Michetti tantea un pacto de gobernabilidad con el paraguas de la Iglesia

Michetti tantea un pacto de gobernabilidad con el paraguas de la Iglesia

La vicepresidenta encabezó en Tucumán la firma de un compromiso con Massa y el PJ. Las tensiones internas.

Gabriela Michetti se repuso a la fuerza de la gripe que la volteó luego que el Senado aprobara el miércoles pasado los pliego de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz para la Corte Suprema, una negociación que se alargó por meses y en la última semana la tuvo al vilo, hasta último momento.

 

 

Por su despacho de la presidencia de la Cámara, pasaron en esa semana 52 senadores de todos los bloques a los que les dedicó un promedio de 45 minutos. Hubo al menos tres momentos críticos en los que la sesión estuvo a punto de caerse y Michetti les avisó que la convocaría igual y en todo caso que se hagan cargo frente a la sociedad.

Diplomacia papal. En un aparte de la cumbre de Tucumán, Michetti se reunió con el cardenal Bautista Re, enviado del papa Francisco. "Lo que tenemos que hacer es ir sacando ruidos de la relación", afirmó luego del encuentro. 

 

 

 

Fueron claves en el cierre final su mano derecha Helio Rebot y Federico Pinedo que recién llegaba de Inglaterra, a donde fue por Malvinas. De hecho, cada vez se lo menciona con más insistencia como un eventual sucesor de Susana Malcorra. Para Pinedo, sería el broche de oro de su carrera política.

 

El más duro, como anticipó LPO, fue el pampeano Carlos Verna que retaceaba sus senadores. Una gestión de Rogelio Frigerio lo terminó destrabando y Michetti pudo exhibir la probación de los pliegos por cuatro quintos, bastante más que los dos tercios que exige la ley.

 

 

El pacto del Bicentenario

 

Con ese triunfo político en el bolsillo, Michetti viajó este sábado a Tucumán donde fue la figura central de un primer tanteo fuerte del pacto de gobernabilidad con la oposición que la vicepresidenta –y otrsos ectores de Cambiemos- viene reclamando.

 

El paraguas lo puso la Iglesia para que en el escenario cargado de simbolismo de la Casa de Tucumán –una vivienda que en su momento un particular prestó para que se firmara el acta de la independencia- , se firmara un compromiso de acción común sobre temas urgentes, como combate a la corrupción, al narcotráfico y la pobreza.

Michetto aprovechó el viaje a Tucumán para reunirse con el cardenal Giovanni Bautista Re, enviado del papa Francisco.

Firmaron el acta, entre otros, el presidente del PJ, José Luis Gioja, Sergio Massa, la puntana Liliana Negre de Alonso en representación de los Rodríguez Saá y la legisladora porteña Graciela Ocaña.

 

La iniciativa puede ser entendida como un ensayo o presión para que avance un pacto que Michetti viene reclamando, cansada del sistema de negociación ley por ley que impuso la Casa Rosada y que tiene la curiosa consecuencia que en los costos del proceso (tarifazo, por ejemplo) la oposición descarga todo el costo sobre el Gobierno y sólo comparte las decisiones políticamente beneficiosas como el pago a jubilados.

 

 

Michetti habló incluso con el jefe de bloque del Senado, Miguel Angel Pichetto, que impulsa la misma idea bajo nombre de Pacto del Bicentenario, sobre la posibilidad de hacer un acuerdo aunque sea a nivel del Senado, de un paquete de leyes. Es una idea interesante, pero impracticable sin el consenso del Ejecutivo.

 

La necesidad d eun pacto global sobre los temas centrales de la Argentina, también es empujada por el radicalismo y la verdad no se termina de entender el rechazo de la Casa Rosada.

 

Ese tipo de mecánica política permitió avanzar a países como España y Chile, entre tantos otros.

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