El asesinato también golpeó al Gobierno. Luego de recibir en la Casa Rosada a Carola Rodríguez, la madre de Candela, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner evitó ayer referirse en público al crimen de la pequeña de 11 años.
En tanto, el ministro de Justicia, Julio Alak, lo consideró un “hecho horroroso” y opinó que la muerte de la niña “merece un rápido esclarecimiento”. “Con la muerte de Candela nos han matado a todos”, reflexionó el funcionario.
Al igual que los principales dirigentes opositores (ver página 8), el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, y el candidato a vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, también suspendieron sus actividades ayer en señal de duelo.
Luego de acompañar anteayer a Carola Rodríguez mientras reconocía a su hija en el descampado a 35 cuadras de su casa, el gobernador bonaerense Daniel Scioli no retomó el caso. Es más, varios rumores apuntan a su administración por la difusión de la llamada a la familia en la que se reclamaba un supuesto botín a cambio de la devolución de la niña. “Que le pregunte al marido dónde dejó la guita”, le decía una voz masculina a la tía de Candela en la grabación. Su revelación derivó en que de un hecho de inseguridad se pasara a un caso de venganza personal. De esta manera, Scioli y su ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, no recibieron fuertes cuestionamientos. Desde la cartera del ministro Casal evitaron ante EL Cronista aclarar si ellos habían enviado la grabación a los medios televisivos.








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