El estadio de Huracán se colmó de jóvenes ayer por la tarde. El Movimiento Evita fue la agrupación kirchnerista que más gente movilizó, una demostración de poder de Emilio Pérsico y el “Chino” Fernando Navarro.
El gran ausente de la jornada, sin embargo, fue el propio Hugo Moyano. El contexto lo explica: la Presidenta inició una fuerte embestida contra los gremios de los que dijo “no quiero ser cómplice sino compañera”. En la Justicia cayeron presos José Pedraza y Juan José Zanola, vinculados al asesinato de un militante y a la mafia de los medicamentos, respectivamente. No estaban tampoco otros sindicalistas que suelen ir a los actos de la Presidenta, como Julio Piumato y el diputado Héctor Recalde.
La concurrencia se estimó en las 50 mil personas, a pesar de que el locutor oficial del acto jugó con las cifras de asistencia al anunciar que en sólo 15 minutos, entre las 17.45 y las 18, se habían sumado 20 mil militantes más al acto. Unos 500 micros y colectivos quedaron estacionados en las inmediaciones del estadio.
Cristina Fernández de Kirchner llegó media hora antes de lo estipulado a pedido de su hija Florencia, quien clamó por el calor agobiante: “Me dijo que se estaban muriendo de calor”. La mandataria arribó junto al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien ocupó un lugar privilegiado en el escenario, pero no festejó los cánticos por la reelección de Cristina. Fue el primero en retirarse. Algunos dicen que jugó de visitante. Pero fue un gesto de CFK hacia la reelección del mandatario provincial.
En los palcos de los laterales del escenario estuvieron los gobernadores y los intendentes bonaerenses de siempre: Darío Díaz Pérez, Julio Pereyra, Alberto Descalzo, Mario Secco, Francisco “Barba” Gutiérrez, Raúl Othacehé, Osvaldo Amieiro, Fernando Espinoza. Pero ninguno de los barones del Conurbano movilizó su tradicional “aparato” y hubo grandes ausencias de otros caciques peronistas.
Una de las artistas que brilló en el escenario fue Esther Goris. Otro dato de color: al final hubo Marcha Peronista y la canción de Los Redondos Juguetes Perdidos que, dicen, será el símbolo de la campaña kirchnerista de cara a octubre. No hubo incidentes ni grandes problemas de organización.


















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