Kirchner, obsesionado con el canje de la deuda

El ex presidente ocupa sus horas aquí diseñando su futuro político
WASHINGTON (De una enviada especial).- Se fueron solos a hablar de política. Néstor Kirchner aprovechó ayer la llegada del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y se lo llevó a probar los restaurantes de esta ciudad, una práctica que se convirtió en habitual desde que el matrimonio llegó aquí el viernes pasado.

Mientras la presidenta Cristina Kirchner permanecía en su habitación del décimo piso del Park Hyatt, el ex presidente y diputado compartía un almuerzo en el que mostró que el canje de la deuda que se lanza el jueves próximo es su "gran obsesión".

En la comida estuvieron Kirchner, Scioli y el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, un inseparable del matrimonio presidencial. Sólo cuando promediaba el postre, se sumó el ministro de Planificación, Julio De Vido, que llegaba de reunirse con empresarios norteamericanos.

En las conversaciones privadas que mantiene el diputado nacional, que ocupan la mayor parte de su tiempo en esta ciudad, Kirchner piensa en la recuperación de su imagen tras la operación del canje, y la futura negociación que emprenderá el ministro de Economía, Amado Boudou, para el pago de los US$ 6500 millones al Club de París, según reconstruyó LA NACION de fuentes de la delegación que lo escuchan desde el viernes.

Otra de sus prioridades es el Partido Justicialista. Además de los actos que ya están previstos, el próximo gran evento del PJ será en Paraná, Entre Ríos. Pero no será el único en agenda, pues el ex presidente quiere viajar por todo el país como cabeza del partido.

La orden impartida por el ex mandatario es que todos comiencen a recorrer las provincias con miras a 2011. Ocurre que, de alguna manera, aquí sólo se habla de Kirchner candidato.

Con pocos datos de encuestas de intención de voto en la mano, uno de los funcionarios más cercanos al matrimonio cree que Kirchner ganará las próximas elecciones sin ballottage. "El candidato para que compita con nosotros es De Narváez", sostiene, esperanzado en que a pesar de sus propios principios jurídicos, la Corte Suprema lo habilite a competir. "El polariza", sostienen allegados a Kirchner, con ganas de revancha.

Sin una agenda propia en esta ciudad, el ex presidente pidió ayer sumarse a una reunión que tendrán De Vido y Scioli hoy, a las 11.30, con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Romero. "Capaz que me sumo", avisó el ex presidente en el almuerzo.

Kirchner se pasa las tardes caminando por la ciudad o tomando té en el lobby del hotel. Son pocos los que logran acceder a la mesa que él ocupa, siempre la misma, en un rincón de la vidriada planta baja, con vista a la avenida 24. Sólo la comparte con Zannini, De Vido y el embajador Héctor Timerman. A veces se suma el canciller Jorge Taiana y, de a ratos, no siempre, el gobernador de Tucumán, José Alperovich. Suena raro, pero los legisladores que llegaron en la comitiva, invitados justamente por la Presidencia, los diputados María de la Rosa, Juan Mario Pais y Omar Félix, y los senadores Ana María Corradi de Beltrán y José Mayans apenas se cruzaron con los Kirchner. Jamás se sentaron en ese living, penetrable sólo para pocos.

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