Prometió la Presidenta hacer honor a la obra de Kirchner

Prometió la Presidenta hacer honor a la obra de Kirchner
Al borde de las lágrimas, ratificó el rumbo del Gobierno y dijo que no era su momento más difícil, sino "el más doloroso"; agradeció a la juventud por las muestras de afecto; la oposición pidió más diálogo
Fueron casi cinco minutos, grabados por la tarde ante una cámara oficial en la Casa Rosada. Cinco días después de la muerte de Néstor Kirchner, con la voz quebrada y con los ojos llenos de lágrimas, la presidenta Cristina Kirchner pronunció anoche, por la cadena nacional, un mensaje de agradecimiento al país por las manifestaciones de pesar y congoja exhibidas durante las exequias oficiales de su esposo, en Buenos Aires y en Río Gallegos.

Además, en un claro mensaje de continuidad del rumbo político que seguirá su administración de aquí en adelante, afirmó que hará "honor a la memoria y al gobierno" de su marido, al que dedicó grandes elogios.

"Siempre he tenido un gran sentido de la responsabilidad. Y más aún como Presidenta, porque siento que de mí depende la suerte de todos los argentinos. Pero desde este miércoles, siento otra gran responsabilidad: la de hacer honor a su memoria y a su gobierno", dijo la Presidenta, conmovida.

Además, sostuvo que no atraviesa el momento más "difícil" de su vida, sino "el más doloroso". Y añadió: "He tenido en mi vida política y en mi Gobierno en particular muchísimas dificultades y adversidades".

Fiel a su estilo, no leyó ni un solo párrafo de su alocución, que por la mañana había anticipado a su círculo más íntimo, entre ellos su hijo Máximo. El mensaje, grabado por la tarde en su despacho de la Casa Rosada, coronó una jornada signada por la actividad. La Presidenta ordenó al resto del Gobierno "no descuidar la gestión", dijeron a LA NACION en Balcarce 50. Ella misma se mostró ayer al frente del operativo, con la intención de exhibir continuidad en los asuntos del Estado.

Ayer, cuatro líderes de la oposición le pidieron a la mandataria más diálogo y menos confrontación (de lo que se informa en la Pág. 9).

De negro, sin lucir sus habituales accesorios, apenas su alianza de casamiento y un discreto par de aros con brillantes, la Presidenta se vio fuertemente acongojada a nivel personal más allá de los gestos de fortaleza que procuró exhibir. "Es la pérdida de quien fue mi compañero durante 35 años de lucha, de ideales. Una parte mía se fue con él. Está en Río Gallegos", afirmó, llorando, en otro párrafo de su discurso televisado.

Visiblemente emocionada, agregó: "No es momento de utilizar la cadena nacional para terapia emocional sino para agradecer. Quería utilizar estos minutos para agradecer a todos y a todas, hombres y mujeres que se movilizaron, que quisieron verlo, que quisieron despedirlo, que rezaron por él, que me entregaron rosarios, que están colagados en mi casa de Río Gallegos", señaló.

También mencionó "las flores, las cartas, las camisetas de Racing" y luego hizo una referencia directa a su esposo: "Hay que ser muy grande para ser humilde. Y yo no soy grande. Y no voy a ser humilde. El se lo merecía".

La Presidenta envió además un claro mensaje a las juventudes, que en las exequias de Kirchner emergieron como un fenómeno particular en la vida política. "Quiero decirles a los jóvenes que en cada una de esas caras, vi la cara de él cunado lo conocí. Tienen más suerte que cuando él era joven, porque están en un país mucho mejor, porque están en un país que no los condenó ni los persiguió, están en un país que los convocó, que los ama y los necesita", afirmó.

La Presidenta siguió ayer con su habitual rutina cotidiana. Por la mañana permaneció en Olivos, donde terminó de delinear el discurso de agradecimiento que transmitió la cadena nacional, a las 20.30. Allí recibió la visita del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y del ex asesor de Kirchner, Juan Manuel Abal Medina. El vocero presidencial, Alfredo Soccimarro, se sumó al grupo.

En Olivos se habló de todo: incluso de la decisión de que el referente de los movimientos sociales, Edgardo Depetri, asuma la banca que Kirchner dejó vacante. Depetri estaba postulado como tercer suplente detrás del flamante embajador ante Uruguay, Dante Dovena.

También la Presidenta recibió allí nuevas condolencias de mandatarios extranjeros (ver aparte).

En Olivos se habló de los pasos por seguir para exhibir fortaleza, lo que quedará explicitado en los próximos 15 días: desde hoy y hasta mediados de mes, la Presidenta tendrá una agenda que incluye viajes al interior, visitas al conurbano y su participación en la cumbre del G-20. Hoy, por caso, visitará Córdoba para la inauguración de una planta automotriz, mañana estará en el conurbano y en Mar del Plata, pasado mañana se mostrará en un acto político en Berazategui y el viernes irá a Tres de Febrero. La única reprogramación de actividades que hizo la Presidenta fue la de las visitas que tenía previsto en Vietnam y Corea, entre el 8 y el 10 de este mes. Pese a ello, viajará a Corea para la reunión del G-20.

Por la tarde, en la Casa Rosada Cristina Kirchner tuvo audiencias con sus principales funcionarios por temas de la gestión cotidiana, y recibió al gobernador bonaerense y presidente del Partido Justicialista (PJ), Daniel Scioli. "La vi con dolor, gran temple y voluntad de trabajo", dijo Scioli al salir de la Casa Rosada. El gobernador bonaerense le habló de la reunión que tuvo con intendentes y legisladores bonaerenses para manifestarle su apoyo (de lo que se informa en la página 7).

EN VOZ ALTA

"He leído que éste es un momento difícil, en realidad es otra cosa, es mi momento más doloroso"

" Siento la responsabilidad de hacer honor a su memoria y a su gobierno, que transformó el país"

" Agradezco a las decenas de miles de jóvenes que cantaron por él [Kirchner] y por la patria"

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