La desaparición de Néstor Kirchner obliga a un reacomodamiento de fuerzas en el oficialismo. El efecto cambia según las particularidades de cada distrito. En algunos casos, la dirigencia computa impactos negativos y positivos a la vez.
Quienes hablan son operadores del gobernador Juan Schiaretti, del ex gobernador José de la Sota y del kirchnerismo local. Pero las acciones de las últimas horas delatan lo que no quieren decir con palabras.
Por caso, Juan Schiaretti fue uno de los primeros gobernadores en llegar a la capilla ardiente. Pero sólo le dio el pésame a la presidenta Cristina Fernández y su familia, y evitó hablar sobre el futuro político sin Kirchner.
Los operadores de Schiaretti confiaron a Clarín que “ni en privado quiso hablar de política. Está muy conmocionado con esta desaparición, nadie se lo esperaba”.
Desde el delasotismo coincidieron en que “no es tiempo de hablar de política”. Y el propio ex gobernador De la Sota recordó: “Siento admiración por los que luchan por las ideas que tienen: no me gustan los tibios, los panqueques, sino los que son fieles a lo que piensan y lo que hacen y en ese sentido Kirchner fue un tipo aguerrido”.
Pese a la diplomacia de schiarettistas y delasotistas, desde ambos sectores deslizaron que tras la muerte del presidente del PJ “tenemos más libertad para decidir cuándo se votará en Córdoba”, ya que el propio Kirchner impulsaba que en esta provincia se pegaran las elecciones a gobernador con las presidenciales del 23 de octubre.
Por su parte, el máximo referente del kirchnerismo en Córdoba, el presidente de Radio y Televisión Argentina (RTA), Alberto Cantero, le dijo a Clarín: “La clave, tras la desaparición del compañero Kirchner es el diálogo, la búsqueda del consenso y la unidad de todos los sectores de la sociedad para fortalecer la institucionalidad democrática”.
Cantero tejió excelentes relaciones con la Presidenta desde el Congreso, cuando fue diputado nacional y se encargó de pulir el proyecto de la polémica Resolución 125. “Cristina debe ser la conductora natural del peronismo, ya que el PJ es uno de los principales partidos de Argentina, y uno de los reaseguros de la calidad institucional, máxime teniendo en cuenta el cronograma electoral que se avecina para 2011”.
Gustavo Molina. Corresponsalía
SANTA FE
En busca de acuerdos para volver al poder
Los peronistas santafesinos tiene como prioridad recuperar el poder que le arrebataron después de gobernar la provincia durante 24 años. Tienen un adversario claro: el socialista Hermes Binner. Pero también algunas dudas. Nadie sabe aún si leales y disidentes del justicialismo local se presentarán en las elecciones aliados o divididos. El fallecimiento de Néstor Kirchner no asoma como un motivo para moderar diferencias políticas. Más bien lo contrario.
Con sus divergencias, pero también con pragmatismo, los peronistas de Santa Fe ven posible pulsear juntos en una interna para elegir un candidato. Pero mientras tanto se muestran los dientes. El kirchnerismo, con Agustín Rossi a la cabeza, propone “transformar a la provincia como Néstor y Cristina lo hicieron con la Nación”. El Peronismo Federal tiene otra mirada. Pretende ofrecer al electorado una propuesta con la impronta de Carlos Reutemann, su máximo referente. “Debería repetir lo que se expresó tras la candidatura de Reutemann el 28 de junio del año pasado”, advierte Mario Lacava, legislador y operador de la rama disidente.
A pesar de las brechas evidentes, las segundas líneas de cada espacio no se dan por vencidas. Dialogan y proyectan un congreso partidario para diciembre. Esperan definir si jugarán juntos detrás de un solo candidato. Adherentes a Reutemann y aliados de Jorge Obeid -posible candidato del Peronismo Federal-, aspiran a definir puntos programáticos y alianzas políticas que, gane quien gane, se comprometa a cumplir. El diputado provincial Luis Rubeo (h), kirchnerista que construye detrás de la candidatura de Rossi, no es optimista. “Es difícil acordar; tenemos visiones diametralmente distintas de lo que es la política”, explicó a Clarín.
El presidente del justicialismo santafesino, el reutemista Ricardo Spinozzi -otro que proyecta una eventual candidatura-, advierte que las chances electorales “dependerán de la inteligencia y de la generosidad” dentro del partido.
En 2007 el justicialismo pulseó unido en Santa Fe. Detrás de Rafael Bielsa se encolumnaron Kirchner, Reutemann, Obeid, por entonces gobernador, y Rossi, derrotado en la interna. La estrategia no alcanzó, pero el ex canciller sumó 688 mil votos. En el PJ creen que ese piso puede mejorarse, si todos juegan juntos.
Mauro Aguilar. Corresponsalía
MENDOZA
Peligra la continuidad peronista en la gestión
El PJ mendocino le fue fiel a Néstor Kirchner hasta su último día. La deslucida gestión de Celso Jaque (PJ) tenía puestas todas sus fichas en la candidatura presidencial de Kirchner. Sólo el líder político podía asegurar un 30% de votos cautivos del kirchnerismo, una meta difícil de alcanzar por mérito propio para cualquiera de los candidatos del oficialismo local.
La muerte de Kirchner provocó congoja, desconsuelo y lágrimas públicas del gobernador Jaque y muchos de sus ministros. Tenían depositadas en Kirchner las esperanzas de la continuidad en el poder provincial, el límite a las peleas internas con el sector Azul del asesor presidencial Juan Carlos Mazzón y hasta la llave para destrabar la puja por la promoción industrial entre las provincias vecinas.
Pero la relación de amor del PJ mendocino con Kirchner no fue recíproca. La última vez que Néstor estuvo en Mendoza fue en abril 2008, en una visita en el que compartió reuniones con el justicialismo y el cobismo por separado, cuando aún gobernaba la Concertación Plural.
Hace dos semanas, el ex presidente había suspendido por tercera vez su visita a Mendoza este año, con la excusa de “problemas de agenda”; lo que había sido leído como un desprecio al Ejecutivo local. Un trato muy diferente ha tenido el gobernador sanjuanino José Luis Gioja.
Del mismo modo en que Kirchner fue indiferente a la cuna del vino, el electorado mendocino casi siempre votó en contra de sus propuestas. Excepto en la elección a presidente de Cristina, cuando llevó de compañero de fórmula a Julio Cobos, ex gobernador radical. Esa dupla arrasó con cerca del 60% de los votos. Distintos analistas coinciden en que la figura de Cristina va a pesar más que el legado de Néstor, en las chances electorales del PJ para 2011.
Aquí la imagen de Julio Cobos sigue siendo alta. Le queda poco menos de un año a Cristina para seducir al electorado independiente. En esta provincia no hay reelección. Jaque está obligado a elegir un sucesor, con poco tiempo para posicionar a un candidato. Como habitantes de la montaña, los mendocinos son conservadores. Si Cristina toma un camino hacia la moderación, el diálogo y la unidad, es posible que la figura de la Presidenta puede hacerse fuerte.














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