Volvió de sus vacaciones y lo primero que hizo fue postergar una semana la definición del PRO sobre los apoyos para octubre. La Ciudad de Buenos Aires es uno de los territorios donde la oposición dará la pelea por los votos.
Hay un viejo refrán que dice que "la necesidad tiene cara de hereje". Macri lo sabe y, en medio de ese escenario, buscará reposicionarse como el gran elector para octubre, y sus asesores elegirán el momento adecuado para que se lance, formalmente, como futuro candidato presidencial para 2015. No le resultará fácil, pero para hacerlo, se reunirá con todos los candidatos en una ronda de consultas. En ese contexto, hay distancias que se llenaron con el silencio: Duhalde no habla con Macri desde hace diez días, luego de la inquina que desató el pronunciamiento de una veintena de diputados y ministros del PRO que se declararon a favor del caudillo lomense, cuando el alcalde había decidido no hacerlo. La movida enfrió la relación entre ambos, pero sus consecuencias inmediatas se cocinan en la Legislatura porteña, donde el bloque de diputados del PRO está al borde de la ruptura entre "properonistas" y "macristas". En los dos sectores, sus protagonistas se acusan de traiciones mutuas, mientras desde Bolívar 1 señalan al diputado Cristian Ritondo como el principal responsable de una desautorización pública que le borró la sonrisa a Macri.
Pero fuera de las peleas porteñas, el duhaldismo avanzó en la estrategia que hace dos días anticipó Tiempo Argentino. "Lo que se está observando es lo que denunciamos la noche del domingo: un problema muy serio de carga de datos", confió el duhaldista Carlos Brown, mientras otros voceros del entorno del bonaerense admitieron que la ofensiva buscará consolidar el segundo lugar con una pelea voto a voto en el recuento final, para arañar los "14 o 15" puntos que le permitan dejar a Alfonsín en el tercer puesto.
En el continente radical admiten haber identificado la maniobra del duhaldismo, pero también reconocen que son los menos perjudicados por el operativo "renunciante" que lanzó Pinedo. "Nos hablaron con el bolsillo, pero les contestaremos con el corazón", dijo un importante dirigente radical, luego de confiar que el diputado nacional Ricardo Gil Laavedra mantiene un fluido intercambio con Pinedo y comparte la aspiración de varios radicales de llegar a un acuerdo con el macrismo. En la misma línea están el mendocino Ernesto Sanz y el cordobés Oscar Aguad: ambos tienen una inmejorable relación con el PRO, con Pinedo y con Gabriela Michetti, los dos macristas que en estos días miran con buenos ojos un alejamiento del duhaldismo y la resignación final de la candidatura del lomense. Piensan muy parecido a Ricardito, quien ayer dijo que los comicios presidenciales de octubre serán legislativos para la alianza que mantiene con el empresario Francisco de Narváez. Otra bofetada para Duhalde, que ahora se lamenta de haber relegado al puntano Alberto Rodríguez Saá, que en Capital cosechó el 11%, una cifra que todos necesitarán dentro de dos meses











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