El primer balotaje argentino, a horas de ser realidad

El primer balotaje argentino, a horas de ser realidad

El cansancio de una campaña demasiado extensa se hizo visible en los rostros de Daniel Scioli y Mauricio Macri, los candidatos que se enfrentarán por la Presidencia este domingo en el primer balotaje de la historia argentina para llegar a la Casa Rosada.

 Los aspirantes a suceder a Cristina Fernández de Kirchner se vieron obligados, en este último tramo electoral, en ir en búsqueda de los más de 5 millones de votos que alcanzó el líder del Frente Renovador, Sergio Massa en la primera vuelta del 25 de octubre.

Fue a partir de allí que Scioli incluyó en su lista de propuestas los ejes de campaña del tigrense que incluyeron el 82% móvil para los jubilados, llevar a 30 mil pesos la base del mínimo no imponible al impuesto a las ganancias y mayor protección en las fronteras para darle batalla al narcotráfico. Además, el gobernador buscó mostrarse más cercano al ciudadano: se bajó de los escenarios para hacer recorridas que lo llevaron a tener un contacto más cercano con los votantes. Hizo foco en el conurbano bonaerense- terreno en el que María Eugenia Vidal logró derrotar al peronismo- y por el interior del país, sobre todo Córdoba, Mendoza y Entre Ríos en las que, en la categoría a presidente, logró imponerse postulante de Cambiemos.

En los últimos días, el candidato del Frente para la Victoria elevó el tono de criticas hacia su oponente e intentó intslarse como un férreo defensor de los trabajadores y del rol activo del Estado. Scioli se encargó de enrrostrarle al jefe de Gobierno porteño que su espacio político se opuso a leyes medulares de la era kirchnerista como la recuperación de YPF o la de las AFJP.

Mauricio Macri se movió en aguas más serenas. Con actitud triunfalista, acaso debido a que ni él mismo esperaba una diferencia tan ajustada con el bonaerense y, convencido de que es él quien representa mejor al electorado que manisfiesta fastidio con el Gobierno, se focalizó en las provincias del norte del país en las que, salvo en Jujuy, el Frente para la Victoria se impuso con comodidad.

El hombre que saltó de Boca a conducir la ciudad de Buenos Aires rechazó todas las acusaciones. En su catálogo de promesas de campaña figuran terminar con la pobreza, sincerar las estadísticas del INDEC, bajar la los niveles de inflación y recuperar confianza internacional para atraer inversiones.Macri apostó, para diferenciarse del kirchnerismo, a mostrar un perfil de hombre dialoguista y pacificador en el intento de arriconar a Scioli para encasillarlo como el representatnte de la continuidad k.

Hasta esta instancia decisiva los respaldos llegaron difusos en algunos casos pero, a la vez, divididos. De acuerdo con un informe de la Fundación Directorio Legislativo, Daniel Scioli cuenta con el apoyo firme de 14 gobernadores, a los que se sumó el de Chubut, Mario Das Neves, tras abandonar las filas del massismo. El lider de PRO mantiene sustento pollítico en la Ciudad de Buenos Aires, sumó la provincia de Buenos Aires, además de Mendoza, Córdoba y Jujuy. Desde la provincia mediterránea, dondeMacri superó comodamente el 50 por ciento de los votos. José Manuel de la Sota, aliado de Massa, no perdió el tiempo en enviar una señal en favor de Macri.

Otros referentes del Frente Renovador, enviaron señales opuestas. Felipe Solá, declaró que es “muy difícil para un peronista votar a Macri” y se fotografió con referentes del Movimiento Evita. Más duro, el diputado y ex titular de la UIA, Ignacio de Mendiguren, acusó al candidato de Cambiemos de de querer “un país manejado por el poder financiero y no por el productivo”. En el sciolismo aseguran que llegan al balotaje con grandes posibilidades de poder torcer la tendencia favorable a Macri.

Un mecanismo muy utilizado en América Latina, que tendrá su primera vez en el país

Desde 1978, se realizaron 43 segundas vueltas en la región. Sólo en 10 oportunidades (23% de los casos) el candidato que había salido segundo en la primera vuelta logró revertir el resultado en el balotaje. Ecuador es el país donde más veces el segundo logró imponerse en segunda vuelta (3 ocasiones). No obstante, es Colombia la que tiene mayor porcentaje de esos casos (50%).

Mientras que en Brasil, Chile, Costa Rica y el Salvador, el segundo nunca pudo revertir el resultado.

En la Argentina, el mecanismo de la segunda vuelta electoral al estilo francés fue establecido en 1972 por el entonces presidente de facto Alejandro Lanusse, quien dispuso que habría balotaje si ninguna fórmula alcanzaba el 50% de los sufragios.

Al realizarse la elección en 1973, vetado aún el líder histórico del Justicialismo, Juan Domingo Perón, su elegido Héctor Cámpora obtuvo el 49,5% de los votos y el radical Ricardo Balbín (de la UCR, segundo más votado) renunció a disputar una segunda vuelta.

En 1983, en la elección que martó el Retorno a la Democracia en el país, se reestableció el sistema de voto indirecto, es decir que se votaban electores que posteriormente designaban al presidente mediante la conformación de un colegio electoral.

La segunda vuelta fue de nuevo protagonista en el año 1994, con la reforma de la Constitución. Se dispuso (en virtud del Pacto de Olivos) la elección directa de presidente y vice, y se incorporó al balotaje en dos supuestos: cuando ningún candidato alcanza el 45% o cuando no supera el 40% con una diferencia de más del 10% con el segundo.

Con esta nueva modalidad, hubo otra oportunidad para aplicarla en 2003. Pero el ex presidente Carlos Menem, quien había ganado la primera vuelta con el 25% de los votos se negó a tomar parte del balotaje . De esta manera, Néstor Kirchner llegó a la presidencia con el 22% de los votos.

 

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