Desde Tucumán, dijo que a Scioli "se le cayó el antifaz"; buscará trabajar con todos los mandatarios provinciales
"Miralo, parece Mick Jagger", dice el ministro Emilio Monzó sin ocultar su asombro, mientras Mauricio Macri deja a su hija Antonia y salta de la camioneta para saludar a una veintena de adolescentes de uniforme que aúllan en la puerta de su escuela y se agolpan por sacarse "selfies" con el candidato presidencial de Cambiemos. "Estoy tratando de asumir esta locura. El cambio en la gente con respecto a antes de la elección es espectacular", dice Macri, ya subido en la combi con la que hará el trayecto entre Famaillá y la capital provincial junto a distintos medios gráficos, entre ellos LA NACIÓN.
El salto para saludar a las jóvenes de Monteros, inesperado meses atrás, da una noción del clima optimista que se respira cerca del líder de Pro. ¿Se siente presidente? "Los indicadores nos dan muchísima confianza", contesta el candidato, un rato después de que uno de sus colaboradores estimara la diferencia actual en "55 a 45" para la cita del domingo 22 contra Daniel Scioli.
Con la cabeza puesta en el ballottage, pero también en el 10 de diciembre, Macri afirmó que aspira a tener una relación institucional con los gobernadores, que serán -en su inmensa mayoría- peronistas. "Queremos trabajar con todos los gobernadores, sin importar su pertenencia política", sostuvo el líder de Pro. ¿Va a tener algún límite, con gobernadores como (Gildo) Insfrán? "Vamos a hablar con todos, pero van a tener que adherir a una reforma para terminar con las reelecciones indefinidas, los cónyuges y los hijos en el poder", contestó el candidato.
Luego de doce días de campaña sin cuartel de cara a la segunda vuelta, el jefe de gobierno porteño parece estar más lejos que nunca de su viejo amigo y rival directo en el camino a la Casa Rosada. "Estoy decepcionado. No imaginé una campaña con tanta agresión y calumnia", se lamenta el líder de Pro.
-Scioli dijo que si Ud. gana, los científicos van a volver a lavar platos...
-¿Eso dijo? Se le cayó el antifaz entonces -dice, sin disimular su enojo con el postulante del FPV.
De inmediato surgen las dudas sobre la posibilidad de completar, en tiempo récord y en caso de ganar la elección, una grilla de ministros y funcionarios preparados para una gestión luego de doce años de kirchnerismo. "Estamos más listos que ningún otro gobierno en los últimos treinta años", define, antes de agregar que "la idea es conformar un equipo con los mejores de la política, y aquellos que se animen y se quieran sumar".
Precavido, alarga el misterio sobre sus eventuales ministros. Sólo confirma a Ernesto Sanz en Justicia, Marcos Peña en la Secretaria General de la Presidencia y a Esteban Bullrich. Los radicales Gerardo Morales y José Cano, que lo acompañan en la combi, lo cargan por el polémico triunfo de Boca Juniors anteanoche y comparten su hermetismo. "Soy diputado nacional hasta 2017", dice el tucumano Cano con una sonrisa para desmentir un ofrecimiento para la cartera de Salud. El gobernador electo de Jujuy le había hecho un guiño en la conferencia de prensa que compartieron por la mañana en un hotel de la capital tucumana. "Mauricio va a ser el próximo presidente y tendrá las manos libres para elegir a los mejores colaboradores", dijo Morales, que como Cano sostuvieron sus alianzas con Sergio Massa en sus provincias aun contra el consejo de la campaña nacional de Pro.
¿Siguen los mensajitos de texto con Massa?, preguntó LA NACIÓN. "Él estuvo de vacaciones y yo acá", bromeó el candidato, aunque reconoció que sí mantiene diálogo con el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, aliado del tigrense. "Es un gran dirigente, hablamos ayer justamente, él estaba muy optimista con respecto a la posibilidad del cambio en Córdoba", dijo Macri, y volvió a negar sumarlo al gabinete, aunque tampoco lo descartó.
Durante todo el día circuló el rumor de un encuentro con el intendente de Salta, Gustavo Sáenz, compañero de fórmula de Massa. "Vamos a trabajar juntos muy bien", dijo Macri antes de reunirse con el arzobispo local y encabezar una nueva caravana en el Norte, donde paseó su optimismo de cara al ballottage.
Monzó iría a la Cámara baja
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- "Ya está, es así", respondió, lacónico, Emilio Monzó al retirarse del hotel Catalinas, donde Mauricio Macri enfrentó a los periodistas en el inicio de una jornada en la que pasó, además, por Salta y Jujuy. La confirmación del ministro de Gobierno y principal armador territorial de Cambiemos causó algo de sorpresa. Como anticipó la nacion, Monzó no irá a ningún ministerio, sino a la Cámara de Diputados, donde tendrá un objetivo no menor: si Macri es electo presidente se encargará de establecer lazos y acuerdos con otras fuerzas políticas, fundamentales para la gobernabilidad futura.











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