El Gobierno le cierra la puerta al dumping de Techint y busca encuadrar a Paolo Rocca en el nuevo modelo

El Gobierno le cierra la puerta al dumping de Techint y busca encuadrar a Paolo Rocca en el nuevo modelo

La Casa Rosada avisó que no intervendrá por la adjudicación a Welspun, aunque la empresa fue castigada en EE.UU. por subsidios del 541%. Mientras Comercio mantiene la vía técnica abierta, cerca del holding de Rocca plantea que está en juego la industrialización de los recursos naturales.

Eugenia Muzio

La derrota de Techint en la licitación del gasoducto de Vaca Muerta a manos de la india Welspun dejó de ser una disputa comercial para convertirse en un conflicto de modelo. La operación abrió una grieta entre el Gobierno y el establishment industrial sobre si debe privilegiarse a un proveedor de origen nacional frente a una obra estratégica, o si la eficiencia de costos es el único mandato válido. En este escenario, el Gobierno ya le cerró la puerta política a cualquier intento de protección, aunque la vía administrativa para denunciar dumping sigue técnicamente abierta y cuenta con un precedente internacional de peso.

La definición sirvió para que el Gobierno respondiera a través tanto de las declaraciones de Javier Milei, como las de Federico Sturzenegger, al pedido que había hecho el líder del holding, Paolo Rocca, en la última Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA): “Intervento” y “política industrial”. Un reclamo directo en medio del apoyo empresario a las reformas que propone el Gobierno.

Ante la consulta de PERFIL, fuentes de la Casa Rosada aseguraron que "no se hará lugar a una medida antidumping" como la que evalúa presentar el magnate. El mensaje político, ratificado con virulencia por el propio presidente al tratar de "Don Chatarrín" al empresario, es que el precio más barato es lo que importa para bajar el "costo argentino".

Sin embargo, en los despachos técnicos de la Secretaría de Comercio la respuesta es más reglamentista: "Cualquier empresa puede presentar un pedido de investigación por Dumping en la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE)".

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Techint puede argumentar con un antecedente de peso: en 2018, la gestión de Donald Trump —con quién Milei buscó alinearse en el tablero geopolítico desde el inicio de su mandato— sancionó a Welspun tras determinar que incurría en un dumping del 50% y recibía subsidios estatales del 541% para introducir sus tubos en el mercado norteamericano, según consignó el diario Clarín. En el consorcio de SESA aseguran, no obstante, que la compañía cumplió con todos los requisitos técnicos.

Mientras el Gobierno argentino celebra la adjudicación a Welspun como un triunfo de la eficiencia de mercado contra el "lobby local", los Estados Unidos aplicaron barreras arancelarias extremas contra esa misma compañía para proteger su industria del acero. Esta dualidad genera un limbo peligroso para Techint: tiene el derecho administrativo y el antecedente geopolítico para exigir una investigación, pero se enfrenta a un Gobierno que ya avisó que no tiene voluntad política de encarecer la energía.

Noruega o Nigeria

Cerca de Techint advierten que si las condiciones fueran de “competencia leal”, su oferta hubiese sido tan competitiva como la que finalmente se impuso. Pero llevan la discusión más allá de los caños: plantean un dilema estratégico sobre el destino de los recursos naturales.

“El debate de fondo es si queremos ser Noruega o Nigeria", aseguran fuentes cercanas al holding, trazando una línea divisoria sobre el modelo de desarrollo. "Desarrollados adecuadamente en un ‘proyecto país’, los recursos naturales pueden ser una palanca poderosa para generar divisas, crear empleo de calidad, desarrollos tecnológicos y activos de largo impacto que apuntalen el crecimiento futuro de la Argentina. Vaca Muerta y la minería pueden contribuir con el desarrollo de valor agregado nacional. O podemos seguir el otro camino, el de la primarización de la economía".

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En el mundo siderúrgico hay una posición cuasi unificada que respalda, con matices, el reclamo de Rocca. "La siderurgia argentina puede competir, pero se necesitan condiciones equivalentes", explicó a este medio un competidor directo del mercado.

El diagnóstico del sector es que el Gobierno exige precios internacionales pero mantiene una estructura de costos local: "Debemos ganar competitividad en todos sus niveles. Tenemos reglas de juego nuevas pero todos los impuestos de antaño". Bajo esa lógica, concluyen: "Si hay dumping, el Gobierno debe actuar".

Las hipótesis del círculo rojo

La derrota también disparó suspicacias en el "círculo rojo". Hay quienes dicen que "Rocca es un armador de denuncias de dumping en el mundo contra China y la India" y que es "la primera vez que le pasa en Argentina", donde siempre fue un jugador de peso y líder de su negocio. El debate en el mundo empresario es si entonces la "T" confió de más en su peso específico, o si "jugó a perder la licitación" manteniendo precios altos para forzar una discusión política sobre la protección industrial.

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