El objetivo de Menéndez: la presidencia del PJ bonaerense

El objetivo de Menéndez: la presidencia del PJ bonaerense

El intendente de Merlo acumula millas y fotos con dirigentes de distintos sectores, tanto del peronismo como del massismo. Alrededor suyo aglutina a sus pares de la Primera Sección. La competencia será contra Espinoza y el peronismo matancero. La incógnita, si logrará el apoyo de Insaurralde.

Si bien faltan menos de veinte días para las elecciones del 22 de octubre, gran parte de los intendentes del peronismo bonaerense miran al día después, apuntando al nuevo orden político que se bosqueja en el horizonte. En territorio bonaerense, un grupo de intendentes de la Primera Sección electoral se mueve desde hace semanas para “imaginar la Argentina que se viene”, tal como postean en redes.

Capitaneados por el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, tienen como primer checkpoint las elecciones del Partido Justicialista bonaerense –se está discutiendo realizarlas entre diciembre y marzo del año que viene-. El merlense ya deslizó sus intenciones de suplantar a Fernando Espinoza en la presidencia del partido. Despliega gestión –el mes pasado hizo un rally por las obras que el distrito ejecuta con fondos propios- y espectacularidad. Vale recordar el reciente recital de René Pérez, o la Feria del Libro que se viene desarrollando.

Lo del PJ es, para Menéndez, un primer paso que tiene como norte la gobernación bonaerense. Tiene como ladero a Leonardo Nardini y otros intendentes de municipios más pequeños. Entre todos, comienzan a acumular kilómetros y cenas. La movida en marcha sintoniza con la de otros dirigentes del peronismo nacional que apuntan a una reconstrucción con miras a 2019, sin la influencia cristinista. Vamos por partes.

LAS FOTOS

Existen encuestas que dan a Esteban Bullrich venciendo a Cristina Kirchner. Con la ex presidenta como posible perdedora, algunos dirigentes del peronismo empiezan a analizar cómo se reacomodará el tablero de ajedrez para el 2019. Otros apuestan a dar por terminado el liderazgo de CFK y encolumnarse detrás de nuevas figuras. Tal es el caso de Miguel Pichetto, con quien Menéndez se fotografió, acompañado por Leonardo Nardini y Santiago Maggiotti.

En esa clave puede leerse la foto del martes entre Menéndez y Facundo Moyano. El antecedente, la foto con dirigentes del massismo en el homenaje a Cafiero. “El peronismo bonaerense va a empezar a manejarse con una nueva lógica, distinta a la que tenía”, comentó días atrás la mano derecha de un intendente del reverdecido Grupo Fénix. Lo cierto es que los movimientos de Menéndez –acompañado por el alcalde de Malvinas- tienen que ver con un trabajo que viene haciendo desde el año pasado para recomponer el peronismo de la sección.

Estos intendentes consideran que ya es momento de dar el salto seccional y plantarse como actores de peso en la discusión del peronismo futuro. Sumándose al dispositivo de intendentes y dirigentes “Sin Tierra” de la Primera, las fotos con Moyano y Pichetto demuestran que Menéndez apunta a sumar masa crítica que homologue sus intenciones, al tiempo que se ofrece como paraguas y sintetizador para aquellos carentes de un liderazgo. Y esto vale tanto para sectores del peronismo tradicional, como para quienes siguen encolumnados en el massismo, y hasta para aquellos que aun acompañan a Florencio Randazzo.

LA COMPETENCIA SERÁ CON ESPINOZA

La situación de la Primera contrasta con la Tercera, por varias razones. La heterogeneidad de una contrasta con la otra, más uniforme. Si en una conviven intendentes de Cambiemos, del Fénix, del massismo y hasta del randazzismo –Gabriel Katopodis, quien pese a ello nunca se desenganchó del intendentismo de la Primera-; en la otra todos los jefes comunales se encuentran dentro del paraguas de Cristina, sufriendo además la injerencia de La Cámpora.

Esto se proyecta hacia la discusión sobre la presidencia del PJ bonaerense. El día que Cristina encabezó un acto en La Plata, en Villa la Ñata comenzó a charlarse la renovación de autoridades. No hay fechas claras: puede ser antes de las fiestas o en marzo del año que viene. Todo indica que la pelea será entre Menéndez –y detrás de él la Primera- contra Fernando Espinoza. Es poco probable que el matancero entregue el cargo sin dar pelea. Se especula con que impulse a la intendenta Magario como su reemplazante, para no perder el control.

Habrá que ver, además, cómo se manejará el otro gran actor de veto, Lomas de Zamora, distrito que además influye en otros de la zona, como Almirante Brown. Esto es importante ya que Martín Insaurralde tiene, en primer lugar, ambiciones de erigirse como candidato a gobernador, como Espinoza y como Menéndez. Es muy conocida la tirria que el lomense tiene con el matancero por el control de la Tercera. En este caso, la pregunta podría ser si decidirá apoyar a alguien que en el futuro puede ser su competidor, o deseará meterse en esta interna y empantanar las ambiciones de los otros.

HABRÁ MÁS

Desde Merlo aseguran que Menéndez siempre dialogó con todos los sectores. Por otro lado, las dos elecciones que venció lo habilitan para quitarse al camporismo como intermediario. Dicen, además, que habrá más de estas fotos. “Nadie puede reprocharnos nada porque fuimos el distrito del conurbano donde hubo mayor diferencia con Cambiemos”, sentencian.

El peronismo ya está en estado de ebullición. Si Cristina pierde, la discusión se va a calentar porque la ex presidenta será claramente un techo para el 2019. Aquellos que no la quieren como candidata a presidenta ni a gobernadora, comenzarán a levantar la voz y a cuestionarla.

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