Pagar antes de la caída del decreto, la opción para zafar del Congreso

En marzo se producirán vencimientos de capital por US$ 771 millones, pero es poco probable que el FoDeAr se mantenga en pie hasta esa fecha. Las probabilidades de cancelar anticipado.
La semana próxima, el Gobierno se encontrará ante la alternativa de negociar o meterse en un laberinto en dos terrenos que hoy en día le son hostiles: el Congreso y la Justicia. Si la Presidenta insiste en desafiar el espíritu de la Justicia, la salida más a mano será encontrar el modo de transferir los fondos del Fondo de Desendeudamiento Argentino (FoDeAr) a los acreedores antes de que caiga el decreto de necesidad y urgencia que lo creó.

En caso contrario, el Tesoro debería devolver las reservas al Banco Central, tal como las recibió.

Con la designación de Mercedes Marcó del Pont al frente del BCRA en duda ante la ofensiva opositora en el Senado, el DNU que traspasó reservas al Tesoro nacional frenado por un amparo judicial y con pocas chances de sobrevivir al tratamiento parlamentario, crece la posibilidad de tener que devolver los US$ 4.382 millones que tomó del Banco Central y que no haya gastado.

En el BCRA se preparan para gestionar la devolución de los fondos, ante las magras perspectivas que se presentan para el futuro del Fondo de Desendeudamiento Argentino (FoDeAr) en el Congreso y la Justicia.

"Es posible que ese dinero tenga que volver al Central, salvo el que se haya gastado", señaló a este diario un director de la entidad. Ayer, el mercado financiero se preparó para la posibilidad: los bonos treparon luego de que el jueves la Presidenta anticipara que ningún juez la obligaría a defaultear la deuda.

Ya durante la vertiginosa semana financiera que terminó ayer, el ministro de Economía, Amado Boudou, utilizó algo más de US$ 200 de reservas para pagar a organismos internacionales. El dinero utilizado no fue el del FoDeAr, sino parte de los $ 2.187 millones de su decreto gemelo, el 297/2010, que no registra impugnaciones.

Pero este mes, el Estado tiene que afrontar vencimientos de capital de deuda por US$ 771 millones. Si el Gobierno ignora el amparo de la jueza en lo Contencioso Administrativo Federal, Claudia Rodríguez Vidal, y paga con los fondos del FoDeAr, ese dinero no podrá ser reclamado por el BCRA.

Eso sí, la presidenta Cristina Kirchner podría cometer "desobediencia" del amparo dictado por la jueza, advirtió ayer la propia magistrada, y la situación legal tomaría otro cariz.

Artillería. Las esperanzas de una negociación política parecen diluirse. El ministro de Economía, Amado Boudou, fue uno de los artilleros. "Cuando dicen ‘hay que enviar un proyecto de ley’, no está claro cual. ¿El de Pino Solanas, que es no pagarle a nadie o el de Mauricio Macri y Elisa Carrió y demás, que es trabar al Gobierno para que paguemos 14% de interés? No está claro", dijo. Y el ministro de Interior, Florencio Randazzo, sostuvo que si los dirigentes opositores "no tienen esa intención" de desestabilizar, "lo disimulan muy bien".

Sin embargo, bajó el tono y no descartó que Gobierno y oposición se sienten a dialogar para rever el Presupuesto 2010 en el marco de la deuda. El tinte negociador de las declaraciones de Randazzo estuvieron más en línea con los esfuerzos conciliadores del oficialismo parlamentario, menos belicoso que el Ejecutivo (ver página 6).

Laberinto. El Congreso es un laberinto temible para el oficialismo. Por eso, la vigencia del DNU para el pago a acreedores privados con reservas del Central, el futuro de Marcó del Pont y la modificación al impuesto al cheque para hacerlo coparticipable en su totalidad son batallas que el kirchnerismo teme enfrentar.

Si el lunes, el vicepresidente Julio Cobos notifica a los nuevos miembros de la comisión que analiza los DNU, apenas 48 horas después, sus 16 integrantes podrían reunirse para discutir la transferencia de US$ 4.382 millones. "Vamos a rechazarlo con nueve votos", se entusiasman desde el radicalismo. Ambas cámaras podrían bajarlo el miércoles.

Ese mismo día podría ser el último de Marcó del Pont en el BCRA. La oposición del Senado está en condiciones de juntar los 37 presentes para tratar el rechazo a su pliego de asunción.

"Están operando para lograr convencer a algunos de los que dieron quórum esta semana", confió una fuente del BCRA. Esperanzas aparte, por tercera vez en tres meses, el vicepresidente del Central, Miguel Angel Pesce, podría quedar al frente de la entidad.

Dependerá de Cristina Kirchner si el radical K se queda hasta el 23 de septiembre, cuando se vence su mandato, o propone un nuevo candidato

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