Extenso mano a mano de "el Retrato..." con el vicegobernador sobre los temas más calientes de su agenda: inseguridad, inflación, inclusión social, panorama político rumbo al 2015, el recuerdo de Néstor Kirchner y el presente de su jefa, la presidenta Cristina Fernández.
De paso por nuestra redacción, acompañado por Diego Garciarena, exconcejal del Frente para la Victoria en el partido de General Pueyrredon y actual asesor, el periodista, exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales de Lomas de Zamora e interventor del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión) no le esquivó a ningún tema a lo largo de una hora de preguntas y respuestas.
-¿Ya piensa en 2015?
-Todavía no es momento. Ahora pienso en temas institucionales y políticos. No tengo puesto el horizonte en el fixture electoral. Hace tiempo que aprendí las reglas de este juego: la construcción política y la gestión no pueden estar enmarcadas en el cronograma electoralista. Se tiene que llegar al tiempo electoral con un recorrido de gestión muy preciso. El dirigente que no esté en la gestión puede tener la mirada puesta en la elección, pero con una responsabilidad sería desviar el camino. En lo electoral se activa lo que pudiste construir en la práctica.
-¿Es un error pensar de antemano en las próximas elecciones?
-No juzgo a quien lo hace. No está en mi ánimo.
-Al día de la fecha ya se largaron algunas postulaciones para presidente como Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri y algunos otros. ¿Qué opinión le merece?
-Me parece natural, saludable y está muy bien que así lo expresen. En mi caso, me preocupo más por la gestión. Cuando llegue el momento, el proyecto político al que pertenezco encontrará los emergentes que validen con sus candidaturas nuestra propuesta. Igualmente, si desde la vicegobernación pienso solamente en mi desafío electoral, estaría mirándome el ombligo.
-¿No cree que se personalizó mucho el kirchnerismo y no armó cuadros para continuar?
-No. Creo que es al revés. La formación política de amplios sectores de la ciudadanía es profunda. Sobre todo en sectores de la juventud. Creo que hay mucha participación. Muchos jóvenes con convicciones. Algunos han ingresado a La Cámpora, otros a diferentes sectores. Pero, emblemáticamente, La Cámpora simboliza la incorporación de los jóvenes a la política. Ciudadanas y ciudadanos que transitaban la apatía encontraron un espacio para volcar sus condiciones. Hoy veo discusiones políticas. La discusión política siempre fue enemiga de las corporaciones. El establishment desprecia la política, porque sin política, sus presiones se institucionalizan sin ningún freno. Hoy la discusión política está en la mesa familiar. Hay cuadros. No solamente del kirchnerismo. Néstor lo resolvió. Cuando planteaba no dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada, echó por tierra el paradigma que sobrevoló durante toda la democracia hasta la llegada de Néstor en el 2003 que era el teorema de Baglini, trágico teorema de la resignación que decía “Cuanto más lejos del poder, más tonterías se dicen”. Es decir, si nosotros no tenemos la expectativa del espacio institucional, podemos plantear cualquier cuestión filosófica, que tiene que ir morigerándose y modificándose en la medida que accedés a las responsabilidades institucionales, para que una vez llegado a ese punto, asumas el discurso del poder.
-¿Sergio Massa y Alberto Fernández fueron kirchneristas alguna vez?
-Nuestro espacio tiene líderes. Primero lideró Néstor y ahora lo hace Cristina. Los perfiles de los que componemos el Gabinete son amplios, pero siempre respondemos a una instrucción y a una conducción política precisa.
-¿Y hoy Massa a quién responde?
-El Frente Renovador es un espacio de orden neoliberal, opositor al Gobierno, y lleva adelante una prédica producto de su interpretación de la realidad.
-De cambiar el rumbo del país, ¿tiene temor de que el próximo gobierno no continúe con las medidas troncales de esta gestión?
-La dirección de una Argentina con inclusión, integración equidad y trabajo está trazada. El camino es lento, pero la destrucción se puede dar en un minuto. Una medida neoliberal nos puede hacer volver a la degradación que conocimos y que hoy vemos en la periferia europea. Sí que se puede volver al pasado en un minuto. Siempre se puede descender a los infiernos. Nosotros sabemos que la tarea no es fácil, pero el peso de la realidad nos dará la oportunidad de seguir en esta dirección.
-Siguiendo en esa dirección, ¿el nombre puede ser Scioli?
-El Frente para la Victoria encontrará los emergentes a partir de las PASO. Daniel, Florencio (Randazzo), Sergio (Urribarri) y algunos otros que han mostrado la vocación, podrán hacerlo.
-¿Usted con quién tiene más afinidad?
-Todavía no estoy definido porque la líder de este proyecto, que es la Presidenta, no se definió. Recibo instrucciones de Cristina y estoy esperando como todos los militantes. Ella terminará su Gobierno, pero no su liderazgo. Nosotros vamos a estar muy atentos para ver cuáles son los gestos que indiquen el rumbo.
-Siempre se habló mucho de una supuesta mala relación entre usted y Scioli. ¿Cómo ha sido y es?
-Igual que el primer día, pero se curó la sospecha. Nosotros llegamos al Senado con una impronta de presidir un legislativo, con una vocación ejecutiva muy explícita. Entonces, que el Presidente del Senado propusiese una cantidad de leyes en materia de democratización de la justicia, fue interpretado por los asesores de Daniel, por la política tradicional y por los analistas mediáticos, como una pulseada y una disputa. Si nosotros planteábamos policía judicial, la interpretación era “Quieren voltear al Ministro de Justicia y Seguridad. Quieren voltear al gobernador”.
-Pero él escuchó a sus asesores…
-Y está muy bien. Yo no digo que no los escuchen. Pero nosotros estábamos planteando ejes de discusión. De hecho, todas las leyes en materia judicial que nos llevaron a ese ruido, fueron sancionadas con Scioli gobernador y con Casal de ministro. No era contra Scioli y Casal. Eran propuestas que surgían desde la impronta legislativa de un nuevo formato de cuerpo con el Senado, con nuevos cuadros del Frente para la Victoria, y con mi conducción, que era presentar ejes de gestión. Muchos fueron convertidos en ley. Otros no fueron considerados y está bien. Pero se curó la sospecha. Nosotros no salimos a desmentir la descalificación, porque nos estaban acusando de crímenes que no cometíamos. Ahora que Daniel plantea la emergencia en materia de seguridad, nosotros le proponemos una serie de medidas en torno a la equidad y a la inclusión que inmediatamente fueron incorporadas por el ejecutivo. Si hubiese planteado eso al principio de mi gestión, me lo hubieran rechazado por sospecha. Se curó la sospecha y la relación es la misma.
-Bueno, entonces si Scioli llega a ser presidente, vaya preparándose para ser su vice…
-(Risas). Todavía falta mucho para las candidaturas…
“Néstor y Cristina le han dado a Mar del Plata la posibilidad de crecer sistemáticamente”
-¿Con qué Mar del Plata se encuentra?
-Me encuentro con una Mar del Plata que permanentemente busca superarse. Una Mar del Plata que no tiene tres meses y vegeta nueve, sino que es una ciudad de doce meses. Con mucha actividad, con gran potencia en el orden cultural e industrial y que como toda ciudad grande tiene una periferia que necesita mucha atención. Por eso, la importancia de impulsar la Mar del Plata industrial. Por fuera de la industria del turismo, tenemos que brindar una política que ataque las irregularidades y problemas, o las inequidades que tenemos en la periferia.
-¿La ciudad tendrá alguna vez un gobierno peronista?
-No me cabe duda que esta construcción dará buenos resultados. Las políticas del peronismo, de Perón y Evita del 45 al 55, y la de Néstor y Cristina, del 2003 en adelante, le han dado a Mar del Plata la posibilidad de crecer sistemáticamente. Eso se ve cuando hay un país con producción. Nuestro diseño de provincia en el marco de un proyecto nacional, tiene que ver con una Mar del Plata industrial. Tenemos que trabajar mucho en materia de puertos y en materia de parques industriales. Y en materia de formación de sus ciudadanos para vincularlo con el aparato productivo de la región. Eso lo hacemos desde nuestra óptica de filosofía peronista. Entendiendo, en este contexto, que hay que formar ciudadanos para que rápidamente se vinculen con el aparato productivo. No me cabe duda que si la construcción logra organizar la conciencia, vamos a tener un gobierno de corte nacional y popular.
-¿Qué figuras ve en Mar del Plata dentro del espectro kirchnerista?
-El espacio liderado por Carlos Cheppi es un espacio plural. Diego Garciarena, que proviene del radicalismo, fue integrado a las políticas nacional y popular de Néstor y Cristina. Pero compañeros como Adela Segarra o Daniel Rodríguez, también son compañeros de muchos años de historia y militancia.
“Las instituciones de la justicia están atrasando mucho tiempo”
- En las últimas horas Jorge Capitanich, jefe de gabinete, dijo que la seguridad es un tema de las provincias y no del Estado Nacional. ¿Comparte?
-Los temas de seguridad competen a nuestra provincia. Es cierto que hay una Nación que genera el continente donde las políticas provinciales y distritales se van desarrollando. Pero entiendo que hay una suerte de triángulo, eje de gestión, que hay que subrayar y ocuparse de forma interdisciplinaria. No son compartimentos estancos. Creo que el piso de ese triángulo es el trabajo y la producción, sin dejar de lado la educación, inclusión, integración y equidad. Así estamos abordando los temas de seguridad.
-¿No habría que tomar medidas urgentes en torno a la inseguridad?
-El gobernador Scioli ha lanzado un plan de emergencia en materia de seguridad para atacar la fiebre, que es el síntoma de un problema muy serio. En el marco de ese plan de seguridad, desde la gobernación y la legislatura, porque mi rol es ser Presidente del Senado, aportamos con políticas a mediano y largo plazo para atacar las causas de los temas de seguridad. Hay un plan de emergencia, por eso estamos trabajando desde la legislatura para atacar las causas. No solamente la fiebre.
-¿La creación de la Policía Municipal es una alternativa o primero habría que mejorar la Policía Bonaerense?
-Todo hay que hacer. No por hacer una, hay que dejar de hacer la otra. Hay que hacer las dos cosas juntas. Por supuesto que los temas de seguridad tienen un plan desde el Poder Ejecutivo para que las fuerzas de seguridad cumplan con el rol que les compete. Otro rol muy importante es el legislativo. Desde la legislatura hemos avanzado con la Policía Judicial, un cuerpo especializado en investigaciones, que todavía no se ha puesto en marcha pero está. Y también hay una competencia muy grande que tiene que tener el poder judicial. Porque cuando hay un mal policía, un mal comisario, nosotros advertimos que no se está cumpliendo con el deber. O por falta de idoneidad, o por lo que fuera. Pero también hay un fiscal o un juez que miran para otro lado. Ahí hay una responsabilidad del ejecutivo. Y una enorme responsabilidad del poder judicial.
-Parece existir un divorcio entre justicia y legisladores…
-Todos tenemos que trabajar juntos. Nuestro cuerpo legislativo, desde mi presidencia en el senado, impulsó la policía judicial dando herramientas al ejecutivo y herramientas al legislativo: autonomía de la defensa. No puede ser que la procuración de nuestra provincia dé instrucciones a defensores y a fiscales al mismo tiempo. La misma procuradora fue la que interpuso un amparo en el tribunal superior, para anular la ley de la autonomía de la defensa, que por supuesto fue rechazado por el Tribunal Superior. Las instituciones de la justicia están atrasando mucho tiempo. La misma procuradora presenta un amparo, para que el Tribunal Superior inhabilite la sanción de la ley de autonomía de la defensa. Hicimos la nueva ley de la Secretaria del Jury de Enjuiciamiento para que las denuncias de los jueces y fiscales que actúan mal puedan tener un procedimiento administrativo establecido en un corto plazo. Mecanismo de prevención de la tortura, es otra ley que hemos sancionado. Ética pública, juicio por jurados. No digo que no falten cosas, pero estoy mencionado casi diez leyes que atacan de plano la necesidad de tener una justicia mucho más iluminada.
-En el medio aparece el anteproyecto de reforma penal con opiniones encontradas ¿Que opinión le merece?
-Es un disparador para discutir en un marco honesto. Creo que es necesario discutirlo. En términos generales entiendo que esto nos permitirá abordarlo en forma general y habrá que verlo punto por punto. Yo no estoy negando la discusión, nadie está imponiendo nada en la elaboración de este proyecto.
-En las últimas horas la Iglesia dio a conocer un duro comunicado acerca de la violencia en la sociedad. ¿Qué opina?
-No estoy de acuerdo. Es una crítica de orden terrenal. La Iglesia expresa lineamientos en términos espirituales, pero en este caso ha descendido a lo terrenal y ha tenido una opinión que inevitablemente lleva a la especulación electoralista. No creo que la Argentina esté enferma. La Argentina estuvo enferma. Estuvo al borde de la desintegración. En el 2001, producto de muchos años de políticas neoliberales. Los enfermos terminales no vuelven a la vida rápidamente. Llevan su tiempo. La Argentina salió de su etapa recesiva. Los índices muestran eso. Aunque falta mucho para su recuperación total, no comparto la apreciación de la Iglesia. Hay intereses en puja desde el inicio mismo de nuestra patria. Los intereses de los que quieren una Argentina para pocos, tienen herramientas de poder que condicionan y en este caso creo que hay un pueblo y una dirigencia muy madura. Después de mucho sufrimiento tenemos 30 años de democracia. En ese documento la iglesia hace una apreciación de orden político. Por eso digo que es terrenal. Por eso la oposición se ha hecho eco de ese lineamiento y por eso la iglesia, descendiendo a lo terrenal, hace su aporte a los sectores opositores. Es inevitable sacarlo del contexto electoral.
“La Ley de Medios es un cambio de paradigma profundo”
-Usted trabajó mucho por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Sin embargo, da la sensación de que todo cambia para que nada cambie.
-No es así. La Ley es un cambio de paradigma profundo. Después del fallo de la corte, está en el proceso administrativo para aplicarse. El Departamento Administrativo del AFSCA está analizando las propuestas de adecuación. Falta poco para que se termine ese plazo y para saber si los grupos que exceden la cantidad de licencias, tienen la posibilidad de conformarse tal cuál han presentado el plan, o tendrán que ser adecuados por el AFSCA para que cumplan con la ley.
-El slogan hablaba de nuevas voces. ¿Se cumple?
-Sí. Hay más productoras. El cambio se nota en las radios. En televisión han aparecido, pero tienen que aparecer muchas más. Hoy el marco jurídico, que nos da la Ley 26.522, nos permite abordar la comunicación desde la democratización. Sin monopolios, sin censura. El fallo de la corte fue taxativo y ahora, con la aplicación, se ensanchan los resortes de la democracia.
-Puntualmente en Mar del Plata, hay una relación muy fuerte entre Scioli y el dueño del Multimedios La Capital, quien además ha sido señalado por promover la oferta sexual. Hace mucho ruido…
-Los temas institucionales no tienen que ver con los temas personales. Las transgresiones a la ley son sancionadas más allá de una relación personal. El AFSCA subraya esa irrealidad. Y subrayar esa irrealidad, seguramente sea la confección de un acta. Cuando se habla de promoción sexual o de actividad relacionada con la trata de personas, está vinculado al medio gráfico. Y los medios gráficos no están en la órbita del AFSCA. Sí en la orbita de la justicia. Y la justicia actúa más allá de la relación que puede haber entre un funcionario y un dueño. A mi me ha tocado ser presidente del AFSCA e interventor del COMFER y he sancionado personas, independientemente del vínculo que logré con alguno de ellos.












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