logró renovar su banca, se entusiasmó con que , a aprtir de diciembre, “se reequilibrará el federalismo” en el Congreso. Los legisladores no acertaban ayer a confirmar si se confromarán como un gran interbloque junto con las demás fuerzas que confroman Cambiemos, que suman 91 escaños en la Cámara baja y 17 en el Senado o si cada bloque accionará por separado.
Hasta ayer, algunos radicales no descartaban la posibilidad de sumar al Frente Renovador para hacerle frente al oficialismo que segurá siendo la primer minoría en la Cámara de Diputados aunque sin llegar al número necesario para reunir los 129 para alcanzar el quórum.
Sin dar demasiados detalles de la estrategia parlamentaria, sí remarcaron que representan la “primera fuerza no peronista en ámbas cámaras”.
Pero además, que lograron un “creciemiento del 35 por ciento” en legisladores provinciales durante eleciones de este año.









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