Macri busca sacar provecho de la disputa entre Duhalde y Alfonsín

Volvió de sus vacaciones y lo primero que hizo fue postergar una semana la definición del PRO sobre los apoyos para octubre. La Ciudad de Buenos Aires es uno de los territorios donde la oposición dará la pelea por los votos.
Mauricio Macri terminó sus vacaciones por Italia y arribó este miércoles a Buenos Aires. Apenas puso un pie en la ciudad que deberá gobernar por los próximos cuatro años, tomó dos decisiones. Una pública y otra en reserva. La primera fue comunicada por su aparato de prensa, que anunció la postergación hasta "la semana que viene" de un posible apoyo del PRO a los candidatos presidenciales que se presentarán el próximo 23 de octubre. La segunda no salió de su boca pero reveló la actual preferencia del líder del PRO. El anuncio estuvo a cargo del diputado nacional Federico Pinedo, que se animó a plantearlo como una ocurrencia: "Sería una buena idea", dijo, si algunos de los candidatos que quedaron debajo de la presidenta Cristina Fernández "renunciara" a su postulación. El mensaje, solapado, estuvo dirigido a los "dos grandes segundos" del domingo: el ex presidente provisional Eduardo Duhalde y el radical Ricardito Alfonsín. La "idea", como era previsible, se ganó la sonrisa del alcalde reelecto y la bronca de Duhalde que, hasta el desenlace de las primarias obligatorias del domingo, soñaba con el 27% de los votos. Pero el resultado de las urnas le devolvió otra realidad y el ex caudillo bonaerense terminó las primarias con el 12% de los sufragios nacionales. Desde que ese exiguo resultado oscureció todos los pronósticos de la oposición para los próximos dos meses, el Peronismo Federal y el radicalismo lanzaron, por ahora en secreto, una dura pelea entre ambas fuerzas por el segundo lugar en próximas presidenciales de octubre. Tanto Duhalde como Alfonsín cargan con la amarga fatalidad del segundo o tercer lugar desde la semana pasada. Sin embargo, luego del desenlace adverso de las primarias, que confirmó las peores estimaciones, los dos referentes decidieron concentrar el fuego en la Ciudad de Buenos Aires, el único territorio del país donde gobierna el PRO y, quizás, el mejor distrito donde la oposición podría conquistar un resultado menos bajo que el promedio que registró la oposición en todo el país.

Hay un viejo refrán que dice que "la necesidad tiene cara de hereje". Macri lo sabe y, en medio de ese escenario, buscará reposicionarse como el gran elector para octubre, y sus asesores elegirán el momento adecuado para que se lance, formalmente, como futuro candidato presidencial para 2015. No le resultará fácil, pero para hacerlo, se reunirá con todos los candidatos en una ronda de consultas. En ese contexto, hay distancias que se llenaron con el silencio: Duhalde no habla con Macri desde hace diez días, luego de la inquina que desató el pronunciamiento de una veintena de diputados y ministros del PRO que se declararon a favor del caudillo lomense, cuando el alcalde había decidido no hacerlo. La movida enfrió la relación entre ambos, pero sus consecuencias inmediatas se cocinan en la Legislatura porteña, donde el bloque de diputados del PRO está al borde de la ruptura entre "properonistas" y "macristas". En los dos sectores, sus protagonistas se acusan de traiciones mutuas, mientras desde Bolívar 1 señalan al diputado Cristian Ritondo como el principal responsable de una desautorización pública que le borró la sonrisa a Macri.

Pero fuera de las peleas porteñas, el duhaldismo avanzó en la estrategia que hace dos días anticipó Tiempo Argentino. "Lo que se está observando es lo que denunciamos la noche del domingo: un problema muy serio de carga de datos", confió el duhaldista Carlos Brown, mientras otros voceros del entorno del bonaerense admitieron que la ofensiva buscará consolidar el segundo lugar con una pelea voto a voto en el recuento final, para arañar los "14 o 15" puntos que le permitan dejar a Alfonsín en el tercer puesto.

En el continente radical admiten haber identificado la maniobra del duhaldismo, pero también reconocen que son los menos perjudicados por el operativo "renunciante" que lanzó Pinedo. "Nos hablaron con el bolsillo, pero les contestaremos con el corazón", dijo un importante dirigente radical, luego de confiar que el diputado nacional Ricardo Gil Laavedra mantiene un fluido intercambio con Pinedo y comparte la aspiración de varios radicales de llegar a un acuerdo con el macrismo. En la misma línea están el mendocino Ernesto Sanz y el cordobés Oscar Aguad: ambos tienen una inmejorable relación con el PRO, con Pinedo y con Gabriela Michetti, los dos macristas que en estos días miran con buenos ojos un alejamiento del duhaldismo y la resignación final de la candidatura del lomense. Piensan muy parecido a Ricardito, quien ayer dijo que los comicios presidenciales de octubre serán legislativos para la alianza que mantiene con el empresario Francisco de Narváez. Otra bofetada para Duhalde, que ahora se lamenta de haber relegado al puntano Alberto Rodríguez Saá, que en Capital cosechó el 11%, una cifra que todos necesitarán dentro de dos meses

Comentá la nota