No por descontadas las victorias dejan de celebrarse, pero ya producidas y con las cifras sobre la mesa, cabe preguntarse si su alcance y contundencia era lo que esperaban anoche Mauricio Macri en Santa Fe y Ernesto Sanz en Mendoza, aunque hayan festejado junto a sus candidatos, Miguel Torres del Sel y Alfredo Cornejo, respectivamente.
El alcalde de Buenos Aires y el senador mendocino dieron un paso significativo y afianzaron sus nombres dentro de la oferta de cambio en la política nacional, retórica que por ahora aporta escaso contenido y argumentación. Esa carencia, no menor, quedó patente anoche en los “discursos” de Macri y Del Sel, acompañados por un Carlos Reutemann que lucía claramente incómodo.
Los festejos en Mendoza, apropiados porque la diferencia obtenida fue clara, estuvieron precedidos de tantos pronósticos catastróficos para el peronismo en el poder, que anoche la victoria parecía haber perdido el brillo que los radicales imaginaron. Para colmo, desde Santa Fe, Macri también quiso quedarse con una parte del crédito.
Macri tiene por delante días venturosos, ya que el fin de semana próximo se realizarán las Paso en la Ciudad Autónoma y allí la única incógnita es saber cuál de sus candidatos ganará, aunque el Jefe de Gobierno espera que triunfe su protegido Horacio Rodríguez Larreta sobre la “rebelde” Gabriela Michetti.
En el plano descendiente, la noche de anoche, especialmente en Santa Fe, le dio otro golpe a las aspiraciones de Sergio Massa. No definitivo, pero que debe haber afectado su narcisismo si se recuerda la performance de sus candidatos en las Paso salteñas. Macri se le empieza a alejar en las preferencias del electorado que quiere cambios.
Sanz, en su mejor domingo en mucho tiempo, hasta tuvo tiempo para acordarse de Leopoldo Moreau ante los medios, recordando que el expediente de su expulsión esta en el tribunal de disciplina partidario
El ánimo castigador de Sanz contra Moreau y el radicalismo alfonsinista fue comentado con sorna en las redes sociales, así como por los jóvenes que integran el grupo Los Irrompibles, militantes del barrio porteño de Caballito. “Estamos liquidados, nos van a correr del Pro..”, se burlaban ayer dos de ellos en charla con Tres Líneas.
Anoche, a pocas cuadras de donde se reúnen los jóvenes alfonsinistas, a otro notorio vecino del barrio, Juan Carlos “Chueco” Mazzón, le deben haber “zumbado los oídos”: tanto en Mendoza como en Santa Fe más de uno lo recordó pero para responsabilizarlo por el (mal) armado de listas en las dos provincias. Olivos ya lo había hecho antes cuando, sin decir agua va, le pidió la renuncia.










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