Macri se rodea de PJ a un mes de la apertura de la apertura de sesiones en el Congreso

Macri se rodea de PJ a un mes de la apertura de la apertura de sesiones en el Congreso

El líder del PRO decidió acercarse en las últimas semanas al peronismo con dos objetivos: el primero, hacerlo antes de los debates en ambas cámaras; el segundo, llegar a 2017 con el justicialismo dividido. Massa, Schiaretti, y el próximo puede ser Urtubey.

A un mes y medio de haber asumido el gobierno nacional, el macrismo mueve las fichas atento a lo que pasa en la vereda de enfrente. Entiéndase por esto, el peronismo. Luego de que las primeras tres semanas al frente del poder en Casa Rosada fueran a pleno DNU, devaluación y gestos que fueron reservados solo para los grandes grupos económicos –la quita y disminución en las retenciones al agro, por ejemplo-; Mauricio Macri decidió, ya con más de un mes en el despacho principal de Balcarce 50, poner atención al minuto a minuto del peronismo. Tarea que le preocupa tanto o más que la gestión misma. 

Del otro lado, lo que sucede en el seno del PJ para muchos resulta indescifrable. Con la evidente división y bajo el viejo axioma de la política partidaria que reza “peronistas somos todos”, hay un clima interno tenso por ver quién se termina erigiendo como el líder de la fuerza. Convirtiéndose así, lógicamente, en uno de los referentes de la oposición. 

Puertas adentro, los peronistas –en realidad toda la política nacional, pero ellos en particular- saben que el radicalismo fue absorbido por completo por el espacio amarillo; por lo tanto, la competencia en Nación y provincia de Buenos Aires es de lleno con la fuerza liderada por Macri y Marcos Peña. Y es a partir de esto, que en la cúpula del PRO hacen gestos constantes al PJ y cruzan mensajes por la “gobernabilidad”.

Primero Massa, después “el Gringo”

El viaje de la comitiva a Davos hace 10 días todavía es tema de discusión en el verano peronista. Con Sergio Massa integrando la delegación y el anzuelo de invitarlo como figura de la oposición para “dar una señal al mundo”, el PJ en su conjunto no terminó de digerir el polémico mensaje de Macri ante los medios internacionales: “Tiene altas chances de liderar el peronismo”. Frase que permitió que se abra el fuego por todos lados: con los K, los anti-K y los filo K. 

Ni siquiera el massismo celebró la bendición macrista y le terminó recriminando al tigrense el viaje; obligándolo a salir a redefinirse como opositor. 

En Córdoba, el enojo también existió y el primero en hacerlo saber vía Twitter fue el exgobernador José Manuel de la Sota. “Los peronistas no debemos discutir hoy quien será nuestro líder. Estamos preocupados en transformar nuestro partido en un movimiento plural, federal y organizado sobre reglas claras. Aprendimos el costo que tiene para nosotros como fuerza política y para el país como república, confiar en el dedo de un hombre o una mujer”, lanzó en una seguidilla y en plena catarsis de 140 caracteres.

De la Sota envió el mensaje en dos direcciones: a nivel nacional, donde Massa lo postuló para comandar el PJ; pero también al peronismo cordobés, a horas de la llegada de Macri a El Panal. Allí, no hubo respuesta. Su compañero, el gobernador Juan Schiaretti evitó referirse y entrar a la polémica, recostándose en el calor amarillo. ‘El Gringo’, tal como lo llamó Macri en reiteradas ocasiones el martes, tiene que gobernar y espera hacerlo en otro marco de relación entre Nación-Provincia.

No obstante, un exfuncionario delasotista y con cargo ahora en otro estamento, comentó anteayer por lo bajo: “Tiene razón, ¿cómo puede ser que un tipo de afuera postule al líder del peronismo”. Demostrando que el PJ cordobés es un espejo de lo que sucede a nivel nacional: por ahora, diferencias. 

En el macrismo en tanto, se fueron conformes de la cumbre cordobesa y activan el GPS hacia otra estación del peronismo. El indicado sería el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, otro de los que quiere romper con el pasado inmediato y perfilarse como líder de la oposición. De hecho, el lunes pasado y en un programa de televisión porteño, no ocultó sus ambiciones, pero lo hizo sumándose a la estrategia massista de oposición light. Tuvo rol destacado ayer. 

El objetivo a largo plazo de Macri, Peña y el resto, es llegar a 2017 con peronismo dividido y alejando de toda posición expectable al kirchnerismo. Un PJ unido o el rol de CFK en ascenso y haciendo política desde el llano a partir de marzo, puede representar un inconveniente de relevancia para el macrismo en las elecciones legislativas del año próximo. Sobre todo, si se considera que el período que comienza en días, será con minoría y en un Congreso heterogéneo.

La rosca comienza ahora

Por lo tanto, la agenda del PRO se ajusta a medida que se aproxima el 1° de marzo y el inicio del año legislativo nacional. A esa fecha, el macrismo apunta a llegar en pleno romance con el peronismo de las provincias y es por eso que acelera obras y fondos. Radicando allí el enojo del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con el ministro de Finanzas, Alfonso Prat Gay, por las partidas que se habilitaron a Ciudad de Buenos Aires. 

“Frigerio venía haciendo todo prolijo con los gobernadores y Prat Gay embarró la cancha” comentaron en Casa de Gobierno el martes pasado. 

La negociación es por los votos en el Congreso y la consecuente reciprocidad en las legislaturas provinciales. Buscando el macrismo encarar, a su modo y con otras políticas, claro, la transversalidad de Néstor Kirchner entre 2003 y 2004. Verticalidad pura.

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