Intento oficialista para sostener a Marcó del Pont

El kirchnerismo y la oposición retoman la negociación en el Senado para buscar un acuerdo sobre el uso de reservas y el pago de la deuda.
El oficialismo y la oposición retomarán en el Senado las negociaciones que abrieron el viernes pasado José Pampuro, Julio Cobos y Gerardo Morales, con objetivos bien distintos. La oposición pretende un compromiso para modificar la Ley de Presupuesto, avanzar en reformas al INDEC y modificar el reglamento de la comisión bicameral que analiza los decretos de necesidad y urgencia. El kirchnerismo quiere salvar a Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central. No es imposible: varios senadores admitieron que la suerte de la presidenta del Banco Central no está echada.

"Mercedes confía en que los senadores le den una oportunidad para presentarse ante la comisión", se entusiasmaron ayer en el Gobierno. La alternativa que proponen es que la oposición acepte rediscutir el tema, que el Senado vote en su próxima sesión la vuelta del pliego de Marcó del Pont a la Comisión de Acuerdos y habilitar una nueva fecha para que la funcionaria pueda presentarse ante los senadores para defender su designación. En el oficialismo deslizan incluso los nombres de los peronistas no kirchneristas como Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Menem como proclives a revisar su posición. Y hasta arriesgan que entre el radicalismo y sus aliados la posición no es uniforme. Citan entonces al radical santacruceño Alfredo "Freddy" Martínez y al cordobés Luis Juez.

"Lo de Marcó del Pont no está cerrado", admitieron cerca del puntano. En una entrevista radial, Freddy Martínez explicó que "si ella accede a venir al Senado estamos abiertos a una negociación". El voto de Carlos Menem es una incógnita pero, antes de empezar la última sesión, elogió la trayectoria de la funcionaria. El único que no alimentó la ilusión del plan de salvataje lanzado por el Gobierno fue Juez, que descartó la chance de dar un giro de 180 grados. "Lo tengo totalmente decidido, no voy a cambiar el voto de la comisión. Tengo predisposición para conversar. Pero la conducta de Marcó del Pont fue deshonesta. Si el Gobierno quiere poner a Guillermo Moreno en el Central, no tengo problema, se lo voto", sostuvo el cordobés con cierta ironía.

La segunda rueda de negociación tendrá un capítulo telefónico. Aunque podrían verse cara a cara, lo más probable es que eso suceda directamente mañana, para cuando está prevista la reunión de Labor Parlamentaria en la Cámara alta. Lo cierto es que desde casi todos los bloques admitieron que las conversaciones seguirán. Y sumarán a nuevos protagonistas. Por el oficialismo, probablemente, Miguel Ángel Pichetto. Por el Peronismo Federal, Adolfo Rodríguez Saá, que pensaba adelantar su regreso de Montevideo, e Hilda González de Duhalde, que esperaba un llamado para sumarse. La convocatoria va a incluir también a la Coalición Cívica.

El pasado viernes, Gerardo Morales incluyó en la mesa de discusión dos planteos del radicalismo: la normalización del INDEC y la reestructuración del Presupuesto. Y escuchó, con el vicepresidente, el planteo oficialista: volver a la conformación de paridad de la comisión bicameral que analiza los decretos (y no como quedó ahora, con la oposición con mayoría) y no dar de baja el DNU del Fondo de Desendeudamiento hasta que se discuta un nuevo proyecto de ley. Los radicales, enseguida, imaginaron que esa ley podría usar a las reservas del Banco Central como un fondo de garantía, en un sistema más parecido al empleado cuando Néstor Kirchner le pagó al FMI. Pero ésas, de momento, son sólo especulaciones.

La comisión bicameral de Trámite Legislativo es otra arista de la negociación: si se vuelve a la composición de cuatro senadores oficialistas y cuatro de la oposición, los últimos quieren la presidencia.

Lo más urgente para el kirchnerismo es salvar a Marcó del Pont. La semana pasada la comisión no le dio el acuerdo. Esta semana, el recinto podría darle el golpe final. Eso es, justamente, lo que se quiere evitar. El plan A, que avanza, es conseguir que la funcionaria pueda explicar por qué ordenó las transferencias. Eso les permitiría ganar tiempo y esperar a que las negociaciones tengan éxito o a que algún legislador cambie, de improviso, la ajustada matemática de la Cámara alta.

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