Es una Iglesia que debe hablar “con el corazón y el espíritu” y que debe “desmundanizarse”, porque “mientras los textos oficiales de la Iglesia hablen las funciones, pero no el corazón y el Espíritu, el mundo seguirá distanciarse de la fe”. Benedicto XVI vuelve a hablar y lo hace respondiendo por escrito a una serie de preguntas enviadas por la revista Herder Korrespondenz que recoge Acistampa.