El hermano del mandatario es uno de los colaboradores más cercanos a Francisco De Narváez y en la Casa Rosada no dejarían pasar esa traición: ya acumulan información sobre su paso por la secretaría general de la provincia, donde se lo vinculó con la administración de los bingos, la remodelación del estadio único de La Plata y el manejo de jugosas licitaciones. No sólo apuntarían al empresario, sino que también piensan en condicionar al Gobernador.
La mutación no causó escándalos familiares pero tampoco pasó inadvertida en la quinta de Olivos, donde Néstor Kirchner pergeña día y noche la senda que pueda conducirlo a la presidencia en las elecciones del año que viene. Además de su rol en la casona de las cañitas, Pepe es hoy el elemento que tiene el ex presidente para disparar contra De Narváez y condicionar al gobernador Daniel Scioli, dispuesto a todo para ser reelecto.
La estrategia es la habitual para los conversos: sacar a la luz los puntos oscuros que dejó su gestión, en la que, según los más cercanos a la administración bonaerense, manejó los resortes de inversiones e importantes fuentes de ingresos para el fisco como la construcción del Estadio Único y la gestión de las 46 salas de bingo de la provincia.
El kirchnerismo también se relaciona a Pepe con las nunca muy claras licitaciones del área de Seguridad, donde tiene voz y voto el ex montonero Mario Montonto. Por todos esos focos de poder peleaba mano a mano con el jefe de Gabinete Alberto Pérez, convertido en el hombre más influyente del sciolismo tras la partida de su rival.
La interna fue de tal grado que, por caso, cerca del Gobernación se le adjudica a Pérez haber impulsado las denuncias contra el ex interventor de Lotería y Casinos Luis Alberto Peluso, obligado a renunciar tras ser acusado de integrar una mesa de dinero en el casino flotante de Buenos Aires dedicada a prestar dinero en fichas a apostadores fuertes.
Peluso mantenía diálogo directo con Pepe. Tanto, que a fines de 2008 ambos llevaron adelante el intento por renovación de licencias de los 46 bingos de la provincia, finalmente frustrada por presión de la iglesia. Casualmente, los vínculos de Scioli con el clero también eran alimentados por su ascendencia en el Gabinete.
La idea de anexarle el techo al estadio que diagramó Eduardo Duhalde con un presupuesto millonario desveló a Pepe desde que llegó a La Plata. Ni bien iniciado el período ordinario de sesiones de 2008, fogoneó un proyecto para tomar el control total de la gestión del Estadio, poder que finalmente debió ejercer sin ese aval legislativo.
La obra se inició en agosto del año pasado con la tarea minuciosa de una constructora norteamericana y una inversión millonaria coordinada por el hermano Scioli. No fue la única vez que se involucró en un negocio deportivo: por sus manos pasó también la organización de la final de la Copa Davis de 2008, celebrada en el Polideportivo de Mar del Plata.
Pero el estadio platense es también una sede predilecta para recitales, sobre todo si no está disponible el Monumental de River, suspendido para esos eventos tras un amparo de vecinos de Núñez.
En La Plata hay quienes sospechan que esas acciones judiciales fueron diagramadas por el propio Pepe. Lo cierto es que con éste ya del lado opositor, River ahora volvió a ser habilitado para albergar recitales.
Presión a Daniel
Entre los K no descartan que un ataque al ex secretario general repercuta sobre la imagen de su hermano, ansioso por conseguir respaldo de la Casa Rosada que lo confirme como aspirante a la reelección.
Pero, justamente, Pepe podría funcionar como un fusible por partida doble si es que en Olivos necesitan condicionar aún más a su hermano, quien, por ejemplo, deberá definir con su puño el esquema electoral a usarse en la provincia.
Por lo pronto, su nombre fue destacado por el senador provincial Jorge D Onofrio para justificar su partida del bloque Unión Pro. Lo acusó de no convocarlo a una recorrida por la primera sección, su zona de influencia.
D Onofrio fue funcionario del ahora diputado Juan José Álvarez, encargado de recolectar dirigentes dispuestos a animarle la interna peronista a Kirchner, esquema que le permitiría arrastrar más votos en una elección general.
Scioli no quiere tener rivales de peso para la interna que definirá los candidatos a gobernador del frente kirchnerista, pero, prueba de la poca sintonía que tiene con Olivos por estas épocas, en esa contienda ya se anotó medio gabinete: Aníbal Fernández, Amado Boudou, Florencio Randazzo y Alicia Kirchner, entre otros. Y está pendiente la decisión de Sergio Massa, el intendente de Tigre que en las encuestas corre parejo con el gobernador.
Por lo bajo, Kirchner viene pidiendo el retorno de las colectoras en la provincia, mecanismo que le permitiría multiplicar las listas que lo acompañen en ese territorio en la elección general, para lo que es inevitable la firma del Gobernador, prejuiciado con un escenario así. El legado de su hermano, quizá sea uno de los elementos de negociación.











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